¿Se decidieron por sí hacer una Reforma Fiscal?

El portal Arena Pública dio la primicia de que la subsecretaría de ingresos ha resucitado. Como se recordará, a la entrada de AMLO se dio la orden de que solamente tendrían que existir dos subsecretarías por cada Secretaría de estado, en aras de una malentendida austeridad republicana. En algunas secretarías se desatendieron temas de importancia. Una ellas fue la de Hacienda y Crédito Público.
Con la reinstalación de la subsecretaría de ingresos de la SHCP se lanza la señal de que en efecto sí habrá una reforma fiscal. El si se necesita o no una reforma fiscal, debe analizarse en términos de los recursos que requiere el estado para poder cumplir con las obligaciones de gasto que están contenidas en nuestra Constitución Política. En un artículo que escribí para Nexos (https://www.nexos.com.mx/?p=76545) realicé un cálculo de cuánto presupuesto se necesita para ello. De manera general mi estimación sugiere que son 30 puntos porcentuales del PIB.
El promedio de gasto público para los últimos 10 años se ubica en alrededor de 25% del PIB. Los ingresos no petroleros ascienden a un promedio de 19%, mientras que los petroleros a un 3% del PIB. De no hacerse una reforma fiscal, sucederán dos cosas. Uno, deberá haber endeudamiento neto; y, dos, habrá un detrimento todavía mayor en la calidad de los servicios públicos porque para sostener los programas sociales tendrán que reducir a niveles alarmantes el resto de los rubros, que incluye mantenimiento de esos servicios. No sé si la ciudadanía lo aguante. Incluso diputado del PT, aliado de Morena, sostuvo que la administración anterior dejó solo el 26% de la red carretera en condiciones aceptables, el resto (74%) están con deficiencias importantes con los consabidos costos que acarrean los privados (desgaste acelerado de los vehículos, y pérdidas de tiempo). Para no hablar de hospitales, escuelas y metro en la CDMX.
Más aún, la demografía sugiere que la población en México comienza ya una etapa de envejecimiento, lo que presionará aún más las finanzas públicas, sea con sistemas de pensiones contributivas, sean con las pensiones del bienestar. No es claro porqué la SHCP proyecta un 24% del PIB en gasto a partir de 2026, si lo que existe es una presión sobre el gasto proveniente de los crecientes programas sociales, y de la propia demografía del país. Da la impresión de que es un ejercicio hecho a la prisa.
Por lo anterior, considero que en realidad el resurgimiento de la subsecretaría de ingresos apunta a una reforma fiscal. Dicho esto, ¿qué tipo de reforma fiscal se piensa? Bueno, es una buena noticia para los mercados que habrá una. Pero ésta, para convencerlos de la sostenibilidad fiscal, debe arrojar un par de puntos porcentuales adicionales como mínimo de recaudación. ¿Qué modificaciones fiscales serían capaces de ello?
Al menos de lo que hemos escuchado desde hace varios años por parte de los economistas cercanos al gobierno federal es que será una muy progresiva. Presumiblemente apuntará a ese famoso 1% de mayor ingreso (top 1%), con una serie de impuestos que van desde incrementos abruptos de tasas de ISR, a impuestos sobre herencias y sobre propiedades (aunque no sería estrictamente un predial, porque es de competencia municipal), entre otros. Asimismo, se habla de impuestos especiales a transacciones financieras o a bancos. Incluso hay quien ha hablado de un impuesto a la renta imputada.
[Debe aclararse que la renta imputada se entiende de la siguiente manera. Suponga que ud es dueño de su departamento y que por ello no paga renta. Pues imputar la renta es estimar cuánto pagaría ud de renta por ese mismo departamento, si no fuera el dueño, y entonces considerarla al ser ud el verdadero dueño como un ingreso implícito que ud recibe. Este ingreso implícito sería grabado con un ISR.]
En fin, como los he escuchado desde hace tiempo, he realizado cálculos de cuánto se recaudaría con ese tipo de impuestos. Para no aburrirle, lo que le puedo decir es que, en conjunto, probablemente para el primero y el segundo año de su aprobación e introducción la recaudación adicional podría ascender a poco más de 1% del PIB. No obstante, como lo hemos visto en los países donde existen ese tipo de impuestos, la población (hablamos de la rica) aprende a diseñar los mecanismos para eludirla, y la recaudación termina siendo de la tercera parte de eso (0.3% del PIB, es decir, muy poquito), perjudicando en realidad a clases medias y no a los verdaderos ricos (ese top 1%). Debe decirse que eso ha pasado en los países avanzados: la elusión es muy alta en esos impuestos y la recaudación termina siendo raquítica.
Por ello, creo que no hay muchas opciones sobre la mesa. Me temo que irán, como en el 2014, sobre los cautivos. Debe decirse que los cautivos ya pagan acorde a estándares de la OCDE. Es decir, las tasas en México son ya altas en lo que se refiere al ISR.
Termino diciendo la herejía con la que siempre acabo en mis escritos acerca de este tema. La reforma debe tocar el impuesto al consumo si queremos que en efecto arroje la recaudación adicional necesaria para la redistribución vía transferencias sociales, pero pues es herejía, y yo la sigo diciendo porque soy hereje.
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