IA no sustituirá empleos, pero sí los modificará: OIT

Los trabajos de apoyo administrativo son los más expuestos a ser realizados por herramientas de Inteligencia Artificial generativa.
31 Agosto, 2023 Actualizado el 31 de Agosto, a las 17:30
Los efectos muestran una fuerte disparidad de género, con más del doble de mujeres potencialmente afectadas por la automatización. (Imagen: iStock)
Los efectos muestran una fuerte disparidad de género, con más del doble de mujeres potencialmente afectadas por la automatización. (Imagen: iStock)
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El miedo de que una Inteligencia Artificial logre desplazar a trabajadores y sustituirlos se hace cada vez más grande conforme esta tecnología avanza. 

Sin embargo, según el último estudio presentado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “IA generativa y empleos: una solución global. Análisis de posibles efectos en el empleo, cantidad y calidad”, es posible que en el futuro las herramientas de LLM (Modelo de Lenguaje) y GPT (Generative Pre-trained Transformer) no sustituyan los puestos de trabajo, sino que los complementarán.

“Se podría haber esperado que este enfoque generará estimaciones alarmantes de pérdida neta de empleos, pero no lo hizo. Más bien, nuestras estimaciones globales apuntan a un futuro en el que el trabajo se transformará, pero aún muy existente”, se lee en las conclusiones de dicho estudio.

El análisis global sobre la exposición potencial de ocupaciones y tareas a la Inteligencia Artificial Generativa, y las posibles implicaciones de dicha exposición en la cantidad y calidad de empleos estima puntajes a nivel de tarea de la exposición potencial, y luego estima los posibles efectos en el empleo a nivel global y por grupo de ingresos de los países.

Aunque este análisis representa una estimación al límite superior de la exposición, los resultados indican que solo la ocupación amplia de trabajos de oficina está altamente expuesta a la tecnología, con un 24% de tareas consideradas altamente expuestas y un adicional de 58% con exposición a nivel medio. Para los otros grupos ocupacionales, la mayor proporción de tareas altamente expuestas oscila entre el 1 y el 4%, y las tareas con exposición media no superan el 25%. 

Como resultado, se espera que el impacto más importante de la tecnología sea el de aumentar el trabajo, automatizando algunas tareas dentro de una ocupación y dejando tiempo para otras labores, en lugar de automatizar por completo las ocupaciones.

El estudio destaca que el ámbito laboral que abarca las labores administrativas de oficina se presenta como altamente automatizable. Además, dentro de las ocupaciones analizadas se incluyen roles de gerencia, profesionales, técnicos, personal de apoyo administrativo, ventas y servicios, así como aquellos especializados en agricultura, silvicultura y pesca.

En cuanto al factor de género, se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres, ya que el impacto de la automatización podría afectar a más del doble de empleo femenino en comparación con el masculino. Este fenómeno se atribuye a la presencia desproporcionada de mujeres en roles administrativos, particularmente en naciones de ingresos medios y altos.

Este estudio surge en medio de una fiebre de IA, pues esta tecnología se encuentra entre los campos tecnológicos con un potencial económico destacado a corto y medio plazo. De hecho, se estima que su valor de mercado podría superar los 300,000 millones de dólares estadounidenses para el año 2025, según cifras de Statista.
 

Tamaño del mercado de la inteligencia artificial a nivel mundial de 2021 a 2030 en miles de millones de dólares. (Imagen: Statista)

Anteriormente, se había hablado de profesiones que serían sustituidas por dichas herramientas. En marzo de este año, por ejemplo, un informe de Goldman Sachs estimó que, si bien los desarrollos de IA pueden aumentar la productividad y la eficiencia en muchas industrias, también podría ocasionar desafíos en términos de pérdidas de empleo.

También destaca que la última tendencia tecnológica podría causar una “perturbación significativa” en los espacios laborales, afectando a unos 300 millones de trabajadores a tiempo completo, si cumple con las capacidades prometidas, aunque claro, a expensas de la posteridad y de los cambios que surjan en el trayecto.

Sin embargo, el estudio de la OIT se enfoca mucho más en las repercusiones en la calidad del trabajo y la importancia de los impactos que conlleva la aplicación de herramientas de IA en las diferentes áreas de trabajo. 

Para Efrén Páez, economista y analista senior de DPL Group, esta afirmación también se sostiene del periodo de exploración que se vive actualmente. “En el largo plazo, existen también cuestiones que todavía requieren de un mayor análisis por parte de las empresas como el establecimiento de procesos y de toma de decisión. La IA puede automatizar tareas repetitivas o hacerlas más rápido, pero aún requiere de la intervención humana para asegurarse que el resultado es el correcto y alguien que se haga responsable de la toma de decisiones”, dijo en entrevista.

Pero además, también llaman la atención las repercusiones económicas que podría tener la automatización del trabajo. El estudio de la OIT señala que, como resultado del avance tecnológico, es posible que muchos de estos puestos laborales no lleguen a manifestarse en naciones en desarrollo, donde tradicionalmente funcionaban como una vía para impulsar la participación laboral femenina. En relación a otras categorías de "empleo basado en conocimientos", la exposición es parcial, lo que sugiere un potencial más significativo para mejoras y beneficios de productividad en lugar de provocar una sustitución en el mercado laboral.

En este sentido, Páez también sugiere que, para los países de renta alta existe un desafío mayor por el impacto directo que puede tener el uso de IA sobre la mayoría de los empleos en oficinas más sujetos a automatización, por lo que sí podría registrarse un desplazamiento de esta fuerza laboral si no se cuenta con la política adecuada para garantizar que puedan encontrar empleo en otras áreas o industrias. 

El estudio señala que los posibles efectos en el empleo, ya sea mediante la mejora o la automatización, varían ampliamente según los grupos de ingresos de los países debido a sus diferentes estructuras ocupacionales. 

En países de bajos ingresos, solo el 0.4% del empleo total está potencialmente expuesto a efectos de automatización, mientras que en países de altos ingresos esta cifra aumenta al 5.5%. Los efectos muestran una fuerte disparidad de género, con más del doble de mujeres potencialmente afectadas por la automatización. El impacto mayor proviene de la mejora, que tiene el potencial de afectar al 10.4 por ciento del empleo en países de bajos ingresos y al 13.4% en países de altos ingresos. Sin embargo, estos efectos no consideran las limitaciones de infraestructura, lo cual dificultará la posibilidad de uso en países de bajos ingresos y probablemente aumentará la brecha de productividad.

“En el caso de los países de renta baja creo que existe un nuevo riesgo de retraso en adopción tecnológica y su consecuente impacto sobre la baja productividad. Si bien, hay una menor cantidad de empleos sujetos a automatización, también se debe reconocer que industrias como la agricultura o minería pueden enriquecerse mucho del uso de IA, por lo que su falta de adopción podría profundizar algunas brechas, como la baja participación en el valor añadido de productos finales o la falta de especialización en industrias avanzadas”, dijo el también analista de telecomunicaciones y tecnología.

Aunque el estudio destaca que el valor primordial de este análisis no son las estimaciones precisas, sino las perspectivas que la distribución general de los puntajes proporciona sobre la naturaleza de los cambios posibles, estas perspectivas podrían alentar a los gobiernos a diseñar políticas de manera proactiva que respalden transiciones ordenadas, justas y consultivas, en lugar de abordar los cambios de manera reactiva.

Además, las posibles repercusiones en la calidad del trabajo podrían ser de mayor importancia, tanto en relación con los nuevos empleos creados debido a la tecnología, como en los efectos potenciales en la intensidad y autonomía del trabajo cuando la tecnología se integra en el lugar de trabajo. Por esta razón, también se enfatiza la necesidad de un diálogo social y regulaciones para respaldar el empleo de calidad.

“El impacto más inmediato es la búsqueda de perfiles con capacidades para uso de una IA generativa. Este aspecto no es solo un reto para las empresas, sino también para todo el sistema educativo, para aportar estas nuevas habilidades que garanticen un espacio en el mercado laboral. Por otro lado, dado que muchas tareas del área administrativa están sujetas a la automatización, otro reto que existe en una oportunidad de reskilling que las empresas puedan dar a sus empleados para ayudarlos a moverse a otras áreas, o replantear su papel como parte del área administrativa”, matiza Páez.

Aunque sería adelantado pensar que la IA sustituirá o no la dinámica laboral, lo que está claro es que sí la transformará. Esta herramienta no sólo exigirá una adaptación técnica, sino que podría cambiar el futuro del trabajo con un enfoque mucho más automatizado.