El Observador

El deterioro en el consumo de las familias

15-03-2017 22:46

Cada vez es mas frecuente escuchar a los cajeros de los supermercados ofrecer a los clientes a que paguen la cuenta de la despensa a 12 meses sin intereses con su tarjeta de crédito.

Parece una locura ofrecer crédito a un año de plazo para pagar las frutas, las verduras y los alimentos procesados que se consumirán en la semana. ¡Y lo es!

Pero estas estrategias de financiamiento se dan en una coyuntura en la que los clientes tienen cada vez menos dinero disponible para comprar los productos de primera necesidad; una situación que se viene reflejando desde hace varios meses en las ventas de los supermercados del país.

Walmart, la mayor cadena de autoservicios de México, dio a conocer un crecimiento en sus ventas de sólo 2.1% en febrero, después de crecer 5.3% en enero y de reportar un sorprendente 8% de crecimiento en sus ventas durante 2016.

El caso de Walmart es sintomático de las ventas de los supermercados a nivel nacional dada su supremacía en este renglón, pero el comportamiento bajista en las ventas del comercio al menudeo se dio tanto en supermercados, como en tiendas departamentales y tiendas especializadas.

En febrero las ventas de estos tres giros de cadenas comerciales solo crecieron 2.7% en comparación anual, apenas la mitad del crecimiento visto en noviembre y diciembre pasados, y casi un cuarto de la tasa de crecimiento que se veía hace un año, cuando el consumo interno asombraba a los analistas.

 

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De hecho el crecimiento de 2.7% en las ventas de febrero reportada por la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) en realidad muestra una caída en términos reales si descontamos el efecto de la inflación que en febrero fue de 4.9% para los últimos doce meses.

Walmart México.

La pregunta es si estamos frente a una tendencia bajista en el crecimiento de las ventas que se prolongaría durante buena parte del año.

Los resultados observados en los últimos cinco meses muestran que sí, que el consumo de los mexicanos viene a menos y que ésta tendencia podría profundizarse en el primer semestre del año.

La razón principal que hace creer que así será, es la prolongación en la pérdida del poder adquisitivo de la mayor parte de los consumidores que, entre otros efectos, ha provocado una reducción en la afluencia a los supermercados.

Esta pérdida del poder de compra del consumidor se da principalmente por una inflación creciente que erosiona los salarios, por la generación de empleos con menores remuneraciones nominales, y también por el encarecimiento del crédito al consumo a raíz del incremento en las tasas de interés.

Call Centers de México.

El lunes comentábamos aquí sobre el impacto producido por la inflación en las familias con ingresos medios en el último año y cómo el fuerte incremento de los precios en rubros como gasolinas, transportes, medicamentos, educación y recreación, ha erosionado su poder de compra.

Una inflación galopante (4.86% en febrero y 5.40% proyectada para 2017) que contrasta con la caída de los salarios contractuales reales de 0.3% en febrero en comparación anual.

Una caída que ya se viene observando desde noviembre del año pasado.

 

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A lo anterior hay que agregar los efectos negativos de la mayor tasa efectiva de impuestos aplicada a los ingresos de las familias desde 2014 y que ha limitado su gasto disponible.

Pero hay dos factores más, además de la inflación, que nos hacen pensar en una desaceleración importante en el consumo de las familias hacia los próximos meses.

Uno de ellos se refiere a la generación neta de miles de empleos con bajos salarios. Ayer David Kaplan, del Banco Interamericano de Desarrollo, tuiteó una gráfica reveladora con datos del IMSS: En enero se registraron al Seguro Social 26,864 empleos con un salario mínimo, frente a los 7,447 de diciembre pasado y a los 11,086 empleos de enero de 2016, lo que muestra la precarización de los empleos más allá de la elusión fiscal que seguramente está presente en este dato.

Y el otro factor que limitará aún más el crecimiento del consumo se refiere al encarecimiento del crédito a raíz del alza en las tasas de interés; tendencia que proseguirá en lo que resta del año.

En este entorno inflacionario es muy probable que el Banco de México vuelva a elevar la tasa objetivo el 30 de marzo próximo siguiendo a la Reserva Federal estadounidense, para terminar el año en alrededor de 7.25%. Con un entorno así, las compras de víveres a plazos –a pesar de ser una locura para cualquier consumidor- podrían multiplicarse.

Todo apunta a que el consumo de las familias vendrá a menos en los próximos meses siguiendo la tendencia de finales del año pasado. Ya no se trata solo de la pérdida de confianza de los consumidores en el futuro de su economía, sino –simple y llanamente- de la pérdida actual de su poder de compra.

 

Twitter:  SamuelGarciaCOM

Correo:  samuel@arenapublica.com

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