El Observador

¿Recogerá Carstens el guante que le lanzó Sojo?

04-07-2017 13:55

“El turismo en nuestro país va extraordinariamente bien, no requiere usos equivocados de las estadísticas para mostrar una buena cara”.

Lo anterior lo escribió recientemente Eduardo Sojo, quien fuera presidente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) durante más de 7 años y hasta diciembre de 2015.

En su artículo semanal publicado el 22 de junio en El Financiero, Sojo retoma el repetido señalamiento que hemos hecho en este espacio y en arenapublica.com sobre un crecimiento inflado en las cifras del turismo que produce el Banco de México (Banxico) y que divulga a los cuatro vientos el gobierno federal y en particular Enrique de la Madrid, el secretario que quiere ser candidato presidencial.

Aquí hemos dicho que el crecimiento de 49.4% en el número de turistas extranjeros que llegaron a México en los primeros cuatro años del sexenio que reporta Banxico es irreal y que solo se explica por el cambio de metodología que realizó el banco central en 2014 para contabilizar a los turistas fronterizos.

Un cambio metodológico que el Banco de México nunca dio a conocer y que solo reconoció medianamente en un comunicado de prensa después que aquí publicamos, en varias ocasiones, el asunto.

 

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22 de mayo de 2017 

 

En su artículo Sojo critica duramente al banco central por lo que llama “usos equivocados de las estadísticas para mostrar una buena cara”.

Y vaya que si en México los ciudadanos sabemos de estos “usos” de las estadísticas oficiales para “mostrar buena cara” de funcionarios y políticos que quieren entregar cuentas que no construyeron o que aspiran a nuevas posiciones en la escalera del poder.

La crítica de Sojo al banco central apunta en dos sentidos: A la negligencia del Banco de México por no dar a conocer el cambio metodológico que operó en 2014 (y que dicho sea de paso significó que el número de turistas fronterizos de pernocta creciera 39.2% solo en 2014) y –derivado de lo anterior- a la irresponsabilidad de divulgar cifras distorsionadas en materia de turismo. 

Sojo lo dice de esta manera: “hacer comparaciones contra el pasado cuando el propio generador de la información tiene dudas, como se refleja en el boletín de prensa, me parece equivocado”.

 

Eduardo Sojo y Agustin Carstens.

 

Pero el asunto no queda en la crítica. En el artículo, Eduardo Sojo le recomienda a Agustín Carstens –con quien operó en 2010 la mudanza de la medición de la inflación de Banco de México a INEGI- que de a conocer una estimación sobre cuánto del crecimiento del turismo en el sexenio responde a la realidad y cuánto al cambio metodólogico.

Una recomendación que, por cierto, echa por tierra las explicaciones que dió el banco central, a través de un comunicado, en su intento por sustentar un crecimiento a todas luces irreal. Las mismas explicaciones que este columnista recibió de Daniel Chiquiar, el director de investigación económica de Banxico.

Creo que para Carstens es elemental tomar la propuesta de Sojo ante los cuestionamientos por la divulgación de cifras infladas sobre el turismo y las sospechas que de ellas se desprenden.

Me pregunto si acaso vale la pena que Banxico arriesgue su prestigio ganado por años en la generación de estadísticas económicas, por no tener la humilidad de corregir en extenso un error que claramente cometió. También creo que es importante deslindar al banco central de cualquier sospecha.

Así que ahora veremos si el gobernador del banco central, a unos cuantos meses de dejar el cargo, recoge el guante que le lanzó Sojo.

 

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El misterioso caso del incremento de 40% de turistas fronterizos al país en 2014,
24 de mayo de 2017 

 

EL CIERRE DE TERRA

El viernes pasado cerró Terra, la firma española que llegó a convertirse en un símbolo del boom de las ‘puntocom’ en nuestro idioma.

Su lanzamiento en 1999 fue tan espectacular como increíble. Sin un plan de negocios convincente pero trepada en una burbuja que parecía nunca terminar, las acciones de Terra multiplicaron su precio en cuestión de horas, hasta convertirse en una burbuja de dinero que la llevó a compararse por su valor bursátil con las grandes empresas españolas.

Compró lo que quiso. En México abrió la chequera sin miramientos para comprar Información Selectiva, la empresa de Alejandro Junco de la Vega –el dueño del Grupo Reforma- que 10 años antes había lanzado InfoSel Financiero con gran éxito en el mercado.

Aterrizó con compras en Brasil y en otros mercados del continente por los que pagó cientos de millones de dólares sin amedrentarse. Marcas como Gauchonet o ZAZ fueron a parar a la bolsa de Terra.

 

 

Logotipo de terra. 

 

Soñó por años en ser el Yahoo iberoamericano pero, como la empresa digital de contenidos estadounidense, fracasó en sus varios intentos en estos 18 años. Acaso el mayor de ellos se llamó Lycos, por la que pagó 12,500 millones de dólares y cuatro años después la vendió en 94 millones de dólares.

Mucho pesó el déficit de visión, de sensibilidad y de pericia de los estrategas de Telefónica –su dueño- para sostener y hacer crecer un negocio de plataformas tecnológicas y de activos intangibles en un mercado de alta innovación que ya solo consentía a los gigantes.

Gerardo Adame, un luchador incansable, hizo todo lo posible para darle la vuelta al negocio latinoamericano pero la decisión de la cúpula española estaba tomada. El viernes pasado los portales de Terra se apagaron en España y en Latinoamérica.

El sueño que languidecía desde hace tiempo, terminó por esfumarse.

 

Twitter: @SamuelGarciaCOM

Correo: samuel@arenapublica.com

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