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Los Increíbles 2 y la teoría del blockbuster de arte

21-06-2018 20:08 ¿Es realmente el cine de superhéroes, cine chafa, comercial, gratificante, de no pensar? ¿No hay nada que decir de él?

Los Increíbles 2 Los Increíbles 2 / Disney Pixar

El año pasado se publicaron dos excelentes libros de ensayo cinematográfico, Misterios de la Sala Oscura de Fernanda Solorzano; y Cinécdoque de Luis Reséndiz, este último con un espectacular diseño editorial. Si le falta en su biblioteca corra a comprarlo. El maestro Reséndiz propone una categoría estética: el blockbuster de arte (Dharma Books: 2017, p. 83).   

Reséndiz llega a esta conclusión ante la cargada crítica contra el cine de superhéroes. Inicia su ensayo con una cita de Iñarritu, quién afirmo que el cine de superhéroes era un genocidio cultural. Este desprecio por el cine comercial, es un tanto equivalente al desprecio del mundo literario por los bestsellers.  

Efectivamente, la crítica no se toma en serio este género de los superhéroes, no se analizan estas películas estéticamente. Por ejemplo, el maestro Ernesto Diezmartínez que escribe en el periódico Reforma, ha escrito en su espacio, que siempre que se habla de estas películas, se habla de dinero, es decir son superproducciones, que rompen récords de taquilla, que tienen nóminas espectaculares, efectos visuales carísimos y muy variados, etcétera, etcétera. Se las ve como negocio, y por lo tanto como cochino dinero.

La misma Fernanda Solórzano en su citado libro, cuando habla de Tiburón como del primer blockbuster afirma: Una película gratificante era mejor que una película que obligara a pensar. (Taurus: 2017, p. 83) 

Ya los blockbuster llevan el desprestigio de ser películas para no pensar, si además son de superhéroes, resultan subproductos mentales para adolescentes adultos o adultos mentalmente adolescentes. Manchados por el sucio interés comercial de los grandes corporativos. Estos exquisitos gastrónomos del cine no se rebajan a emitir juicios sobre unas papas fritas empaquetadas. Al final es un espeso sedimento de prejuicios ideológicos y estéticos.

En este contexto, proponer el blockbuster de arte es una provocación. Es como una bolsa de papas fritas intervenidas por Gabriel Orozco en un Oxxo. O más bien como unas papas artesanales de alta cocina, empaquetadas y diseñadas para un banquete mundial. Al mismo tiempo comercial y para las masas, y genial y sutil para las sensibilidades más exigentes.  

 

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Hay antecedentes por supuesto, cuando nadie daba dos pesos por Alfred Hitchcock, que era el mago de las superproducciones de su momento y amontonaba toneladas de dinero película tras película, los jóvenes críticos del Cahiers du Cinema le dijeron al mundo: aquí hay arte. Y el mundo volteo a ver. Hacer una película gratificante no es tan simple como parece.

En mi adolescencia todo mundo se burlaba del cine wuxia, un cine super taquillero en el mercado asiático, de héroes de artes marciales con ciertos poderes, por ejemplo volaban, o podían concentrar su qi para lanzar rayos energéticos; y que en occidente consideraban una vacilada. Pero actualmente El tigre y el dragón de Ang Lee, que ganó 4 óscares, o Hero, de Zhang Yimou, nos parecen verdaderas obras maestras. Y el mundo entero sabe quién es Goku y jugó Street Fighter.     

Y entonces nos preguntamos ¿Es realmente el cine de superhéroes, cine chafa, comercial, gratificante, de no pensar? ¿No hay nada que decir de él? Cinematográficamente hablando. Y entonces aparecen Los increíbles de Brad Bird. Y actualmente Los increíbles 2, que está en cartelera. Original y secuela son películas increíbles. Estas películas, como otras de Pixar, le dan la razón a Reséndiz, hay blockbuster de arte. Y película de superhéroes de arte. Estas y otras por supuesto.    

 

SPOILER ALERT. A partir de este punto hay SPOILER.

Los increíbles 2 adapta una muy vieja trama de intercambio de roles, (que tan vieja es, bueno Cervantes escribió la comedia “El laberinto de amor” iniciando el siglo XVII, publicada en 1615) un éxito de los ochenta, que se llamó Mr. Mom de Stan Dragoti, protagonizada por Michael Keaton, tiene el mismo esquema dramático. En un estado de crisis laboral familiar, la mujer consigue trabajo (en el cuál se desempeña con mucho éxito, y muestra que es una excelente profesionista) mientras que el hombre toma las tareas del hogar.

En ambas películas, la comedia obviamente se logra haciendo mofa de los prejuicios de género. Es decir el hombre es un amo de casa bastante incompetente, y no puede ocultar la frustración que le genera el éxito laboral de su mujer. Mientras en la película de los ochenta se añora el restablecimiento del status quo, en Los Increíbles 2 en realidad se acentúa la independencia de todos los integrantes de la familia, es decir su estatus de personas, sean niños o niñas, hombres o mujeres, hay una equidad familiar, muy actual.  Todos merecen atención, tiempo, respeto, autonomía, libertad, etcétera.

Al mismo tiempo es una gran película de superhéroes, que rinde homenaje a las escenas canónicas del género, el famoso rescate del tren descarrilado. Que lo mismo vemos en Superman, como en Spiderman, es un clásico. Es obvio que Brad Bird es un lector de historietas. La misma familia Increíble es un homenaje a los Cuatro Fantásticos, el primer equipo de super héroes de la historieta industrial americana, y pilar de Marvel Comics.  

Los increíbles 2 es una película muy divertida, ligera, emocionante, construida en el más destilado arte digital de nuestra época. Tan artística, que nadie nota que esa historia que está disfrutando, esa película que está mirando, fue hecha en una computadora.

Entre las cosas que te permite esta tecnología de Pixar, por ejemplo, se encuentra el diseñar una fotografía. Es algo que aprecia poco el espectador común, no hay realmente mucha formación en valores y técnicas fotográficas, pero las películas de Pixar, todas, tiene directores de fotografía, e incluso personalidades muy consagradas, como la directora de fotografía Sharon Calahan.

 

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En Los increíbles 2 hay un muy destacado trabajo de fotografía de Mahyar Abousaeedi. Y un diseño de producción francamente excepcional de Ralph Eggleston, regodeado tanto en el Pop Art, como en el Op Art, de Víctor Vasarely y compañía. Realmente la película se puede disfrutar desde muchas dimensiones. Es una obra de arte. Gran arte, pequeño arte, arte mayor, arte menor, arte popular, o arte elite, no sé qué etiqueta le venga mejor, pero arte. Séptimo arte, y un Blockbuster de Arte de superhéroes definitivamente.   

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ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
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