El Observador

La pisada de Los Pinos (II)

30-03-2017 07:53

Avanzamos dos pasos y retrocedemos uno, me decía un empresario hace poco en tono de fastidio sobre la situación del país.

Sin decírselo, pensé que si así fuera tendríamos a un México que avanza; poco, pero que avanza.

El asunto es que en algunos temas torales –como el de la confianza en las instituciones- no solo hay estancamiento, sino –incluso- retroceso, porque la desconfianza cuesta cara.

Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Le doy un caso. Hace 12 años -el 7 de marzo de 2005, para ser precisos- terminando la reunión anual de los banqueros en Acapulco publiqué en El Universal un texto al que titulé “La Pisada de Los Pinos” y que pude haberlo escrito en estos días solo cambiando algunos nombres propios.

Aquí  lo reproduzco para que calibre cuánto hemos avanzado en todo este tiempo:

“Realineación de facultades entre las autoridades”. Así le llamó Jonathan Davis, el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, a la urgente necesidad de que la CNBV que preside tenga mayores márgenes de maniobra, se quite –de una vez por todas- el pie de encima de Los Pinos y, con ello, se gane la autoridad y la confianza que una institución como ésta requiere frente a sus supervisados y a todos aquellos que quieren participar en los mercados financieros del país.
 

 Si así fuera tendríamos un México que avanza; poco, pero que avanza.
 

Lo dijo el viernes en su discurso frente a los banqueros del país y del exterior.  Ya El Semanario de Negocios y Economía lo había planteado de forma extensa en su edición anterior:

¿Quién manda en la CNBV? Fue la pregunta que hizo en su portada poniendo en relieve la realidad actual sobre el liderazgo de las autoridades de regulación del país, ésa que no se comenta a los medios, ni se dice fuerte en las oficinas.

Sin embargo, sí se masculla con los amigos. Es la realidad de los reguladores que han sufrido la llamada telefónica proveniente del círculo cercano a Los Pinos, la llamada del jefe que ‘comunica el deseo’ de la primera dama o del mismo Presidente respecto de alguna investigación en curso o de alguna decisión que está a punto de darse a conocer en contra de algún empresario de altos vuelos.

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Es la pisada de Los Pinos que presiona y modifica las decisiones de los organismos técnicos reguladores, como la CNBV, atendiendo los criterios del influyentismo del poder económico y el pago de favores políticos sobre la casa presidencial.

¿Acaso estamos diciendo algo nuevo? ¿No es conocida esta relación y ampliamente comentada en los círculos financieros del país con todo lujo de detalles?

¿Acaso la renuncia del ex vicepresidente Jorge Familiar –hoy funcionario en Washington- no obedeció a motivaciones político-empresariales a pesar de los intentos personales e institucionales por mostrarlo como un asunto estrictamente personal?

Jorge Familiar, vicepresidente del banco de América Latina y el Caribe en el Banco Mundial, Washington, D.C.

Si tanto se habla de un sistema financiero maduro, profesional y atractivo para la inversión extranjera, éste –el de la institucionalización, el de plena autonomía en relación al poder de Los Pinos y del Ejecutivo, y la rendición de cuentas- es un tema fundamental.

Jonathan Davis, el actual presidente de la CNBV, y muchos de sus colegas lo saben bien.

En Acapulco el responsable de la regulación y supervisión del sistema bancario y de valores lo dijo así, suavecito: “El país requiere de instituciones supervisoras fuertes y con la capacidad de hacer cumplir las normas que rigen el funcionamiento de los intermediarios financieros.

 (...) Habrá de analizarse la conveniencia de otorgar mayor autonomía a la Comisión en el ejercicio de sus facultades.

 

Si tanto se habla de un sistema financiero maduro, profesional y atractivo para la inversión extranjera, éste es un tema fundamental.

 

Desde luego, todo esquema de autonomía tendrá que ir aparejado de mecanismos efectivos de rendición de cuentas, así como de contrapesos en la toma de decisiones, con objeto de garantizar transparencia y objetividad en el actuar”.

Jonathan Davis Arzac, ex presidente de la CNBV.

Qué bueno que así lo dijo Davis, pero hay que dejarse de hipocresías en el sistema financiero y llamarle a las cosas por su nombre, si se quiere avanzar en la construcción de confianza, de credibilidad, y no repetir las graves crisis del pasado en donde la complacencia y el favoritismo –que no son otra cosa mas que corrupción- han dejado profundas huellas difíciles de borrar.

Los ciudadanos ya están hartos de escuchar de sus funcionarios públicos al final de sus discursos que ‘procederán con toda la fuerza del estado de derecho y apegados a la ley’

 

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Es un cliché que han desgastado e inutilizado ante las abrumadoras evidencias de todo lo contrario.

Así que más que compromisos para salir del paso, se requiere que el secretario de Hacienda y el presidente de la CNBV presenten pronto medidas e iniciativas precisas para desligar –de una vez por todas- cualquier rasgo de influyentismo político y económico en el organismo de supervisión que debilite el cumplimiento de sus objetivos.

Claro que eso requiere la anuencia de Los Pinos para quitar el pie de encima de los reguladores. Pero es lo mínimo que se espera de un gobierno que ha presumido –a diestra y siniestra- que es un ‘gobierno del cambio’.

 

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Hasta aquí el texto que escribí hace 12 años. ¿Qué ha cambiado en más de una década? ¿Acaso no es la misma conducta que vomita desconfianza?

¿Ya se hizo vieja la espera al planteamiento de Jonathan Davis? ¿Acaso ha perdido vigencia el reclamo?

Doce años después la pisada de Los Pinos sigue intacta.

 

MÁS INFORMACIÓN:  Discurso del Lic. Jonathan Davis Arzac, Presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, 68 Convención Bancaria, 3, 4 de marzo del 2005.

 

Twitter:  SamuelGarciaCOM

Correo: samuel@arenapublica.com

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