Salud y Medio Ambiente

Medicamentos genéricos, negocio millonario… pero no siempre efectivo para los pacientes

01-08-2017 06:30

Si bien el uso de medicamentos genéricos crece por sus menores precios, reemplazar los de patente pudiera no ser tan eficaz para los pacientes como afirman los funcionarios de salud.

Medicamentos genéricos un negocio al alza por la pérdida del poder adquisitivo de la población Agrandar
Medicamentos genéricos un negocio al alza por la pérdida del poder adquisitivo de la población

Desde 1997, la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) pusieron en marcha una política de liberación de medicamentos genéricos.

El principal motor de esta política era la reducción de los costos de los fármacos en el país, sobre todo en aquellos usados para tratar las enfermedades que más aquejan a los mexicanos.

Todos los medicamentos genéricos aprobados en el país deben ser autorizados como eficaces y seguros, de acuerdo con la Ley General de Salud, la Cofepris y la estrategia de liberación de genéricos.

Esta dependencia tiene un registro de todos los medicamentos de ese tipo que se producen en el país, de las patentes que libera y de los estándares de calidad que deben cumplir para ser aprobados. Entre estos requerimientos está que debe contar con el mismo ingrediente activo en la misma proporción que el medicamento de patente, pero no habla del resto de los compuestos.

 

Los medicamentos genéricos deben pasar los estándares de seguridad y calidad para poder circular en el mercado de forma legal.

 

Un medicamento genérico es uno que se vende bajo la denominación del principio activo que incorpora, siendo bioequivalente a la marca original, de acuerdo con la definición que da la Organización Mundial de la Salud.

Ello quiere decir que si bien no tienen el nombre comercial, por el que un medicamento suele ser más conocido, sí tienen el mismo ingrediente.

Por ejemplo, la aspirina es un medicamento cuyo ingrediente activo es el ácido acetilsalicílico; pedir la primera en una farmacia es comprar el medicamento de patente y la segunda, el genérico. Sin embargo la proliferación y preferencia por este tipo de medicamentos puede tener desventajas.

 

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La primera, es que la parte activa del medicamento no constituye el 100% de la composición de éste. Otro ingrediente importante es el excipiente, la parte que hace que sea absorbido por el cuerpo. Si bien el ingrediente activo sí es el mismo en un medicamento genérico, en uno de patente el excipiente puede -y muchas veces- ser diferente, lo que afecta la manera en el que se metaboliza en el cuerpo.

“En este tema hay mucha subjetividad, y aunque no debe haber diferencias entre marcas y genéricos, en algunos casos sí se detectan problemas al cambiar de medicamento”, explicó Miguel Ángel Hernández, coordinador del grupo de utilización de fármacos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.

Por otra parte, el 50% de las recetas médicas que se expiden en el país son sustituidas en algunas farmacias por medicamentos genéricos o similares, lo cual podría poner en riesgo el tratamiento señaló Antonio Pascual Feria, presidente de la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex).

Las farmacias con consultorios otorgan 10 millones de consultas al mes. Ellas deberían acatar el Reglamento de Insumos para la Salud (RIS),  que señala que el manejo de una receta médica tiene el mismo que el de un documento legal, por lo que en ella está prescrito no puede alterarse.

Es decir, el que exista ese cambio en más de la mitad de las recetas es ilegal y muchas veces responde a políticas de las farmacéuticas que buscan impulsar la venta de los genéricos de sus laboratorios.

 

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Para pacientes que reciben antibióticos, la ley no toma en cuenta las variaciones en generación. Los antibióticos son especialmente susceptibles a cambios en la formulación de sus activos porque están sujetos a la mutación de las bacterias. Un activo de tercera generación puede no tener la misma eficacia que uno de cuarta. Sin embargo sí pueden ser vendidos como equivalentes, de acuerdo con la Anafarmex.  

Siempre hay algún paciente al que el medicamento genérico no le sienta igual de bien, ya sea por una diferencia en los excipientes o por un factor incluso psicológico, en el que el usuario no deposita la misma confianza, según Paloma Casado, vicepresidenta de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

 

Números de los genéricos, negocio en crecimiento

En el mundo no hay país que supere a México en el uso de medicamentos genéricos, ni siquiera Estados Unidos. El ritmo se ha incrementado de manera constante, de acuerdo con la Secretaría de Salud.

Desde la entrada en vigor de la política de estimulación de venta de genéricos en el país, el mercado de estos se incrementó 5.5 veces, según Mikel Arriola, titular del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Si en 2010 el volumen de ventas en el mercado de estas drogas era del 54%, para 2013 alcanzaron un 84%, según consta en datos de la Secretaría de Salud. En cuanto a valor, a pesar de ser de menor costo, en 2010 correspondían al 30% en ganancias y para 2013 la cantidad llegó a 52%.

Para 2020 podría ser el 60% lo que les corresponda en ganancias netas del sector, según los analistas de la Secretaría.

El 90% de las compras de medicamentos que se realizan en el país son de genéricos y corresponden a tratamientos para las cuatro enfermedades más comunes del mexicano: la diabetes, las afecciones cardíacas, el cáncer de mama y de próstata, de acuerdo con la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

El auge en México de este tipo de medicamentos se relaciona directamente con el precio. Los consumidores pueden conseguir entre 50% y 70% de ahorro sobre el precio de este, según la Cofece.

Lo anterior conviene al país. La principal planta farmacéutica mexicana, Pisa, da trabajo en sus tres plantas en territorio nacional a más de 26 mil personas de acuerdo con informes de la misma compañía. En total, 86,277 personas estaban empleadas en el sector, de acuerdo con los datos más recientes de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, en 2012.

La población con los ingresos más bajos gastó 42% en medicamentos y materiales para el cuidado de la salud. En contraste las personas de mayores ingresos gastaron un 18% de su ingreso de acuerdo con Arriola. Lo cual es obvio, a mayor ingreso, se destina menor proporción de este a una cantidad mayor de actividades.

 

Son las personas de bajos recursos las que hacen que el mercado de genéricos se incremente.

 

Sin embargo, el principal comprador de medicamentos genéricos es el Sector Salud mismo. El 63% de los medicamentos que compra son genéricos. Los medicamentos de alta especialidad y para cáncer son los que suelen ser de patente.

El mercado de éstos llegó en 2016 a un valor de más de 7 mil 800 millones de dólares (139 mil 272 millones de pesos al tipo de cambio del 31 de julio de 2017), el cual es principalmente vitalizado por el gobierno, el principal comprador de este tipo de medicinas, las farmacias de cadena y un nuevo actor: los supermercados.

 

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Y el deterioro en el poder adquisitivo de la mayor parte de la población por menores ingresos reales, impulsará que los actuales compradores de medicamentos de patente, comiencen a adquirir medicamentos genéricos.

“Las circunstancias en que arrancamos 2017 harán que la población demande una mayor cantidad de genéricos, lo que tendrá un efecto acelerador en el sector en los próximos dos años”, afirmó José Ignacio Campillo García, presidente ejecutivo de la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud)

Hasta 2016, eran 500 los registros sanitarios de este tipo de medicamentos, y el sector público ha alcanzado ahorros de más de 11 mil 200 millones de pesos gracias a ello.

 

MÁS INFORMACIÓN: Datos económicos, CANIFARMA, 2017.

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