Recado para Hacienda: El mundo cambió

El nuevo plan que presentó Hacienda al Congreso, en los PreCriterios 2026, busca mantener esencialmente el presupuesto y la ruta de consolidación fiscal a la que se comprometió. Por lo menos para este año.
Y ese planteamiento será visto con buenos ojos entre los inversionistas financieros de Nueva York y Londres, en un mundo bastante caótico con altos niveles de volatilidad, y con economías emergentes debilitadas, que es la liga en donde se ubica a México. Así que, se puede afirmar que el plan preliminar de Hacienda para este año y el próximo, será aceptado por los mercados sin grandes reparos.
Por cierto, no es una novedad que los mercados financieros globales han sido condescendientes con las cuentas del gobierno mexicano, desde hace ya varios años, y más aún cuando los activos financieros del sector público han ofrecido generosos rendimientos.
Con esta afirmación general, no quiero decir que las críticas internas sobre los supuestos en los que descansan las variables clave de los PreCriterios 2026 y los pormenores técnicos no sean válidas, ni preocupantes para el futuro inmediato. Nada de eso. La discusión sobre la hacienda pública y la sostenibilidad del gasto público no solo es necesaria, sino más urgente que nunca.
Pero en una mirada de gran angular a los PreCriterios 2026 de Hacienda, se llega a la conclusión que nada cambió, respecto de lo aprobado por el Congreso en noviembre.
Eso nos tendría tranquilos, salvo que, en estos últimos cuatro meses, el mundo sí cambió. ¡Y vaya que cambió! Las perspectivas económicas para nuestro principal socio comercial son muy diferentes a las de inicio de año, y las de México también.
Una encuesta de CNBC entre 14 economistas publicada el lunes prevé que la economía de Estados Unidos crecerá un anémico 0.3% en el primer trimestre, desde el 2.3% del último trimestre de 2024, aunque verá cierta mejoría a partir del segundo trimestre. Goldman Sachs, generalmente optimista en sus pronósticos, prevé que la economía estadounidense crecerá solo 1.5% en el año, desde el 2.8% de 2024.
El vuelco en el ánimo y en las expectativas hacia adelante se reflejan en los altos niveles de incertidumbre. El Índice de Incertidumbre de la Política Comercial Global de Bloomberg superó, por primera vez desde que se mide, los 10 puntos. En el mandato anterior de Trump, se alcanzó un máximo de 4.58 puntos.
No debe extrañar que para la economía mexicana se estime una o dos contracciones trimestrales más, con un crecimiento anual apenas por arriba del 0%.
Hacienda hizo todo lo posible para no descuadrar el déficit: petróleo, tipo de cambio, crecimiento. El asunto es que el mundo cambió y será cada vez más arriesgado planear sin considerar el contexto. Es como lanzar un barco a la mar, sin considerar el clima.
¿Represalias?
La presidenta Sheinbaum ha insistido en no tomar represalias ante los aranceles de Trump. Luce como una buena estrategia, hasta cierto punto. Una razón poderosa para ello es el tamaño del golpe que recibiría la economía mexicana, más que para cualquier otra economía. La recesión anual estaría cantada, como ya lo pronosticó la OCDE. Pero, además, las represalias podrían desatar una andanada de disputas más allá de lo comercial, hacia la seguridad y el crimen organizado.
Colofón
El nearshoring fue una ave de paso en la conversación nacional. En los PreCriterios 2026, Hacienda apenas si lo menciona como un recuerdo del pasado.
*Esta columna se publica simultáneamente en diversos diarios del país de Organización Editorial Mexicana, OEM.
