Política Social y Seguridad

Aprendizaje continuo, solución a problemas de mano de obra

04-08-2017 17:01

Capacitar a personas de la tercera edad y ofrecer no solo educación durante la juventud podría ampliar la edad productiva de la población.

La educación continua representa una oportunidad en el campo laboral incluso para las personas de la tercera edad. Agrandar
La educación continua representa una oportunidad en el campo laboral incluso para las personas de la tercera edad.

La cuarta revolución industrial está aquí y para adaptarse a ella, hace falta la educación continua.

Sin embargo, en la mayor parte de los países el aprendizaje se relega a la escuela, durante el periodo de la juventud de una persona.

Hoy es un problema más que nunca en la historia, de acuerdo con el Foro Económico Mundial. Cuando las personas envejecen fuera de las fuerzas laborales, pierden contacto con las nuevas tecnologías, lo que dificulta tanto la recontratación como el tener una fuerza laboral mayor.

 

Es importante integrar a los adultos mayores en el campo laboral a través de la actualización de sus conocimientos, entre ellos conocimientos tecnológicos.

 

Para compañías y para gobiernos “invertir” en las habilidades de un trabajador es una oportunidad de negocio, dice también el reporte del Foro Económico Mundial.

No obstante, la realidad es que ningún país, industrializado o no, ha priorizado o destinado porcentaje de su Producto Interno Bruto a la educación de adultos o tiene programas para educación continua, como se puede ver en los registros de la Asociación Global para la Educación del 2016.

En el mundo, son menos de 800 millones de adultos los que no cuentan con habilidades básicas de comprensión de lectura, aun cuando el “asegurar educación inclusiva y equitativa así como promover oportunidades de por vida para aprender” es una de las metas de Desarrollo Sustentable propuesto por la Organización de las Naciones Unidas.

 

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Como norma general, a mayor edad más tiempo se pasa fuera del sistema formal de aprendizaje y por lo tanto, menor contacto con los avances,. Esta situación agrava la brecha en personas de la tercera edad, pero no son los únicos afectados.

Para 2020, al menos uno de cada cuatro de los trabajadores tendrá habilidades que ya no se ajustan a las demandas del mercado laboral.

Para ese mismo año el 35% de las habilidades que hoy se demandan para llenar un puesto laboral habrán cambiado. Países como Suiza, Finlandia, Alemania y Japón son los que están teniendo un cambio más rápido en cuanto al grado de habilidades requeridos en sus mercados laborales.

Chile y Rusia están en la retaguardia de la lista, pero todos los países de la OCDE siguen la misma tendencia, advierten los analistas del Foro.

Fuente: Foro Económico Mundial

 

El grado de la situación se puede sentir cuando los empleadores hacen análisis de las capacidades de sus posibles empleados. Estados Unidos, un país en el que el ritmo de cambio en cuanto a las habilidades requeridas es moderado, el 63% de los empleadores dicen que no encuentran personas adecuadas para cubrir sus vacantes, según el centro Pew.

 

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Por otra parte, los trabajadores que habían participado en cursos de actualización conservaron sus trabajos y obtuvieron el 47% de los aumentos en puesto y salario.

 

La continua capacitación de quienes ya cuentan con un empleo también es indispensable para poder aspirar a otros beneficios.

 

En México la situación no pinta bien

México tiene un ritmo de cambio parecido al de Chile, en el cual si bien sí se sigue la tendencia mundial de mayor especialización, esta no es tan vertiginosa como en otros países.

En las personas de la tercera edad se encuentra una fuerza laboral que sigue estando inutilizada en la mayoría de los  países, sobre todo en los que la población está envejeciendo a un ritmo mayor que el del nacimiento de niños, por ejemplo la mayor parte de Europa donde los mayores de 60 años son el 15% del total poblacional en promedio, de acuerdo con el Banco Mundial.

En comparación con 1960, cuando el porcentaje mundial de personas de la tercera edad era 5%, en 2016 esa cifra ha aumentado a 8.5%, de acuerdo con dato del Banco Mundial, que apunta también que la tendencia se mantendrá en los años que siguen.

Solo en México, el 10% de la población está clasificada como “adulto mayor”, es decir que tiene más de 60 años, de acuerdo con el Inegi.  Algo así como 13 millones de mexicanos entran en esa categoría.

De ellos, un tercio trabaja. Pero sus posibilidades de reincorporarse al mercado laboral se ven reducidas por falta de conocimientos especializados o desconocimiento de las tecnologías de uso común en el mundo laboral.

La educación continua resulta relevante en el contexto actual mexicano porque según las estimaciones de la Comisión nacional de Población (Conapo), para 2050 el número de personas de la tercera edad en México se duplicará.

Lo anterior aumentará la brecha entre las habilidades que una persona posee y las requeridas para su permanencia o reincorporación en el mercado laboral si no se mantiene una cultura de educación durante toda la vida, advierte el informe.

No obstante, los programas educativos que tiene la Secretaría de Educación Pública están relegados. En adultos, las campañas de alfabetización y en algunos casos a la enseñanza de habilidades tecnológicas, pero el grado de efectividad de ellos se ha puesto en entredicho.

El 50% de los adultos que estudian desertan, de acuerdo con el Instituto Nacional de Educación para Adultos. Cada año entre 400 y 500 mil personas entran en la estadística de alfabetismo o de rezago educativo, de acuerdo al mismo instituto.

“En primer lugar, es necesario hacer notar que el Estado tiene la obligación de hacer los esfuerzos necesarios para lograr que los adultos que se encuentran en situación de rezago ejerzan su derecho a recibir la educación básica que, de acuerdo con nuestra legislación, es obligatoria. Esa educación es indispensable para que los adultos reciban la capacitación que les permita desempeñar exitosamente una ocupación productiva”, afirmó Carlos Muñoz Izquierdo, investigador del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (Inide).

 

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En México, el promedio de años estudiados, aunque ha aumentado sigue siendo bajo en comparación de otros países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). Los 9.1 años en promedio registrados en 2015 por esa entidad significan un aumento de .5 con respecto a 2010, cuando el promedio era de 8.6 años.  

Ello significa que un mexicano promedio ha estudiado hasta poco más de secundaria. Sin embargo, cuando se observa a nivel estatal, se observa una gran disparidad, un chiapaneco promedio estudia hasta primero de secundaria y un capitalino promedio hasta segundo de preparatoria.

Si el gobierno no va a tomar responsabilidad de la educación continua, recaerá en las empresas y la sociedad civil hacerlo, de acuerdo con el Foro Económico Mundial.

 

MÁS INFORMACIÓN: Acelerando las habilidades de las fuerzas laborales para la Cuarta Revolución Industrial, WEF, 2017.

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