El Observador

Peña Nieto contra la pared

08-02-2017 21:26

A estas alturas ha quedado bastante claro que las declaraciones del Presidente estadounidense Donald Trump y de su poderoso consejero Stephen Bannon sobre México, no es solo un asunto de una negociación del Tratado de Libre Comercio para reducir el déficit fiscal. Va mucho más allá que eso.

Para Bannon y para Trump el Presidente Enrique Peña Nieto y el ejército mexicano son incapaces de hacer frente a los poderosos cárteles del narcotráfico, como lo dijo Trump en una entrevista con Fox News el domingo pasado.

Peor aún. Brietbart News, el portal que el principal estratega de Trump maneja, ha señalado abiertamente que la campaña de Peña Nieto fue financiada con dinero del narcotráfico.

En estas condiciones si Brietbart News es un pasquín de la peor calaña, es lo de menos; como también es lo de menos si es una estrategia de Bannon para negociar con fuerza frente a Peña Nieto, incluso usando la extorsión.

Lo relevante es que Trump y Bannon, los poderosos hombres que ocupan la Casa Blanca, creen a pie juntillas que México, la corrupción de sus organismos públicos y la debilidad de su gobierno son un peligro para Estados Unidos.

Su insistencia en levantar un muro fronterizo de mayor envergadura es la respuesta de la Casa Blanca a ese diagnóstico que Trump hizo desde hace ya varios años atrás sobre México.

Con este telón de fondo es que el Presidente Peña Nieto se plantea negociar con Trump. Pero dado que el presidente estadounidense no está acostumbrado a negociar sino a ganar, una negociación integral con Estados Unidos se prevé no solo de larga duración, sino también llena de ex abruptos y con grandes periodos de incertidumbre para las finanzas y la dependiente economía mexicana.

Así que la tensión con el gobierno de Estados Unidos crecerá. No se espera menos. Y ése es un factor que tendría consecuencias inmediatas sobre la solvencia del gobierno mexicano para hacer frente a sus compromisos financieros.

Éste es un segundo frente de complicaciones para el presidente Enrique Peña Nieto en la recta final de su gobierno.

La advertencia que acaba de hacer la calificadora de riesgos Moody’s –a través de su analista senior para la deuda soberana de México- viene a cuento precisamente porque Trump es una grave factor en contra del desempeño de la economía mexicana para este año, que se suma a los desalentadores resultados que se obtuvo en las finanzas públicas durante 2016 y al bajo crecimiento económico esperado para el año.

Hace poco más de 10 meses -31 de marzo de 2016- Moody’s colocó en ‘perspectiva negativa’ a la deuda mexicana precisamente porque observó dificultades para reducir el déficit fiscal del sector público por la débil situación financiera de Pemex, por el bajo crecimiento económico y por un entorno externo negativo para México.

Diez meses después, y ya con los resultados fiscales de 2016, Moody’s vuelve a señalar los mismos problemas de México que le llevarían a una reducción en su calificación:

“El desempeño fiscal peor de lo esperado es negativo para México y pesa sobre su solvencia en medio de la debilidad de la actividad económica y el aumento de las tensiones con Estados Unidos, su principal socio comercial, luego de las elecciones presidenciales de Estados Unidos”, anota Jaime Reusche en su reporte.

Y es que en 2016 el déficit fiscal en lugar de ir a la baja, hacia el 2.5% prometido, se elevó a 2.9%, desde 2.8% en 2015.

Y nadie en el gobierno está hablando de una reducción del gasto público para caminar en el sentido de la consolidación fiscal que tanto se ha prometido, pero que está lejos de alcanzarse particularmente en un año, como éste, en el que se juega la gubernatura del Estado de México, el corazón del priismo en Los Pinos.

Los expertos han calculado que el gobierno deberá plantearse para este año una reducción del gasto público de entre 200 y 250 mil millones de pesos para mantener constante la proporción de deuda pública al PIB y enviar señales claras sobre sus intenciones de reducir el déficit público de acuerdo a la meta comprometida.

Ello sin considerar que un potencial freno en el crecimiento económico para el año, derivado de menores inversiones y de la desaceleración del consumo privado por la incertidumbre del efecto Trump, llevaría a plantear mayores recortes al gasto público.

Incluso el prometido recorte de impuestos a las empresas que planteó  Trump durante su campaña y que previsiblemente llevará a cabo, comprometería seriamente la respuesta del gobierno mexicano debilitando aún más sus finanzas públicas.

Pero hasta ahora no hemos escuchado nada sobre un plan de respuesta del gobierno de Peña Nieto ante un escenario así.

¿Qué hará Peña Nieto? Las negociaciones con Donald Trump y Stephen Bannon parecen encaminadas al fracaso y la reducción de la calificación de deuda soberana de México luce inminente en este escenario.

¿Cuál es el plan?

 

@SamuelGarciaCOM

samuel@arenapublica.com

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