Economía y Sistema Financiero

China quiere más poder ganando el Mundial en 2050

03-07-2017 08:10

Aunque es el lugar 82 en el ranking de la FIFA, China quiere convertirse en una potencia en el futbol para 2050. Su plan depende de su gran poderío económico y bien podría tornarse en una realidad.

China no quiere perderse una porción de las ganancias que puede dejarle invertir en el futbol. Agrandar
China no quiere perderse una porción de las ganancias que puede dejarle invertir en el futbol.

El deporte más popular de China no es el futbol.

En el país asiático el deporte más popular y practicado es el ping-pong.

Aun así, los chinos han puesto en marcha desde su gobierno un plan para ganar la Copa del Mundo de futbol en 2050.

A pesar de nunca haber marcado un gol en certámenes internacionales y de haber terminado como último de su grupo en el Mundial de 2002, el poderío deportivo de China está comprobado.

Es el cuarto país con más medallas olímpicas en la historia y en las Olimpiadas de Brasil 2016 quedó en tercer lugar en el medallero.

Si pone esa misma determinación en el futbol, con su población, infraestructura y poderío económico podría ser una potencia mundial.  

 

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Aunque han clasificado solo una vez en su historia a un Mundial, en 2002, y desde entonces no lo han vuelto a hacer, China ha visto crecer su gasto en futbol y a su liga nacional, la Súper Liga, en los últimos dos años de forma exponencial según las cifras de la propia Liga.

Y todo puede atribuirse al fanatismo del presidente de ese país por el deporte, un hecho reconocido en la arena internacional.

Xi Jinping quiere que la nación más poblada del mundo tenga al menos 20,000 centros de entrenamiento y 70,000 canchas para 2020.

Además, tiene un plan para contratar entrenadores extranjeros de renombre, crear academias de futbol para entrenar a sus niños e incluso ofrecer la nacionalidad china a jugadores extranjeros que vayan a jugar a su liga, como propuso en su plan de gobierno.  

Pero el gusto por el futbol no es la única razón de fondo, hay otra: la globalización económica.

 

Xi Jinping, presidente de China. 

 

La globalización ha permitido que los “centros de poder” típicos del futbol, Europa y Latinoamérica, cada vez tengan más participación de empresas y jugadores de otras nacionalidades.

Y China, la segunda potencia económica del mundo y la nación más poblada, no quiere perderse una porción de las ganancias que puede dejarle invertir en el futbol.

 

El “negociazo” del futbol … para China, empresarios y los jugadores

China tiene 1,371 millones de habitantes según el Banco Mundial, más de 10 veces la población de México.

Sin embargo, México sí es uno de los mercados más importantes de futbol del mundo, según la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), con todo y que la liga mexicana es considerada como de calidad media comparada con la de potencias mundiales y que tiene el récord negativo de más derrotas en mundiales.

México es el lugar 17 la clasificación masculina de la FIFA en 2017, aunque ha llegado a ser el 5 en dos ocasiones: 1997 y 2005, mientras que China ocupa el lugar 82 de entre 206 países.

 

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Si solo el 10% de los habitantes de China se interesaran en el futbol el mercado potencial sería más grande que el de las ligas europeas y el de las ligas latinoamericanas, aun si la calidad de su liga no se incrementa.

El balompié es el deporte con más seguidores del mundo y anualmente genera ganancias comparables con las de la industria cinematográfica hollywoodense, alrededor de 12,268 millones de dólares a nivel global -o 220,824 millones de pesos al tipo de cambio de 18 pesos- mucho más en años de mundial, de acuerdo con cifras de la FIFA.

Al hablar de inversión anual la cifra es gigantesca: 74,418 millones de dólares o 1.339 billones de pesos a nivel mundial, según la empresa especializada en economía deportiva Euromericas Sport Marketing.

 

El compromiso chino con el fútbol se refleja en los salarios. De los 10 jugadores mejores pagados del mundo cuatro están en China.

 

Si bien la meta de que China gane el Mundial suena lejana y al mismo tiempo inocente -a decir de los datos-, su plan incluye invertir en la liga de futbol con el apoyo de empresas estatales y paraestatales como Desports, una empresa de marketing deportivo que compró 60% del equipo checo Slavia Praga, o Wanda Group que controla el 20% del Atlético Madrid.

Los clubes chinos han desatado una avalancha de gastos en jugadores extranjeros. El club Shanghai SIPG ofertó una suma récord en la historia del futbol por Givanildo Vieira de Souza, el atacante brasileño conocido como Hulk: 1,106 millones de dólares o 19,908 millones de pesos.

El compromiso con el futbol se refleja también en los salarios. De los 10 jugadores mejor pagados del mundo cuatro están en China. Hulk es el tercero, al recibir 247.36 millones de pesos por temporada o 4,452.48 millones de pesos, solo después de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.

Figuran también Graziano Pellè que juega en el Shandong Luneng, Ezequiel Lavezzi en el Hebei China Fortune y Jackson Martínez en el Guangzhou.

Así, cada vez más equipos están interesados en vender a sus jugadores al país oriental para recibir inyecciones de dinero.

Las empresas chinas están entrando en la competencia también. Desde diciembre de 2015, inversionistas han gastado alrededor de 54,379 millones de pesos en comprar e invertir en acciones de clubes extranjeros, entre ellos el Aston Villa de Inglaterra, el OGC Niza de Francia y el AC Milán, de Italia.

 

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En ese último equipo solamente, los empresarios Li Yonghong, Li Han y la empresa Haixia Capital gastaron 14,954 millones de pesos.

De hecho, ya han volteado sus ojos a equipos de la Liga mexicana. Un grupo de inversionistas de ese país, de los cuales aún se desconoce el nombre, están interesados en adquirir la mayor parte de las acciones del Club América, que hasta ahora es propiedad del Grupo Televisa, de acuerdo con Álvaro Morales, periodista deportivo.  

Pero para los inversionistas la motivación no es el deporte o mejorar el ranking del país, sino una operación financiera redituable.

“No estamos comprando el OGC Niza solo porque queramos, vemos la oportunidad y tenemos un plan de tres a cinco años”, dijo el cofundador del grupo hotelero 7 Days INN y el nuevo presidente del club francés, Chien Lee.

Además, agregó en una entrevista a Reuters que su compra del 80% de las acciones del equipo era principalmente para promover sus hoteles y el turismo en esa ciudad costera.

 

China expandirá su “soft power”

El crecimiento deportivo de un país va ligado con su integración a los mercados económicos y en general a su preponderancia en la arena internacional, dice el periodista deportivo, Simon Kuper, autor del libro Soccernomics.

Estados Unidos ha mejorado en el futbol de unos años a la fecha, China busca hacer lo mismo, es un indicador de cómo la globalización económica está funcionando, según Kuper.

Los deportes han sido típicamente una fuente de “soft power”, literalmente “poder suave”, todo lo que se representa mediante la superioridad en campos como las artes, la cultura, los deportes y la ciencia de un país.

Es la manera en la que un país obtiene poder a través de la habilidad de “atraer”, no como en el “poder duro” que se obtiene a través de la coerción, de acuerdo con el académico de Harvard Joseph Nye.

 

El presidente chino prometió hacer al país “grande”, con el uso del “soft power” y los triunfos deportivos.

 

En todos los deportes, excepto en futbol hasta la fecha, el líder mundial es Estados Unidos, pero China quiere llevar la competencia económica a la cancha, de acuerdo con el plan de Xi Jinping.

El presidente chino prometió hacer al país “grande”, y ciertamente lo logrará con el uso del “soft power” y los triunfos deportivos.

El plan es una extensión de la “política de estadio” que China lleva años manejando, es una forma que tiene el país asiático para conseguir recursos naturales que necesita de países -sobre todo africanos- a cambio de la construcción de infraestructura y estadios de futbol.

Beijing ha creado proyectos de infraestructura en toda África desde hace décadas, incluyendo vías de tren en Zambia, puentes en Mali y escuelas en Angola, todas a cambio de recursos mineros.

La “política de estadio” contrasta directamente con la manera de occidente de conceder ayuda humanitaria, a través de préstamos.

Esta forma de ayuda lleva a impresiones más duraderas entre las personas y a más presencia y peso en las decisiones regionales, de acuerdo con expertos en política del World Policy Institute.

Querer ganar el Mundial de 2050 solo es un paso natural de la política china. Para ello tendrán que buscar, como primer paso, su pase a Rusia 2018, que aún no logran.

 

MÁS INFORMACIÓN: La Política de Estado China, World Policy Institute, 2012 (En inglés) 

MÁS  INFORMACIÓN: Lo que el gasto en futbol de China nos enseña sobre la globalización. World Economic Forum, 2017. (En inglés)

 

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