Política Social y Seguridad

En el sexenio de EPN el PRI pierde, aunque diga que gana

11-08-2017 06:55

En las 25 elecciones para gobernador que se han llevado a cabo entre 2013 y 2017 el PRI tuvo 3.1 millones de votos menos que en las del periodo 2007-2011.

El PRI ha tenido tres dirigentes en el actual sexenio: César Camacho, Manlio Fabio Beltrones y Enrique Ochoa Reza. Agrandar
El PRI ha tenido tres dirigentes en el actual sexenio: César Camacho, Manlio Fabio Beltrones y Enrique Ochoa Reza.

A los candidatos ganadores se les levanta el brazo, todo es festejo, dicen que están más fuertes que nunca, pero la realidad es otra. El PRI pierde votos inexorablemente, al menos así ha sido en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Este fin de semana se llevará a cabo la Asamblea Nacional del partido en el que se definirá el método para seleccionar candidato presidencial.

Nuevamente habrá frases de optimismo electoral, brazos levantados, puños cerrados, chalecos rojos y anticipaciones de victoria. Pero los números dicen otra cosa.

Y esas cifras debería generar preocupación en el PRI por la pérdida de votos que ha experimentado en el actual sexenio.

Entre 2013 y 2017, ya con Peña Nieto en Los Pinos, se han llevado a cabo 25 elecciones de gobernadores -en las otras siete entidades la elección del titular del Poder Ejecutivo estatal se realiza de manera simultánea con la elección presidencial- de las cuales el candidato del PRI ha ganado en 12 ocasiones y en las otras 13 resultó derrotado.

En esas 25 elecciones, los candidatos priistas obtuvieron, en conjunto y junto con sus aliados tradicionales (el Partido Verde y Nueva Alianza) 11 millones 95 mil 839 sufragios de los mexicanos.

 

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Esta cantidad de sufragios le alcanzó al PRI para retener ocho gubernaturas y recuperar cuatros más, es decir entidades gobernadas por la oposición en la que el candidato priista resultó en ganador.

Sin embargo, hubo tres procesos electorales en entidades gobernadas por la oposición que siguieron en esa situación y en 10 estados gobernados por el PRI un candidato opositor les arrebató la gubernatura.

Pero las victorias encienden el triunfalismo en el tricolor, e incluso permiten a los priistas más osados afirmar que siguen siendo la principal fuerza electoral del país… tal vez tengan razón, pero de que están perdiendo fuerza no queda duda.

 

 

¿Cuánta? Mucha. En las 25 elecciones a gobernador en esas mismas entidades, pero en el periodo 2007-2011, la cantidad de votos que obtuvo el PRI fue de 14 millones 229 mil 969.

Es decir, de un sexenio a otro tuvieron un déficit de 3 millones 134 mil 130 sufragios, es decir, 22% menos de las preferencias electorales y eso que son el partido en el gobierno.

 

¿Qué festejan?

Previo al regreso del PRI a Los Pinos en el año 2012, el partido se había convertido en una máquina de ganar elecciones. Entre 2007 y 2011 solo perdió siete de las 25 elecciones estatales en las que participó.

En ese lapso el partido tuvo dos dirigentes: Beatriz Paredes y Humberto Moreira.

 

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De sus 18 victorias electorales en el sexenio pasado seis fueron para recuperar estados gobernados por la oposición y 12 para retener el poder… seis años después, el balance no es tan positivo, a pesar de que por la dirigencia del partido ya pasaron tres líderes: César Camacho Quiroz, Manlio Fabio Beltrones y Enrique Ochoa Reza.

La pérdida de votos para el PRI ha sido prácticamente generalizada en todo el país. Solo en siete entidades de las 25 en las que hubo elección de gobernador en el periodo 2013-2017 el partido obtuvo más votos que en el periodo 2007-2011. En los otros 18 estados el balance es negativo, la votación para el PRI fue menor.

 

El 12 de julio de 2016, Enrique Ochoa Reza tomó las riendas del PRI en sustitución de Manlio Fabio Beltrones.

 

Aunque en todo hay niveles. En Querétaro, por ejemplo, la pérdida de votos entre la elección de 2009 y 2015 fue poco menos de un punto porcentual, pero en Nuevo León la cantidad de votos obtenidos en 2015 fue 42% menor a lo logrado en 2009.

Hidalgo es la entidad en la que mejor la ha ido al PRI. En las elecciones de 2010 lograron 441 mil 571 sufragios; seis años más tarde 524 mil 139 hidalguenses votaron por el tricolor. El aumento fue de 82 mil 568 votos o de 18.7%, en términos porcentuales. En ambos casos es el mayor incremento para el PRI.

 

¿De verdad ganan cuando ganan?

No deja de ser paradójico que en cuatro de las 13 elecciones a gobernador que perdió el PRI desde que regresó a Los Pinos obtuvo más votos que en el sexenio anterior.

También es paradójico que en nueve de 12 elecciones estatales en las que el tricolor se llevó la victoria obtuvo menos votos que en los comicios anteriores. Es decir, su triunfo se debió más a la fragmentación de voto o a lo que dejó de hacer la oposición que a su trabajo por convencer a más gente de votar por ellos.

 

 

Visto de esta forma, el PRI puede presumir que en el actual sexenio gana a otros partidos, pero no puede decir que su desempeño en las urnas sea mejor que antes…. Gana a los otros, pero pierde contra sí mismo.

El ejemplo más claro es el resultado de las elecciones legislativas de mitad de sexenio: en 2009 el PRI logró 12.8 millones de votos, lo que representó 37% de los sufragios y le alcanzó para ganar 184 de 300 distritos electorales; seis años más tarde, obtuvo 11.6 millones de sufragios, 29% de la votación, con la que se impusieron en 155 distritos.

Con estos números, ¿de verdad tiene algo que festejar el PRI?

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