Gobiernos y Finanzas Públicas

5 mentiras que Enrique Peña dijo en su mensaje sobre las gasolinas

06-01-2017 09:25

36% del precio de las gasolinas para el próximo año corresponde a impuestos, es decir, 5.75 pesos por litro de los 15.99 promedio totales que cuesta actualmente.

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5 mentiras que Peña dijo en su mensaje sobre las gasolinas

El incremento al precio de las gasolinas que impuso la secretaría de Hacienda generó enojo entre amplios sectores de la sociedad, reflejándose en tomas de carreteras, gasolinerías y otras protestas.

De diciembre de 2016 a enero de 2017 el precio de la gasolina Magna -la más vendida en el país- se incrementó poco más de 14%, paso de 13.98 pesos por litro a un promedio nacional de 15.99 pesos.

El jueves 5 de enero por la noche el Presidente Enrique Peña realizó una cadena nacional para respaldar la decisión de la secretaría de Hacienda con una amplia justificación del porque se habían incrementado los precios.

Pero en su mensaje de poco más de siete minutos dijo algunas mentiras, imprecisiones y omitió información de interés sobre el significativo incremento del precio a los combustibles. En Arena Pública te presentamos algunas de ellas.

 

1. El gobierno no recibirá ni un centavo más de impuestos por este incremento

El 36% del precio de las gasolinas corresponde a impuestos, es decir, 5.75 pesos por litro del promedio de 15.99 totales que cuesta a nivel nacional, el primero de varios aumentos en 2017.

La gasolina podría costar en promedio 10.24 pesos por litro si no tuviera la carga tributaria que le impuso la secretaría de Hacienda y por el que esperan recaudar 284,430 millones de pesos de acuerdo con la Ley de Ingresos de la Federación. Ese precio incluye los costos de transportación y el margen de ganancia de las gasolinerías.

Durante todo el 2015 y hasta octubre de 2016 han ingresado 460 mil millones de pesos a las arcas públicas por concepto de impuestos a la gasolina y el diésel, un monto 1.5 veces mayor al presupuesto asignado a la secretaría de Educación el año pasado.

Si bien el porcentaje de impuestos que impone la secretaría de Hacienda sobre el precio total de cada litro de gasolina ha ido disminuyendo de manera paulatina conforme ha incrementado el precio de referencia del combustible a nivel internacional, cabe destacar que por los aumentos al precio el monto que reciben es casi el mismo.

En enero de 2016 el porcentaje de impuestos por cada litro de gasolina era de 44%, casi 6 pesos por litro; para septiembre era de 40% que representaba 5.6 pesos por litro; para diciembre de 36% para obtener 5.14 pesos por litro y en enero de 2017 -con el mismo porcentaje- obtendrán un poco más de recursos, 5.75 pesos por litro.  

 

2. El aumento no se debe a un incremento en los impuestos

Antes de 2014 el impuesto a las gasolinas no existía. Hasta finales de 2013 la secretaría de Hacienda subsidiaba la venta del combustible con recursos del presupuesto público porque su costo real en el mercado era más alto que en México.

Durante un cuarto de siglo el precio de la gasolina lo impuso la secretaría de Hacienda como una medida para controlar la inflación, este año liberará el precio de manera paulatina.

Pero a partir del último trimestre de 2013 el subsidio se convirtió en impuesto para los ciudadanos ya que el precio real del combustible en el mercado internacional comenzó a disminuir mientras que en México seguía aumentando.

Ello se debió a que los precios internacionales de su principal insumo, el petróleo, comenzaron a caer a finales de 2014 y se mantuvieron bajos -fluctuando entre los 40 y 50 dólares por barril- hasta finales de 2016.

Durante los últimos tres años el gobierno ha estado comprando gasolina barata en Estados Unidos y vendiéndola cara en México. Más del 60% del combustible que se vende en el país se importa desde el país vecino del norte, donde el precio fluctúa de acuerdo con la demanda del mercado.

En julio de 2013 la diferencia de costos entre la gasolina Magna en México y la regular en Texas -del mismo octanaje- era de 10%, con el precio de diciembre de 2016 de 13.98 pesos por litro la diferencia fue de 53%. 

Ese diferencial de precio representó un ingreso extra para las arcas públicas del país a costa del bolsillo de los ciudadanos. El próximo año los impuestos a la gasolina irán a parar a la gran bolsa del presupuesto de la secretaría de Hacienda para financiar el gasto público que no ha recortado durante los últimos dos años.

 

3. El precio de la gasolina se incrementó porque el costo del petróleo aumentó 60%

Este argumento es lo que popularmente se conoce como una verdad a medias.

Si bien el precio del petróleo se ha venido apreciando desde finales de 2016, cabe recordar que casi 40% del precio corresponde a los impuestos que impondrá la secretaría de Hacienda.

El precio del petróleo de referencia para el país que es el West Texas Intermediate se incrementó 22% de su promedio anual en 2016 a lo que va del año, pasó de 43.46 dólares por barril hasta 53.11.

Como resultado de ese incremento el precio de referencia internacional que la Hacienda utiliza para calcular el costo total del litro de gasolina se incrementó 27% de julio a diciembre de 2016, pasó de 5.66 pesos por litro a 7.19 pesos, y en 13% de diciembre a enero de 2017, pasó de 7.19 a 8.15 pesos por litro.

Pero en México del costo total de la gasolina sólo el 50% corresponde al precio de referencia internacional del combustible, por ello el aumento al precio del petróleo y por ende a los precios de referencia del combustible impactaron únicamente a esa mitad.

El otro 50% del costo corresponde a impuestos en 36% y el porcentaje restante a costos de distribución y margen de ganancia de las estaciones gasolineras.

 

4. Mantener el precio artificial de la gasolina significaría quitarle recursos a los mexicanos más pobres para dárselos a quienes más tienen

Es verdad. Mantener el subsidio a las gasolinas que se tuvo hasta finales 2013 beneficia más a las familias más ricas sencillamente porque son quienes más consumen gasolina.

Pero hay un detalle que Enrique Peña omitió en su mensaje, la imposición del impuesto sobre las gasolinas no aplicará al parejo, algunos cuantos tendrán privilegios.

Los grandes empresarios del transporte de pasaje y carga conservarán este año un estímulo fiscal que les permitirá deducir los impuestos a la gasolina y el diésel del Impuesto Sobre la Renta (ISR) que les corresponda pagar, esos casi 6 pesos que los ciudadanos de a pie si tendrán que pagar como impuesto por cada litro de combustible.

Los transportistas también podrán deducir de impuestos el 50% de lo que gasten en peajes al viajar por la Red de Autopistas de Cuota.

Sin embargo, los estímulos fiscales que los transportistas recibirán -y que son ingresos potenciales que el erario deja de percibir- no se traducirán en beneficios para los ciudadanos. La prensa ha comenzado a reportar aumentos de precios en el transporte foráneo en las centrales de autobuses a lo largo del país que van desde el 7% hasta el 20%.

La afectación a los ciudadanos vendrá por partida doble, por el incremento al precio de las gasolinas y del transporte foráneo.

 

5. Se toma una decisión difícil en el presente, para evitar afectaciones mayores en el futuro

El precio impuesto por la secretaría de Hacienda y respaldado por el Presidente de la República si afectará el bolsillo de los mexicanos de manera presente y también en el futuro.

Durante la segunda mitad de 2015 los ciudadanos gozaron de una inflación baja, pues se ubicaba por debajo del objetivo del Banco de México que es una tasa de 3%.

A partir de julio de 2016 la inflación comenzó a elevarse principalmente por efecto de los tres incrementos que hubo al precio de las gasolinas en ese año: en julio, agosto y septiembre. De acuerdo con el dato más reciente a noviembre del año pasado la inflación ya rebasa la meta del banco central con una tasa de 3.31%.

Para 2017 los analistas del sector privado han anticipado que la inflación se ubicará en una tasa de hasta 5% impactada principalmente por los aumentos al precio de la gasolina que se registrarán en el año, un nivel no visto desde la crisis de 2008 – 2009.

En su discurso Enrique Peña mencionó que la medida se tomaba para evitar afectaciones futuras, por ejemplo, que a una ama de casa no le alcanzara para su gasto porque subirían todos los precios.

Precisamente eso es lo que va a ocurrir -y ya esta sucediendo- porque los salarios no aumentarán al ritmo que lo harán los costos de la gasolina y la inflación, por ello, los mexicanos perderán poder adquisitivo y esa pérdida a su vez impactará en el ya de por si lastimado crecimiento económico que al día de hoy se calcula en 1.7% según la encuesta más reciente de Citibanamex.

 

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