Salud y Medio Ambiente

Impuesto al refresco: golpe al bolsillo sin un claro combate a problemas de salud

15-05-2017 13:32

Aunque la recaudación que la secretaría de Hacienda ha recibido se ha incrementado año con año desde 2014, los resultados de la política sobre la salud de los mexicanos siguen siendo inciertos.

A pesar de que los refrescos han aumentado su precio por los impuestos, demostrar si se ha disminuido su consumo es difícil. Agrandar
A pesar de que los refrescos han aumentado su precio por los impuestos, demostrar si se ha disminuido su consumo es difícil.

Parace que las políticas públicas en cuanto al consumo de refresco no han dado resultados claros. 

Desde que en 2014 se instauró el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) -de un peso por cada litro- a las bebidas azucaradas se han recaudado 63 mil millones de pesos, según la secretaría de Hacienda y Crédito Público.

La Organización Mundial de la Salud apuntó que para combatir la epidemia global de obesidad uno de los cursos de acción era instaurar un impuesto del 20% a las bebidas con alto contenido de azúcar, solo 17 países en el mundo han puesto en práctica un impuesto semejante y en su ejecución han enfrentado la resistencia de la industria refresquera.

México es una de esas naciones. Este conflicto ha hecho que diversas fuentes apunten al éxito o al fracaso de la iniciativa. Por una parte, el Instituto Nacional de Salud Pública, con información de la revista Health Affairs, afirma que se ha disminuido el número de personas que consumen refrescos en 7.5%.

Por otra, el impuesto no ha reducido el consumo de refresco y apuntó que lo único que se ha logrado es disminuir el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables en 66%, de acuerdo con un estudio llamado Efectos sobre el bienestar de la política de impuestos sobre alimentos y bebidas con alto contenido calórico del Colegio de México (Colmex).

El poder adquisitivo de los mexicanos ya se ha visto reducido por la inflación, que alcanzó máximos no vistos desde hace 9 años en el mes de abril. Lo anterior poruqe el salario de los trabajadores no crece al mismo ritmo que los precios y entonces pueden comprar menos. 

Los impuestos hacen que el precio se eleve y que sean los consumidores los que paguen este incremento. Por ejemplo, en 2017 el precio de la Coca-Cola en presentación de 600 mililitros pasó de 9.00 pesos a 9.50. El incremento en precio más alto fue el de la presentación de tres litros que pasó de 23.90 a 25 pesos. 

Con todo y esto, los mexicanos son los primeros consumidores mundiales de refresco; beben 45 litros al año más que el segundo lugar, Estados Unidos, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud en 2017. 

Habría que apuntar también que los estudios que se han llevado a cabo sobre los efectos del impuesto al refresco a nivel mundial y nacional se han visto empañados por el hecho de que se ha comprobado que las refresqueras han pagado a universidades para que los realicen, como dio a conocer la Alianza por la Salud Alimentaria. 

 

Te puede interesar: Refresqueras pagan a universidades mexicanas para cuestionar impactos del impuesto a las gaseosas, 7 de octubre de 2016. 

 

Este último del Colmex fue mencionado por la Alianza como uno de los que podrían tener un conflicto de interés, pues no ha sido publicado en revistas científicas internacionales que lo sujeten a una revisión más exhaustiva.

Además de ello, la reducción en la ingesta calórica en México, desde que se puso en marcha el impuesto, ha sido mínima, de acuerdo con el Consejo Internacional de Asociaciones de Bebidas (ICBA, por sus siglas en inglés) en su respuesta a lo publicado por la revista Health Affairs.  

 

No ha habido beneficios a la salud demostrados derivados del impuesto. Estudios previos demostraron que el impuesto llevó a una reducción de menos de 6 calorías en una dieta de 3000, pero que tuvo implicaciones negativas reales para las familias que menos podían costeárselo.

 

ICBA, febrero 2017.

¿Afán recaudatorio?

Si el impuesto tuviera de hecho un impacto positivo en la política de salud nacional este debería verse reflejado en un mayor presupuesto a los programas encargados de atender las consecuencias de la ingesta de bebidas azucaradas. 

Por el contrario, de 2016 a 2017 el presupuesto de salud se redujo en más de 11%. Asimismo, el presupuesto específicamente dedicado para los programas para combatir la obesidad, sobrepeso y diabetes se redujo 26%, de 589 millones de pesos a 453, como puede verse en el paquete económico para el ejercicio fiscal de 2017.

El presupuesto se ha disminuido en todos los programas de salud.  Fuente: Código F con datos del Presupuesto de Egresos 2016 y 2017.

 

De igual forma, en el periodo que va de 2006 a 2016 el número de casos de diabetes tipo 2, que es la causada por una dieta rica en azúcares, se duplicó, de acuerdo con el doctor del Instituto Nacional de Cardiología, Enrique Gómez.

Siete de cada 10 adultos continúa padeciendo sobrepeso y el aumento más significativo en estas cifras se registró en zonas rurales con 8.4% desde 2012 a la fecha, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud 2016.

La ICBA, apunta que los datos oficiales del gobierno muestran un aumento en la venta de bebidas azucaradas en 2016, contrario a los estudios que afirman que el consumo ha disminuido.

 

Te puede interesar:  Tan opaco como el refresco de cola, el destino del impuesto a bebidas saborizadas, 6 de octubre de 2017.

 

De hecho, aunque la refresquera más importante, Coca-Cola, cerró con pérdidas globales del 11% en 2016, según su informe anual de resultados sus ventas aumentaron en Norteamérica un 8%. Esto a pesar de que en algunas ciudades de Estados Unidos como Atlanta y Chicago ya se cobra un impuesto similar al que se cobra en México.

En México las ventas de esta compañía han mantenido su crecimiento desde 2014. En 2016 las ventas netas fueron de casi 400 mil millones de pesos, mientras que en 2015 de 311 mil millones de pesos y en 2014 de 262 mil millones de pesos de acuerdo a los reportes anuales de Femsa. 

Actualmente hay planes para incrementar este impuesto, aun cuando sus resultados están en tela de juicio. En 2016 el senador Armando Ríos Piter impulsó una iniciativa para elevar el cobro de este impuesto de un peso por litro a 2.5, más de lo que recomendó la OMS que se discutió en el Senado y no ha pasado aún a proyecto de ley.  

 

MÁS INFORMACIÓN: En México, evidencia de respuesta de los consumidores sostenida dos años después de implementar un impuesto sobre las bebidas azucaradas,  Health Affairs, febrero 2017. (En inglés)

MÁS INFORMACIÓN: Respuesta del consejo Internacional de Asociaciones de bebidas al artículo de Health Affairs sobre el impuesto a bebidas azucaradas, ICBA, febrero 2017. (En inglés)

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