Empresas y Empresarios

Bienvenidas las mujeres al mercado laboral de México… pero no como altas ejecutivas

07-06-2017 06:55

La mayoría de las empresas mexicanas excluye a las mujeres de puestos directivos; en cuanto a la presencia femenina en las juntas directivas, la cosa se pone peor.

Poco espacios se abren para que mujeres ocupen altos puestos directivos en las empresas. Agrandar
Poco espacios se abren para que mujeres ocupen altos puestos directivos en las empresas.

Una cosa es que aumente la participación de las mujeres mexicanas en el mercado laboral y otra, al parecer muy distinta, que ocupe cargos directivos.

En América Latina pocas mujeres han llegado a ocupar los cargos directivos más altos de las empresas, tales como directora ejecutiva (CEO) y miembro de la Junta Directiva, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Y de entre las naciones latinoamericanas evaluadas, México es de las que menos mujeres tiene en altos puestos empresariales revela el estudio La mujer en la gestión empresarial: cobrando impulso en América Latina y el Caribe elaborado por la OIT y presentado el 23 de mayo de 2017.

“A pesar del evidente talento, la experiencia y los conocimientos de la mujer en materia de gestión, los obstáculos que enfrenta para su desarrollo profesional —que suelen denominarse el techo de cristal— se mantienen profundamente arraigados”, concluye el documento.

Aunque en América Latina y el Caribe aumentó la participación de mujeres en altos cargos, el porcentaje que son directoras ejecutivas es menor que en otras regiones del mundo, además que prácticamente la mitad de las juntas directivas de empresas del continente están integradas exclusivamente por hombres.

 

Ellas en el mercado

De manera consistente el porcentaje de mujeres en la Población Económicamente Activa (PEA) ha aumentado en nuestro país desde los años ochenta.

En 1990, el porcentaje de mujeres que formaba parte de la PEA era de 34%, para el año 2000 aumentó a 39%, en el 2010 fue de 43.8% y en 2016 de 45.4%, según datos el Banco Mundial, pero de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) al cierre del 2016 era de 43%.

 

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A finales de 2016, 20.8 millones de mujeres de 15 años o más tenían trabajo o estaban en la búsqueda de uno, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de las cuales 19.9 millones estaban ocupadas.

78.7% de ellas tenían una actividad en el sector terciario de la economía, principalmente como comerciantes (33.1%), servicios diversos (19.3%), servicios sociales (16.8%) y restaurantes y servicios de alojamiento (14.3%).

Del total de mujeres ocupadas, 23.3% trabajan por cuenta propia, 2.3% son empleadoras y 7.5% no recibe remuneración por su trabajo.

 

En México la mayoría de mujeres encuentran trabajo en el mercado informal.

 

Destaca también que casi 60% de las mujeres laboran en la economía informal, en contraste con el 50% que registran los hombres.

Pero ¿qué pasa cuando analizamos los cargos que tienen las mujeres en las empresas formales? Esa, es otra historia.

 

Llegan, pero no a la cima

“Día a día se suman argumentos a favor de aumentar la participación de la mujer en cargos directivos de nivel superior y en las juntas directivas para mejorar los resultados de las empresas. Sin embargo, el progreso de la mujer en la gestión empresarial enfrenta retos que le impiden alcanzar plena igualdad y que perpetúan los desequilibrios de género en el nivel ejecutivo de toma de decisiones”, apunta el estudio de la OIT.

Es decir, a pesar de que hay estudios formales que indican que una mayor equidad de género en los puestos directivos de las empresas genera beneficios en la productividad y desempeño, aún falta mucho para hablar de igualdad.

 

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Tener 30% de cargos directivos ocupados por mujeres puede incidir positivamente en los resultados de una empresa, establece la OIT, sin embargo 70% de las empresas en América Latina tienen menos de este porcentaje.

“Los programas de ayuda a la mujer en el lugar de trabajo pueden no ser eficaces si no existe un compromiso genuino de directores y ejecutivos”, señala el estudio del organismo internacional, “la empresa típica tiene una estructura jerárquica de tipo piramidal y dentro de esa estructura, el techo de cristal es una metáfora que representa los obstáculos que impiden que las mujeres o las minorías lleguen a la cima”.

En casi una de cada cinco empresas o el 19% de América Latina hay al menos una mujer que ocupe un cargo directivo de nivel superior; el país con menos empresas de este tipo es Chile con 5%; pero México también está muy rezagado pues no llega ni a 15%.

 

El fenómeno conocido como "techo de cristal" se refiere a un límite invisible en el que las empresas no permiten avanzar más a las mujeres.

 

Países como Nicaragua, Honduras y Venezuela superan el 30% de empresas con al menos una mujer en cargos importantes. México solo rebasa, además de Chile, a Perú, Colombia, República Dominicana y Argentina.

El promedio mundial es de 18.6% de empresas que tienen a mujeres en puestos directivos superiores; la región donde más compañías tienen a mujeres como altas ejecutivas es Asia Oriental y el Pacífico, con 32%.

 

¿En qué empresas sí llegan?

Es en las pequeñas y medianas empresas de los países de América Latina donde existe al menos una mujer en un cargo directivo de nivel superior, en comparación con las grandes empresas.

En promedio, 24% de todas las pequeñas empresas tenían al menos una mujer en la alta dirección, frente al 21% en las medianas empresas y tan sólo el 11% en las grandes empresas, indica el Banco Mundial.

En México, 19% de las empresas pequeñas, 15% de empresas medianas y 3% de empresas grandes tienen al menos una mujer como alta ejecutiva.

“En las economías grandes, como Argentina, Brasil y México, se observó una proporción menor de grandes empresas con una mujer en cargos directivos de nivel superior. Algunas economías más pequeñas de América Central y el Caribe tenían un porcentaje mayor de grandes empresas con mujeres en la alta dirección, posiblemente a raíz de la participación de la mujer en las empresas familiares”, explica el informe de la OIT.

 

Juntas ejecutivas, con puertas cerradas

En los últimos años, el equilibrio de género en las juntas directivas, en especial entre las empresas que cotizan en bolsas de valores del mundo, ha sido puestas bajo lupa ya que se evidenció la escasa participación de la mujer en estos puestos.

Y aunque hay avances en la materia debido a que ya no es tan extraño, como hace 15 años, la presencia de mujeres en juntas directivas de grandes empresas, hay indicios de que una única mujer no es suficiente para recoger los beneficios que ofrece la diversidad de género, sostiene el organismo internacional.

 

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En este rubro, América Latina va muy rezagado. Mientras que 27% de las empresas de Europa del Este y Rusia tienen al menos una mujer en sus juntas directivas, en la región el porcentaje es de 12%.

Y México es de los que menos puertas de juntas directivas abre a las mujeres: menos de 6% de las empresas tienen a una. Brasil y Chile superan al país, pero tampoco llegan a 10% de juntas directivas con al menos una mujer.

 

Prejuicios, prejuicios, prejuicios

“Las funciones y estereotipos de género tradicionales están correlacionados con la diferenciación que se ha hecho históricamente entre ocupaciones femeninas y masculinas. Se consideraba que la dirección, la administración de una empresa y la toma de decisiones en al ámbito público eran funciones propias de hombres, mientras que las funciones de apoyo y cuidado pertenecían a la esfera de las mujeres”, explica el estudio de la OIT.

Una encuesta del organismo internacional hecha en 2013 entre empresas del continente reveló que, según los empresarios, los obstáculos que dificultan el liderazgo femenino en las empresas es que ellas tienen más responsabilidades familiares que los hombres y que hay funciones que la sociedad asigna al hombre y a la mujer.

La Comisión Interamericana de la Mujer de la Organización de los Estados Americanos, considera que la subutilización del talento femenino está ligada también a una cultura imperante en la región que no fomenta la participación del hombre en tareas no remuneradas en el hogar.

 

La OIT llama a implementar políticas que aumenten la presencia de mujeres en altos cargos empresariales.

 

En sectores como la política ya se establecieron cuotas para la participación femenina, en México existe una cuota de género que deben cumplir los partidos en las postulaciones de candidatos, pero en Europa ya hay países que aplican una política similar en las empresas.

“Las iniciativas destinadas a resolver la desigualdad de género y crear diversidad de género deben necesariamente ser multifacéticas, ya sea en el hogar, en instituciones educativas o en el lugar de trabajo.

La igualdad de género es el cimiento de una cultura en la que las mujeres pueden estar en igualdad de condiciones con los hombres en sus trabajos y carreras, derribando así las paredes y techos de cristal”, sentencia al informe.

En el Día Internacional de la Mujer de 2017, 43 bolsas de valores de todo el mundo hicieron sonar la “campaña de la igualdad de género”, a fin de promover este tipo de políticas en las empresas. México no se sumó a la iniciativa, pero ojalá y avance mucho más rápido en esta materia.

 

MÁS INFORMACIÓN: La mujer en la gestión empresarial: Cobrando impulso en América Latina y el Caribe, Organización Internacional del Trabajo, 23 de mayo de 2017.

MÁS INFORMACIÓN: Tasa de población activa, mujeres, Banco Mundial, fecha de consulta 6 de junio de 2017.

MÁS INFORMACIÓN: Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Mujer, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 6 de marzo de 2017.

 

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