Populismo ineficaz

15-05-2017 10:39

Expertos como el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz o el internacionalista Dani Rodrik estarían de acuerdo con la afirmación de que la globalización con su reformismo liberal generó -además de prosperidad- una reacción adversa (backlash) de los perdedores (desempleados, asalariados) que votaron por el populismo en Estados Unidos y que lo están haciendo por toda Europa, prácticamente.

Aunque no ganen como recientemente ocurrió con la derrota de Le Pen.

Rodrik llega al grado de decir que hay consenso al aceptar esta realidad entre las élites que deciden las políticas en el mundo desarrollado -por lo pronto- y que, lejos de parar la globalización lo que hay que hacer es compensar a los perdedores con un sistema de seguridad social mejorado, políticas de reentrenamiento.

 

Marie Le Pen, candidata a la presidencia de Francia.

 

En fin, reconocer que la productividad se ha estancado sobre todo en el mundo industrial y que hay atender ello por el lado de la oferta y la demanda de trabajo. Hay que reconocer que hay masas de jóvenes y adultos que perdieron con la globalización y a los cuales hay que compensar.

Es innegable que estos juicios son expost, es decir cuando ya tenemos encima el fantasma populista que muy probablemente no compense a los perdedores que votaron -por ejemplo- en favor de Trump (emblemáticamente los trabajadores del Rust Belt americano).

El punto es que hay prácticamente consenso acerca de la ineficacia y trapecismo de Trump en sus primeros 100 días y los subsecuentes.

Se ganó tiempo con la reforma fiscal en el capitolio, se revocó el Obamacare, se tuvieron desplantes en relaciones internacionales, se ordenó renegociar tratados comerciales -empezando por el TLCAN.

Los congresistas le han negado apropiación de los recursos para financiar el dichoso muro.

Recientemente, Trump despide a la cabeza del FBI, James Comey, en medio de un alud de críticas por la sospecha de que lo hizo pensando en las investigaciones sobre Rusia y la campaña del republicano.

Trump se defiende de sus críticos y apela a su base electoral que tanto le funcionó en campaña.

Pero al final del día ¿logrará el crecimiento prometido, gobernará con el congreso eficazmente, capeará los temporales críticos internos y externos? Es difícil saberlo y da la impresión que tendrá más de un problema que resolver en la complejidad del entramado de intereses en Washington.

 

Donal Trump, Presidente de los Estados Unidos 

 

Hay una buena dosis de simplismo en la forma en que parece acometer sus retos el presidente. La complejidad de la agenda, sus tiempos y sus prioridades pueden abrumarlo.

¿Lo sacarán de apuros su secretario de estado Tillerson y su hombre al frente del comercio Ross?

Más allá de Trump y su trapecismo de política y comunicación -el bajo porcentaje de aprobación que atrae- la globalización y las reformas han engendrado el caldo de cultivo que el populismo en el poder y en ciernes en Polonia e Italia muestran, respectivamente.

 

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Es una paradoja pero vale la pena reconocer que la receta populista no traerá mejoras a la situación de endeudamiento en Italia, el problema de la inmigración rechazada en prácticamente todos los países de la UE, en fin, la debilidad del crecimiento económica que permea el sur de Europa.

En México, el reformismo liberal, necesario y consecuente con el avance del país, también ha generado perdedores y preocupa que AMLO pueda resultar -como atestiguan muchas de sus frases- una versión tropicalizada de populismo.

Preocupa que en lugar de empoderar a los perdedores que ya son muchos -y que abarcan franjas de las clases medias- se dedique a desmantelar lo que funciona, tal como deja ver el aislacionismo que invoca el populismo en muchos de los países desarrollados.

 

 

Andrés Manuel Lopéz Obrador, presidente del partido MORENA.

 

Es necesario que nos demos cuenta de que la globalización y el reformismo liberal han dejado en el camino adversarios racionales y que no por ello es viable ir a contracorriente. He ahí un reto enorme que AMLO tiene que enfrentar.

A lo cual hay que añadir el hecho de que el rasgo maniqueo del populismo que divide al mundo en dos (honestos/mafia en el poder) y que se plantea como solución a todos los problemas es algo que el ya candidato de Morena a 2018 tendría que modificar sustancialmente para galvanizar una coalición ganadora (cosa que se antoja muy difícil si no imposible).

 

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Si la corrupción no es tema en las democracias de EU y la UE, como sí lo es aquí, la clase política mexicana además de AMLO tienen un problema. Es el caso de la inseguridad también.

El populismo ineficaz es una realidad que difícilmente será desmentida por la realidad ahí donde aparezca: desplantes de popularidad ante errores de política pública evidentes.

Este populismo puede también sentar sus reales en un México con serios problemas en la seguridad de instituciones y población en el que la corrupción campea: el fantasma populista bien puede resultar un espejismo de ineficacia y corrupción.

Twitter: @cjonestamayo 

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