Entrevistas

El gobierno no ha sabido dialogar con la sociedad

13-03-2017 13:00

Positivo, así se mostró el secretario de Hacienda que tiene que lidiar con la amenaza latente de que le bajen la calificación crediticia a México. Agrandar
Positivo, así se mostró el secretario de Hacienda que tiene que lidiar con la amenaza latente de que le bajen la calificación crediticia a México.

Positivo, así se mostró el secretario de Hacienda que tiene que lidiar con la amenaza latente de que le bajen la calificación crediticia a México.

En una entrevista con Arena Pública el funcionario de 48 años argumentó que el gasto público siempre será -sistemáticamente- más que el presupuesto; que las promesas de campaña que hablan sobre reducir los impuestos son irreales y que hay un mal diálogo entre ciudadanos y gobernantes que debe superarse.

El hombre cercano al ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, tomó las riendas de las finanzas públicas en septiembre de 2016 en un momento complicado.

Las bajas expectativas de crecimiento económico de apenas 1.5%, la disminución de los ingresos petroleros y el descontento social por el alza a los precios de la gasolina dificultan los márgenes de maniobra del secretario y ponen a prueba su larga trayectoria como funcionario público.

Arena Pública presenta la entrevista integra a José Antonio Meade Kuribreña, donde se aborda desde la deuda pública hasta los despilfarros de la burocracia.

 

¿Considera que hoy la economía está mejor que hace un año?

Yo creo que sí. Depende un poco de que indicador. En términos generales tendremos mejores finanzas públicas este año que el anterior por dos o tres razones.

Los ingresos tributarios todavía en enero y febrero vienen bien; tenemos mejores ingresos petroleros porque hace un año el precio del hidrocarburo estaba en 18 y hoy está más o menos en 45.

Es posible que algunos esfuerzos de fortalecimiento que tuvimos que hacer el año pasado en el balance de PEMEX y CFE con cargo a sus reformas pensionarias y la obligación de ley que teníamos de fortalecer el resultado de estas y sus balances no se repitan. 

Entonces, en términos de finanzas públicas se ha movido en una buena dirección. 

En términos del crecimiento hay algunos elementos de incertidumbre bien importantes: la relación con Estados Unidos que seguramente habrá de impactar en el entorno.

Ahora, el año pasado terminamos cerrando un poquito arriba de lo que los analistas esperaban, en 2.3%, se esperaba un poco menos. Enero y febrero han sido buenos meses desde el punto de vista de generación de empleos, desde el punto de vista de los salarios tributarios.

Hoy es difícil saber cómo esta incertidumbre se va a materializar en nuestras variables. Porque si bien está presente, también es cierto que el marco normativo de la relación [México-Estados Unidos] es el mismo. Y por eso hoy no tenemos muchos elementos distintos de los percepcionales para cambiar nuestro estimado en materia de crecimiento.

 

Entonces ¿tenemos hoy una mejor Economía que antes?

Tenemos yo creo, desde el punto de vista de preocupación alrededor de las finanzas públicas tendríamos algunos elementos que permitirían suponer que las finanzas públicas enfrentan menos riesgo del que enfrentaban el año pasado.

Parte de un buen plan de desarrollo que PEMEX ha venido ejecutando. Una empresa que hoy manda señales de que puede operar en un entorno de precios más bajos que antes; parte de una mejora en precios del petróleo y eso nos ha venido permitiendo seguir el camino que teníamos en materia de consolidación fiscal.

El déficit de 2016 fue menor que en 2015 y el de 2017 será menor que el de 2016. Con cargo a ello, yo creo que las finanzas públicas serán mejores este año que el anterior. Y en materia de crecimiento tenemos una gran incertidumbre encima.

El pronóstico de los expertos en general ha venido moviendo los riesgos de crecimiento hacia la baja. Nosotros conocemos esos estimados y reconocemos la incertidumbre que está atrás de ésos resultados de las encuestas.

 

¿Cómo considera que evolucione el clima de los negocios en los próximos seis meses en comparación con los seis meses anteriores?

Yo creo que los seis meses ya empiezan a ser un periodo interesante. Pasamos de una primera gran incertidumbre y la vamos viviendo por episodios.

La incertidumbre empezó antes de la elección [de Estados Unidos] respecto a cuál podría ser el resultado electoral, esa incertidumbre se convierte en certidumbre ya con el triunfo de Trump; entonces empieza un nuevo periodo de incertidumbre alrededor de cómo sería el arranque en la administración, eso se despeja ya con su llegada.

Yo creo que lo que tenemos hoy es certidumbre de que hay diálogo y ese es un mejor entorno del que teníamos, porque dentro de los escenarios había algunos que el mercado había reflejado en el tipo de cambio y ese es que suponían que podía no haber diálogo.

Entonces respecto a ese escenario, la certeza que hoy tenemos de que hay interés de las tres partes, Estados Unidos, Canadá y México, de tener un diálogo para seguir revisando el marco de nuestra integración es mejor de lo que teníamos hace unas semanas donde no podíamos haber descartado un escenario más extremo.

Pero, toda vez que no ha empezado el diálogo formalmente -porque hay una imposibilidad jurídica de hacerlo- tenemos todavía una incertidumbre importante, más acotada en términos de cuál es el rango de los resultados esperados, pero incertidumbre todavía al fin y al cabo.

 

Sin embargo, las percepciones de los expertos son mucho más pesimistas sobre el futuro de la economía y los negocios

Esto contrasta un por cómo se han ido moviendo algunas de las variables. Pareciera que la apreciación que hemos visto del tipo de cambio hace pensar que estamos desde el punto de vista de incertidumbre hoy mejor que hace algunas semanas y por lo menos apunta a la probabilidad de que tengamos una negociación que sea exitosa.

Insisto hoy lo que tenemos es mucha incertidumbre, por lo tanto tenemos un entorno efectivamente complicado.

 

La economía ha crecido muy poco en los últimos años ¿sigue creyendo que las reformas estructurales eran el cuello de botella del crecimiento económico?

El tipo de entorno que hemos enfrentado ha sido muy difícil y por lo tanto vale la pena responder a la pregunta viendo cómo hemos crecido respecto a las expectativas y cómo hemos crecido respecto del contexto.

Y yo creo que el contexto ha sido muy difícil y pone en perspectiva que nuestra economía ha sido bastante robusta.

Si nos paramos en 2014 o en 2012, la última vez que yo fui secretario de Hacienda, el precio de la mezcla mexicana era de más de 100 dólares por barril, hoy es 60% inferior. En 2012 los ingresos petroleros eran 40% de los ingresos públicos hoy son el 16%.

En 2012 la producción manufacturera en Estados Unidos estaba teniendo un crecimiento positivo y para nosotros era la principal variable.

Y si bien no hemos terminado de recuperarnos de la crisis de 2008 y el crecimiento sigue sorprendiendo a la baja, en 2012 hubo un repunte. De hecho 2016 es el año de menor crecimiento global desde 2009.

Entonces, si uno toma en consideración que el entorno del crecimiento global es el peor que hemos tenido después de la crisis de 2009; que tenemos 700 mil barriles menos en la plataforma, si a eso suma que el precio del petróleo es ahora el 46% de lo que era hace apenas cuatro años; si en adición considera que la producción industrial en Estados Unidos ha tenido crecimiento cero negativo en los últimos años y que por lo tanto no hemos encontrado ni en el sector energético, ni en el sector exportador un impulso al crecimiento con cargo al entorno, el crecimiento que hemos tenido -dado el contexto- ha sido un crecimiento que llama la atención.

De hecho ha sido un crecimiento que no han podido alcanzar ni muchas de nuestras contrapartes en la OCDE, ni muchas de nuestras contrapartes en América Latina en términos de países emergentes.

Y parte de la razón de ese crecimiento yo creo que se encuentra en las reformas estructurales.

Me parece que la reforma laboral dio flexibilidad y nos ha ayudado a generar empleos y a formalizar empleos existentes y me parece que la reforma energética -en este momento difícil- acredita su valía.

Se hacían cuentas hace poco de los compromisos de inversión que tendríamos para los siguientes años con cargo a la reforma energética y sumaban más de 60 mil millones de dólares. Eso nos da un buen anclaje, yo creo, hacia adelante.

La reforma en telecomunicaciones nos ha permitido mejores precios, más cobertura, más gente con acceso a internet. Ahora con la red compartida de aquí a que termine la administración sería todavía más.

Por lo que yo encuentro en las reformas algún elemento de explicación de porqué frente a lo difícil del contexto hemos tenido una gestión, que si bien no es la que nos hubiera gustado, es una gestión que se ve robusta, fuerte, que se siente diversificada en un entorno global súper complicado en donde nuestros pares han enfrentado dificultades también muy severas.

 

¿Con un costo de la deuda en rápido ascenso se corre el riesgo de que la posición fiscal sea insostenible?

Yo te diría que aquí también conviene ver qué pasó en el mundo en estos años, porque la deuda y su monto respecto al PIB hay que ponerlos en su contexto, en términos de cuál es la parte del ciclo que estamos enfrentando.

En la anterior administración había un debate muy importante entre la secretaría de Hacienda, entonces encabezada por Ernesto Cordero, muchos especialistas del Fondo Monetario Internacional y algunos premios Nobel que decían que México se estaba quedando corto en su esfuerzo contracíclico.

La recomendación en ese momento de muchos especialistas era no sólo que no nos endeudáramos, sino que no debimos habernos endeudado más y la verdad es que México, yo creo, con responsabilidad sí le dio un estímulo contracíclico a la economía.

La deuda empieza a crecer desde 2008 - 2009 y en adelante, pero le dimos un mucho menor nivel de crecimiento del que en ese momento los especialistas pensaban que debíamos darle. Y ahora si revisamos el crecimiento en esta administración, que ha sido más o menos de 12 puntos del PIB, 38% a 50% en su definición más amplia, ésta casi se explica por cuartos.

La primera cuarta parte es resultado de los déficits en los que de manera intencional se incurrió; la segunda se explica como porcentaje del PIB porque la actividad económica creció menos de lo que año con año se pronosticó, como le pasó prácticamente a casi todo el resto del mundo.

La tercera cuarta parte se explica por el tipo de cambio; y la última es reflejo de la deuda del gobierno federal, pero está expresada en una mejora en el balance de PEMEX y de CFE cuando se les dio apoyo resultado del cambio en el régimen de pensiones.

El 50% es el nivel alrededor del cual nos gustaría que se estabilizara la deuda y que en el tiempo empezara a caer, no nos vemos mal respecto de nuestros pares.

El incremento no se ve desordenado respecto a las deudas en las que incurrió el mundo, pero es un nivel a partir del cual sentimos que conviene tratarlo de estabilizar, buscar que con el tiempo vaya disminuyendo, y estamos en esa trayectoria.

En los últimos años hemos puesto sobre la mesa cada vez un menor nivel de déficit, lo hicimos ahora para este 2017, lo hemos venido cumpliendo y habremos de seguir en ese proceso de consolidación fiscal.

 

Algunos banqueros de inversión dudan de que el gasto público se reduzca en años electorales como 2017 - 2018

Primero es bien difícil, en materia de gasto hacer comparaciones de peras con peras y manzanas con manzanas. Por ejemplo, cuando uno compara el presupuesto ejercido contra el presupuesto aprobado en años diferentes eso implica no reconocer que el presupuesto va evolucionando durante el año y te pongo dos o tres ejemplos.

Mucho del gasto que viene acompañado de un ingreso propio, por ejemplo los ingresos que tiene turismo al amparo de los derechos de no inmigrantes, se presupuestan en cero y en la medida en la que el derecho se acredita toda vez que tiene un destino específico, en ese momento se va reflejando como ingreso y como gasto.

Entonces sistemáticamente, por construcción y por diseño, año con año el presupuesto ejercido será mayor al presupuesto autorizado, hasta por el monto de los ingresos con destino específico.

Además durante el año van sucediendo diferentes cosas, tienes unos remanentes por ejemplo, que implican un ingreso para el gobierno que se puede o no reflejar en el gasto dependiendo de si lo metemos a los fondos de estabilización o no, el apoyo que le dimos a PEMEX y a CFE.

Todo ello en su conjunto va implicando un presupuesto diferente del que fue presupuestado.

Pero año con año el gobierno federal en su gasto programable ha venido gastando menos y en este año no habrá de ser la excepción, en 2017 el gobierno federal habrá de gastar menos de lo que gastó el año anterior en el esfuerzo de seguirnos consolidando fiscalmente.

No es así en todos los rubros del gasto porque algunos escapan al control del gobierno federal. Te pongo otro ejemplo.

Hemos tenido en general en los últimos años un crecimiento mayor a lo esperado en recaudación tributaria. La recaudación tributaria se participa y por esa misma razón en la medida en que los ingresos son mayores a los presupuestados el gasto no programable, puntualmente las participaciones, son también mayores a las que se habían presupuestado.

Por lo que en sentido estricto lo que debe uno de fijarse es si el gobierno está cumpliendo o no con su trayectoria de déficit y hemos venido cumpliendo con esa trayectoria, con un gobierno federal que se ha vuelto más pequeño, que ha venido recortando de manera importante sus gastos y que lo ha venido haciendo con una gran responsabilidad que hay que reconocerle al Presidente aún en la presencia de procesos electorales.

 

En enero de 2012 usted dijo que “debe evitar politizarse lo que se ha logrado con gran esfuerzo” ¿es usted garantía para evitar una politización?

Creo que lo que es una garantía es que tratemos de ir generando conciencia de lo que vale esa estabilidad, de lo que importa para el país en su desarrollo futuro el que preservemos nuestras fuentes tributarias, el orden en nuestros procesos de gasto, y me parece que eso sigue siendo cierto.

Cada vez que hay un proceso electoral hay quien piensa que puede ganar puntos ofreciendo que los impuestos van a ser más bajos, que los precios de la gasolina van a caer, que el gasto en los programas sociales se va a multiplicar y la verdad es que cuando revisamos la realidad casi aritmética de nuestras finanzas públicas, muchos de esos elementos en los que se basan para hacer una oferta atractiva política no van a tener posibilidad de materializarse.

Lo que decía yo en 2012 vuelve a ser cierto en 2016 y lo será en 2017 y lo volverá a ser en 2018: hay algunas cosas que los mexicanos hemos logrado con muchos esfuerzos que no vale la pena poner en riesgo.

 

¿Qué le dice a esos millones de mexicanos que están enfadados por el despilfarro, el malgasto y la corrupción en el uso de dinero público?

Yo creo que como gobierno tenemos que seguir evolucionando en la forma en la que nos comunicamos.

La verdad es que habiendo estado en cancillería, este reto, esta sensación de malestar, esta percepción, esta realidad incluso de segmentos muy amplios de la población que se sienten mal atendidos por su gobierno, por el sistema, por la forma en la que va evolucionando es un reto que no es exclusivo de México, es un reto que vemos en diferentes latitudes y en donde en general los gobiernos hemos tenido dificultad para hablar con la sociedad.

No hemos logrado traducir al lenguaje ciudadano lo que estamos queriendo hacer, no hemos logrado a veces interpretar lo que el ciudadano está tratando de comentar, que le preocupa y que le ocupa y ese es un tema en el que yo creo que debemos seguir trabajando, la comunicación y el diálogo con la sociedad es bien relevante.

Son muchos millones de servidores públicos los que todos los días se despiertan en la mañana pensando en cómo pueden servir mejor a su país y a la sociedad frente la que están obligados y lo que ha venido pasando es que la mala conducta de unos pocos se ha traducido en el desprestigio del servicio público, de la política como la forma idónea para alcanzar el bien común y yo creo que toca a los políticos encontrar la manera de reencontrarse con la sociedad y de recuperar esos valores.

En beneficio de reivindicar lo mucho que hay de valor y de nobleza en el servicio público. Ciertamente hay dispendios con los que tenemos que acabar, ciertamente hay espacios de corrupción que tenemos que combatir y que castigar, pero también debemos yo creo hacerles justicia a muchos que por muchas generaciones, con una gran vocación, con un gran sentido de servicio se levantan no pensando en como dispendiar sino pensado más bien en cómo desde su trabajo como policía, como maestro, como doctor, como enfermera, como electricista, como funcionario de la secretaría de Educación Pública, como funcionario que cobra impuestos que todos los días está pensando cómo pone lo mejor de sí para ayudar.

Yo creo que este mal diálogo, que esta distancia que se ha interpuesto entre sociedad y gobierno es un reto que tenemos que superar para poder dignificar el servicio público, los esfuerzos que hacen diario y para poder entender de mejor manera y estar a la altura de una sociedad que con justicia es cada vez más exigente y cada vez espera más de sus gobiernos.

Los retos que tenía el gobierno hace algunos años, eran a lo mejor el de alfabetizar, hoy es el de ofrecer educación superior; el reto que teníamos hace algunos años era poner piso de cemento en la viviendas, el reto que tenemos hoy es el de crear un entorno urbano en donde las familias puedan desarrollarse.

Esa mayor complejidad de retos también viene acompañada de una mayor complejidad en la comunicación que como gobierno debiéramos de ocuparnos en subsanar para propiciar un diálogo que nos ubique en mucha mejor forma, de una manera más constructiva al gobierno y a la sociedad a la que estamos obligados a servir.

 

Además del despilfarro al mexicano de a pie le enfadan los salarios de la alta burocracia ¿qué opina?

Del otro lado la realidad que observa el funcionario y no hablo de los secretarios de estado, no hablo de los subsecretarios, hablo del director general, del subdirector, del jefe de departamento que desde hace 14 años no ha recibido un aumento, que desde hace 14 años su vida cotidiana se va en ver cómo puede servir mejor a esa sociedad y de ahí un poco el divorcio que comento que debemos encontrar una manera de sustituir, porque cuando uno recorre el país, a mí me tocó mucho hacerlo en SEDESOL, encontraba uno ejemplos de una gran vocación y de una gran emoción de servicio.

Solamente por poner un ejemplo, en Diconsa éramos responsables del abasto popular, dentro de los activos habían mulas porque había lugares en donde solamente se podía llegar en mula para abastecer.

Hay en el país casi 30 mil tiendas Diconsa y en un número muy importante de municipios es la única alternativa de abasto que tiene la gente para acercarse a la canasta popular y atrás de ese esfuerzo hay un chofer de un camión de Diconsa.

Cada camión de Diconsa al año le da el equivalente de una vuelta al mundo en su esfuerzo por lograr el abasto popular.

O se encontraba alguna gente de Diconsa en donde el reto era llevar leche a comunidades que no la conocían y en donde tenía uno, incluso, que formar el hábito de que la leche era un buen mecanismo para la ingesta de proteína diaria, y así como ese ejemplo podría uno poner muchos de servidores públicos que a diario se esfuerzan para ver cómo deben mejorar, como entregan lo mejor de sí, en acompañar el esfuerzo que también a diario hacen los mexicanos por salir adelante. 

 

 

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