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A pagar los platos rotos: Irán 663 mil millones para intereses de la deuda en 2018

02-10-2017 11:30

En 2018 se destinarán 663 mil millones a pagar los intereses de la deuda pública, seis veces más que el presupuesto para la seguridad nacional.

Enrique Peña, presidente de México y Luis Videgaray, exsecretario de Hacienda, decidieron elevar la deuda que hoy consume al presupuesto en intereses. Agrandar
Enrique Peña, presidente de México y Luis Videgaray, exsecretario de Hacienda, decidieron elevar la deuda que hoy consume al presupuesto en intereses.

Los ciudadanos comienzan a pagar los platos rotos de una decisión tomada al arranque del sexenio.

En 2018 se destinarán más de 663 mil millones de pesos a pagar intereses y comisiones de la deuda pública, de acuerdo con el proyecto de Presupuesto de Egresos.

Un saldo no visto desde 1990, cuando se destinó al llamado costo financiero de la deuda más de 740 mil millones de pesos con datos de México Evalúa.

Si bien los intereses de la deuda crecen consecutivamente desde 2011, es a partir de 2015 que el incremento se dispara significativamente con porcentajes a doble dígito, de 18% para ese año y de 16% anual para 2016, de acuerdo con las Estadísticas Oportunas de la Secretaría de Hacienda.

Los recursos que se destinarán a pagar los intereses de la deuda en 2018 son seis veces mayores al presupuesto que se utilizará para financiar la seguridad nacional por 102 mil millones de pesos y superan a lo que se destinará a salud por 564 mil millones.

La afectación del desmedido pago de intereses no es fácil de dimensionar, en términos prácticos significa que mientras más recursos absorba el pago de la deuda y sus intereses menos quedarán para destinar a rubros del gasto que benefician directamente a la ciudadanía como educación, salud o justicia.

 

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Como en cualquier familia, el presupuesto público tiene que recortar gastos cuando la disposición de recursos disminuye, para 2018 la tijera tocó a los proyectos agropecuarios y su operación con una reducción anual de 10.4% o 7 mil 675 millones de pesos y a las obras de transporte con una disminución de 7.6% anual o 6 mil 153 millones.

El presupuesto destinado a pagar intereses de la deuda no beneficia directamente a los ciudadanos y resta recursos para financiar rubros como la salud o la educación.

 

El pago de intereses y comisiones de la deuda pública en 2016 representó el 40% del gasto no programable, aquel que se destina a financiar las deudas y a los estados y municipios, mientras que en 2013 equivalió al 37%, de acuerdo con las Estadísticas Oportunas de la Secretaría de Hacienda.

El costo financiero de la deuda crecerá hasta representar el 44% del gasto no programable de acuerdo con el proyecto de presupuesto 2018, lo que significa que habrá mucho menos disponibilidad de recursos, sobre todo, para repartir entre estados y municipios.

 

¿Por qué crecieron tanto los intereses de la deuda?

Hay dos razones principales, la primera de ellas es una decisión tomada al arrancar el sexenio y la segunda, circunstancias no previstas.

Al tomar posesión de la presidencia en 2012, Enrique Peña prometió que bajo su mandato el presupuesto público sería balanceado y tendría un déficit cero, esto es, que el gasto estaría en equilibrio con el ingreso, que no se incrementaría la deuda.

Pero menos de un año después hubo un cambió de opinión, el primer secretario de Hacienda del sexenio, Luis Videgaray, anunció que habría un déficit fiscal de 0.4% en 2013 y de 1.5% en 2014 antes de presentar el paquete económico.

 

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Como consecuencia en lo que va del sexenio de Enrique Peña la deuda pública -incluyendo la de Pemex y CFE- creció 81%, pasó de 5.3 billones de pesos en 2012 a 9.6 billones en 2016.

Después del crecimiento de la deuda pública, el segundo motivo para que se disparara el monto de intereses y comisiones fue la depreciación del peso frente al dólar.

Comenzó a mediados de 2014 y tuvo su punto máximo en enero de 2017, durante ese periodo se depreció 58% al pasar de 13.7 pesos por dólar a 21.7.

Las decisiones tomadas durante la adminsitración de Enrique Peña elevaron la deuda pública acumulada de 37.7% del PIB en 2012 a 50.2% en 2016.

 

Además de poner en riesgo la calificación de la capacidad de pago de deuda del país, la depreciación de la moneda nacional catapultó la deuda pública que se paga en dólares y por ende, sus intereses.

La deuda externa creció de tal manera que cada vez representa un porcentaje mayor de la total, pasó de representar el 30% en 2012 a 38% en 2016.

Mientras que la deuda interna creció a un promedio anual de 12% de 2014 a 2016, la externa lo hizo en 29%.

 

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“Este año en particular, le conviene a la Secretaría de Hacienda ajustarse el cinturón porque las calificaciones crediticias penden de un hilo y no podrían darse el lujo de una llamada de atención de los mercados, después de haber incumplido el techo de gasto por los últimos nueve años”, aseguró Fausto Hernández, economista e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Si bien pagar la deuda y sus intereses es una decisión financiera responsable, se trata de una importante cantidad de recursos que no aportarán ni al crecimiento económico de México, ni al bienestar directo de la ciudadanía, pero que harán más chicas las rebanadas del pastel presupuestario en los próximos años.

 

MÁS INFORMACIÓN: Estadísticas oportunas de la Secretaría de Hacienda, agosto 2017. 

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