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Trump, Maduro, Putin y su obsesión por controlar a la prensa; ¿también Fox, Calderón y Peña?

08-08-2017 12:06

Trump lanza un noticiario en redes sociales para imponer “su verdad”; en México los presidentes también han criticado la cobertura que reciben de los medios de comunicación.

Trump responde con descalificaciones cada vez que recibe un ataque de la prensa. Agrandar
Trump responde con descalificaciones cada vez que recibe un ataque de la prensa.

Pasan los años, evolucionan los medios de comunicación, surgen las redes sociales y a los hombres del poder les sigue incomodando la prensa que saca “sus trapitos al sol”.

Para Donald Trump, presidente de Estados Unidos, son las “Fake News” (noticias falsas); para el gobierno de Nicolás Maduro, en Venezuela, es una “operación mediática imperial”; y en la Rusia de Vladímir Putin se restringe el acceso a sitios web y se prohíbe la difusión de memes del presidente.

Son solo algunos ejemplos, pero es claro que desde la silla del poder se intenta censurar a los medios críticos y al mismo tiempo influir en la agenda mediática para que los gobiernos impongan “su verdad”.

La guerra de Trump contra las llamadas “Fake News” implica que cada vez que las cadenas televisivas CNN, ABC, NBC, CBS o los diarios The New York Times o The Washington Post publican alguna información crítica a su gestión reciben del presidente estadounidenses descalificaciones y ataques.

 

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Casi en automático: a cada información incómoda para Trump viene un tuit del mandatario criticando a los medios, pero en la mayoría de los casos sin desmentir esos datos.

Pero la estrategia no queda solo en las críticas, Trump ya tomó acciones para imponer “su verdad” y para ello reclutó a la excomentarista de CNN, Kayleigh McEnany quien el 7 de agosto del 2017 se convirtió en portavoz del Partido Republicano y presentadora del noticiero “Real News” (Noticas Reales) que se difunde en redes sociales como YouTube, Facebook y Twitter.

 

 

El noticiero en apoyo a Trump tiene una duración de un minuto y 38 segundos y, al menos en la primera edición encabezada por McEnany, no hay crítica ni contexto de la información.

Al final del video, en la pantalla se lee al mismo tiempo que la presentadora concluye: “Estas son las noticias reales”.

En el informativo, se habla de los datos de desempleo y del apoyo del presidente a una propuesta de ley que reduciría la inmigración legal en EU y termina con la concesión del presidente de una condecoración a un veterano de la guerra de Vietnam.

 

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Pero Trump no es el único: a mediados de julio de 2017, el organismo regulador de las comunicaciones en Venezuela, Conatel, prohibió a los medios de comunicación de ese país llamar a “consulta popular” al plebiscito contra Nicolás Maduro y su Constituyente.

La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ordenó a la prensa digital, audiovisual e impresa a no hacer mención con la frase “consulta popular” a lo relacionado con las elecciones que se llevaron a cabo este domingo 16 de julio.

El 15 de febrero, Maduro ordenó a los proveedores de señal por cable sacar a CNN en Español del aire, días después de que la cadena emitiera una investigación sobre la presunta emisión fraudulenta de pasaportes y visas venezolanas.

 

 

La canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, acusó a CNN de realizar “una operación mediática imperial” contra su país. Las compañías de cable obedecieron y sacaron a CNN, pero la cadena no ha dejado sus transmisiones vía YouTube.

 

Nicolás Maduro dejó a su país sin CNN debido a las críticas que la cadena televisiva hizo de su gestión.

 

El 30 de julio, el residente ruso, Vladímir Putin, promulgó una ley que prohíbe facilitar mediante recursos web el acceso a páginas de internet bloqueadas por las autoridades rusas.

En caso de incumplimiento, las autoridades bloquearán las páginas de internet que permitan sortear el bloqueo de otras páginas prohibidas en Rusia, entre las cuales abundan, entre otros, medios de comunicación opositores al Kremlin y medios ucranianos.

 

Putin tampoco se caracteriza por ser muy tolerante a las críticas de la prensa y ha emprendido acciones para acallarla.

 

Desde la vuelta de Putin al Kremlin en 2012, pero sobre todo después de las multitudinarias manifestaciones opositoras de ese mismo año, Rusia ha aprobado una serie de leyes que restringen la actividad de la oposición y la libertad de prensa.

 

¿Y en México?

En materia de críticas a los medios de comunicación que les resultan incómodos, los presidentes mexicanos no “cantan mal las rancheras”.

Desde el “no pago para que me peguen”, declaración hecha por el presidente José López Portillo en alusión al retiro de publicidad oficial en varios medios de comunicación durante su mandato, la tentación de influir en las noticias que publican los diarios y difunden las televisoras y radiodifusoras ha sido una constante en quienes detentan el poder.

¡Cómo olvidar a Vicente Fox! Al inicio de su mandato creó el programa radiofónico Fox en vivo, Fox contigo donde solo hablaba de las cosas positivas de su gestión, pero en 2001, el panista declaró que algunos periódicos publicaban una “sarta de babosadas” en su contra.

 

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“Distorsionan, calumnian, engañan y mienten (…) ya dejé de leer una buena cantidad de periódicos, porque francamente me amargaban un poco el día”, aseguró el mandatario.

 

Al inicio de su gestión Fox transmitía cada sábado su programa Fox en vivo, Fox contigo.

 

Al siguiente sexenio también hubo críticas de Felipe Calderón a los medios de comunicación por solo publicar lo malo que acontecía en el país.

En 2011, en su quinto año de gobierno, aseguró que las malas noticias difundidas por los medios de comunicación tenían un severo efecto en el ánimo nacional.

“A fuerza de puras malas, malas, malas, malas, malas, malas, también estamos haciendo un efecto de demolición del ánimo nacional y entonces eso afecta a la gente, a la economía”, aseguró, posteriormente, en otra entrevista dijo que si no hubiera sido político le hubiera gustado ser periodista.

 

Calderón se aventó la puntada de decir que las malas noticia influían en el ánimo nacional y hasta dio clases de periodismo.

 

Aunque, hubiera sido un periodista distinto, pues su periódico ideal se llamaría Balance e incluiría tanto buenas como malas noticias.

“En primera plana vengan de un lado las buenas (notas) y del otro lado las malas, y en medio las regulares, las neutras", propuso.

Finalmente, Enrique Peña Nieto no se queda atrás. Previo a su cuarto informe de gobierno lanzó una campaña de logros con el eslogan “lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”, lo que en muchos sectores se leyó como una crítica a la cobertura de su gestión que se hace en algunos medios de comunicación.

 

Desde entonces en varias ocasiones el presidente priista ha destacado en sus discursos que existen muchas buenas noticias de su administración que no se han difundido en los medios de comunicación.

 

Peña Nieto también ha manifestado su inconformidad con las críticas de los medios de comunicación.

 

Eso sí, coincidencia o no, hay que recordar que unos meses después de que Carmen Aristegui diera a conocer la casa que tiene la esposa de Peña Nieto en las Lomas de Chapultepec, la periodista perdió su espacio informativo en MVS.

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