Entrevistas

Una menor calificación soberana afectaría la estabilidad

27-03-2017 10:30

Una disminución en la calificación de deuda de México es una de las variables que pueden modificar el escenario de estabilidad que estamos viviendo.

A través de la exclusión fomentamos la informalidad, es relevante que la formalización de las personas se dé, dijo el director de BBVA Bancomer. Agrandar
A través de la exclusión fomentamos la informalidad, es relevante que la formalización de las personas se dé, dijo el director de BBVA Bancomer.

Eduardo Osuna no pensaba ser banquero, por lo menos eso dicen de él sus estudios, pero 20 años de carrera en el banco más grande del país coronaron al ingeniero mecánico-eléctrico con el puesto ejecutivo más importante del grupo financiero.

En mayo de 2015 Osuna asumió la dirección general de BBVA Bancomer a propuesta de su propio antecesor, Vicente Rodero.

Como “un ejecutivo bancario muy completo,” así lo describe el grupo financiero al que ha pertenecido desde la crisis económica de 1994 y en el que ha ocupado diversos cargos de relevancia como la dirección de banca comercial o la de empresas y gobierno.

En entrevista para Arena Pública Osuna señaló la necesidad de brindar autonomía a su propio regulador, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

El director del banco que domina el mercado de los créditos empresariales, de nómina, automotriz y de vivienda en México, habló sobre las implicaciones de una posible baja a la calificación de la capacidad de pago de México para el sector que representa y sobre la necesidad de que el país duplique la penetración bancaria.

A continuación la entrevista integra al director del banco más potente del país.

 

¿Cómo explicar la contrariedad entre el desarrollo de la banca y el desarrollo del país?

Primero hay que decir que la banca crece porque está sólida, hemos hecho el trabajo por muchos años. Los últimos 15 años han sido un trabajo de consolidación del sistema financiero mexicano. La banca venía de estar quebrada después de la crisis de 1994.

Digamos que la limpiamos hasta el año 2000. A partir del año 2003 realmente podemos hablar de que la banca empezó a regresar al mercado, porque viene otro componente que son las variables macroeconómicas. En un entorno donde no hay estabilidad macroeconómica la banca no puede crecer, es una condición casi indispensable. Si no hay estabilidad, la banca no puede crecer porque genera mucha volatilidad, porque no tienes certidumbre de los clientes para tomar crédito.

Entonces primero la banca está sólida. Segundo, la estabilidad es muy relevante. En los últimos años observamos una baja en las tasas a nivel internacional, hecho que también se dio en México, pues incluso se bajaron a niveles fuera del riesgo país a causa de la riqueza que se veía en el mundo, ese es un tercer componente.

Luego hay un cuarto componente que es muy importante, que tiene que ver con la demografía de México.

La demografía de México es uno de los grandes drivers futuros de lo que puede pasar en México en términos de crecimiento económico, de crecimiento de la banca.

Y hay un componente que no tenemos que dejar de ver y es relevante debido a la coyuntura que tenemos hoy en día en México.

En México la penetración de crédito sigue siendo muy baja. Además de que tenemos una sub penetración, este factor demográfico es como un turbo que le metes ligado a una buena situación macroeconómica; por eso la banca crece.

En la medida en la que las tasas sigan bajas y la gente tenga confianza en que va a tener empleo y va a seguir teniendo capacidad de pago, el crédito va a seguir creciendo.

Para que pudiéramos hablar de que México tiene niveles razonables de penetración de crédito, tenemos que casi duplicar el tamaño de la penetración de la banca en México. Y ese es uno de los argumentos por los cuales México crece a este nivel.

 

La inclusión financiera sigue creciendo, pero lo hace a un ritmo demasiado lento en comparación con lo que está ocurriendo en otros países. ¿Esto quizá está cuestionando el modelo de banca privada que tenemos en México?

No, yo creo que lo que hemos visto es un nivel de inclusión en México bastante rápido en conjunción con la formalización de la gente a la economía. Una cosa que no deberíamos de incentivar es que la informalidad se siga generando. A través de la exclusión fomentamos la informalidad. Es relevante que la formalización de las personas se dé. Es un gran reto como país.

El ritmo de bancarización es bastante bueno. ¿Qué acelera este ritmo de bancarización? Claramente los costos unitarios de la banca han ido bajando de manera sustancial: uno, por volumen y dos, por tecnología.

Al tener más tecnología en los procesos y en los productos podemos llegar a diferentes segmentos de la población y en diferentes lugares.

Ayer el presidente de Comisión Nacional Bancaria hablaba un poco sobre los referentes a la infraestructura. Uno de los temas del país es el nivel de dispersión poblacional que tenemos y ese nivel de dispersión lo leemos desde el punto de vista de la falta de presencia de infraestructura.

No lo tenemos que leer desde la falta de presencia de todos los servicios básicos a la población porque no es rentable poner todos los servicios de agua, electricidad y educación en lugares tan remotos como en sierras en la costa del Pacífico. Pasa lo mismo con la inclusión financiera y eso algo en lo que la tecnología nos va a ayudar en los siguientes años.

 

¿Sería necesario desregular a los bancos para mejorar los costos y hacer una banca más competitiva?

Podríamos verlo en dos planos: Creo que sí hubo un efecto péndulo de regreso a un exceso de regularización por lo que vimos en los mercados financieros internacionales en los años 2007, 2008, 2009. Esta explosión que hubo en términos de mala información al público fue lo que se quiso regular, además el impacto de la banca cuando tiene problemas va directo sobre la sociedad a través de lo que tienen que pagar los gobiernos para poder rescatar a la banca; que en el fondo rescatan al inversionista.

Entonces sí hubo un efecto de sobrerregulación, creo que se había excedido en el pasado la desregularización de muchos tipos de instrumentos y me parece que hoy sí es un costo elevado para la banca. Pero si me preguntas ¿qué es mejor: una sobrerregulación o una desregulación brutal? Si tuviéramos que escoger entre los extremos, creo que una sobrerregulación. Hay que movernos al nivel correcto.

 

Pero eso impacta los costos...

Claro, y por eso creo que hay que movernos al nivel correcto, porque al final es un componente muy importante en los costos. En la medida en la que tienes un banco grande diluyes el costo, pero en la medida en la que es un banco de menor tamaño el impacto de ese costo fijo de la regulación, de lo que implica tener las estructuras de regulación, te impide ser más competitivo.

Cuando digo lo de los extremos es porque en la medida en el que la banca está razonablemente regulada y funcionan las regulaciones para prever eso de lo que estamos preocupados que pueda ocurrir, el país es más sólido.

En México lo vivimos, la crisis del 94 y el impacto de la caída del crédito sobre el PIB fue brutal. Para que un país se recupere de una caída así, pasan más de 15 años. Pero sí es un tema que tenemos que volver a revisar y poner la regulación correcta, en la mecánica correcta, y, sobre todo, simplificar mucho de lo que trabajamos con diferentes autoridades.

 

¿Cree que se necesita tener un regulador más confiable en términos de su autonomía y credibilidad?

Tenemos unas autoridades muy buenas a cargo del sector financiero. México es uno de los pocos países que cumple ya con todas las regulaciones del tratado de Basilea, ese es uno de las grandes razones por la que la banca en México está sólida.

Se aprovechó un gran momento para implantar todo lo que vino después de 2009 en términos de regulación. Tenemos uno de los reguladores más importantes del mundo y por eso el doctor Carstens ha sido reconocido de manera personal, a través del reconocimiento del Banco de México.

Luego tenemos a otro de los componentes que es la secretaría de Hacienda y la CNBV que son parte de la regulación. Hacienda junto con la bancaria, muy ligados en términos de la interacción porque es prácticamente el mismo poder ejecutivo, que han hecho un gran trabajo. De hecho, ayer también hablaba Jaime González del trabajo que se ha hecho, me parece que tenemos un gran regulador.  Dicho esto, sin duda el proceso de hacer más fuerte la capacidad reguladora de la CNBV sería muy bueno.

Ese paso que nos falta dar en medidas de regulación, es darle la autonomía suficiente a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores porque creo que fortalece al sistema financiero mexicano en esto de lo que hemos hablado mucho: de la creación de las instituciones, de tener la confianza absoluta en términos de que México, como en otras partes del mundo, haya esa independencia.

 

 

¿Es decir una autonomía formal en el sentido más amplio?

En el sentido más amplio: presupuestal, propuesta de carrera. Lo vemos en el Banco de México. Probablemente hay pocos bancos centrales con esa autonomía y con ese reconocimiento con el que cuenta hoy el Banco de México, no sólo por la autonomía que se le dio en el año 1993; ha construido grandes funcionarios.

 

¿Qué opina sobre el costo financiero que traería a la banca una disminución en la calificación de la deuda soberana? 

Es un tema súper relevante. El gobierno tiene conciencia de esto y probablemente una de las variables que pueden modificar un escenario de estabilidad como la que estamos viviendo es una bajada de calificación en la deuda del país.

México tiene un grado de inversión, no vemos que pueda perder eso. Pero una bajada en términos de un nivel, el mensaje no es bueno. Primero, porque en automático todas las empresas del país sufren esa degradación, especialmente la banca y encarece el costo del fondeo a nivel internacional y, evidentemente, se repercute al cliente. Y dos porque no todos los inversionistas internacionales que invierten en instrumentos financieros, en bolsa de cualquier empresa que cotice, tendrían el permiso de entrar.

Me parece que éste es un tema que hay que cuidar muchísimo como país, como sociedad, como empresarios y como gobierno.  

El gobierno está muy consciente de esto y está trabajando para que lo que se ha anunciado en términos del cumplimiento presupuestal. Que la deuda pública respecto al PIB no siga creciendo es clave, es muy importante. Diría que este es de los temas medulares hacia los siguientes años.  

 

Con un pronóstico de crecimiento del país de 1% en 2017 por parte de Bancomer ¿están previendo ya una baja en la calificación?

Fíjate que no. Realmente este 1% tiene que ver con la coyuntura que estábamos viendo hacia finales del año pasado y principios de este año, que era una caída en la inversión extranjera por esta incertidumbre que generaba el Tratado de Libre Comercio.  

Luego, la segunda cosa que sí hemos visto es un impacto mayor en términos de la bajada de la inversión del gobierno federal especialmente a través de PEMEX y todas las zonas petroleras y este 1% obedecía a esto, a que veíamos un nivel de incertidumbre brutalmente alto durante el 2017 y tratamos de reflejar esto.  

¿Qué ha ocurrido en la práctica? Que el arranque del año ha sido mucho mejor de lo que esperábamos. Ha sido mucho mejor en términos de crecimiento, de actividad económica y en términos de generación de empleo. Pensábamos que se iba a caer según nos daban los (datos) macroeconómicos y veíamos un impacto mayor en el nivel de la inflación, derivado del aumento en el precio de los energéticos y del traspaso de tipo de cambio que ya era imposible de postergar en muchos productos. Y cuando digo que se ha moderado (la inflación), lo veíamos en el seis (6%), ahora lo vemos en el cinco y medio (5.5%); medio punto porcentual es bastante bueno.

Habría que esperar un mes más, digamos este cuatrimestre del año, para ver con claridad cómo arrancó la economía. Los datos del banco -que a la banca le vaya bien refleja claramente como va la percepción del consumidor y la actividad económica- visto en la actividad comercial en los primeros dos meses del año, ha sido mucho mejor de lo que esperábamos; incluso ha sido mejor este bimestre que el bimestre de 2016. 

 

¿Van a revisar su pronóstico de crecimiento?

Es muy probable que sí.  Si las cosas vienen por aquí es muy probable que vayamos a ser un poquito cautos, como fuimos muy prudentes en la bajada del pronóstico de crecimiento. En ver un poco más de datos, todo se empieza a alinear; y lo vemos también en reflejos del mercado. Ha dónde ha llegado el tipo de cambio te refleja la percepción del mercado y la sobre reacción que tuvo respecto a la renegociación del TLC. 

 

¿Qué decirle a los millones de ahorradores que invierten en un pagaré o en un instrumento a plazo y que son inversiones pequeñas pero que están perdiendo su dinero en términos de poder de compra?

En la banca hemos lanzado productos que se encuentran disponibles en todo el mundo. Y como la tecnología permite poner a disposición de casi cualquier tamaño de inversionista estos instrumentos, es que en México hay buenos instrumentos que protegen contra una inflación alta.

Tenemos suficientes sociedades de inversión, tanto locales como foráneas, vendidas en México que le permiten al ahorrador tener un mejor rendimiento que lo proteja de esta destrucción de valor que pueda haber.

Me parece que el gran reto que tenemos como sociedad, y también la banca, es más educación financiera. De hecho, Bancomer va a lanzar en unos meses la primera campaña general de ahorro en el país. Una campaña publicitaria seria ligada con temas de educación financiera, porque efectivamente el cliente tiene que tener más capacidad de elegir qué tipo de inversión, cuál es el método para que puedas proteger más tu ahorro: instrumentos de largo plazo.

Pero cuando tú le preguntas a un cliente si quiere mandar su ahorro a más plazo, lo normal es que te diga que no, que quiere disponibilidad de su inversión. Este es un trade off que la gente, junto con la banca, tenemos que ir mejorando porque, sin duda. el que la capacidad de ahorro se implemente preservando el valor es clave para tener un mejor país.

¿Por qué es tan importante la estabilidad macroeconómica? Es fundamental controlar la inflación en un país como el nuestro, en cualquier país, pero como el nuestro todavía más, en donde la gente ahorra poco, porque tienen poca capacidad de ahorro.  

En la medida en la que la inflación es baja lo que estás preservando es la capacidad de compra, pero también la capacidad de tener futuro y de crear patrimonio en el largo plazo. A veces parece como que es un rompecabezas porque no se entiende, pero cuando ves cómo las piezas se juntan y porqué tiene que ver una cosa con la otra, entonces entiendes hacia donde tiene que ir el país en los siguientes años.  

 

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