La revolución de López Obrador

03-07-2018 13:54

En las elecciones del pasado domingo 1 de julio, ocurrió algo inusitado en México. Algo histórico de tal trascendencia que –tengo la impresión- que los mexicanos aún no acabamos de dimensionar.

No solo se trata de que Andrés Manuel López Obrador será el presidente de la República a partir del 1 de diciembre, o que ganó la elección con un histórico 53% de la votación; que ya es mucho decir porque nunca había ocurrido desde la alternancia democrática en el año 2000. No señores. Esto va mucho más allá.

Mire. Le doy algunos botones de muestra de lo que le quiero decir.

En el Estado de México –la tierra del presidente Peña Nieto-, 42 de los 45 distritos electorales fueron ganados por diputados de Morena; así que el gobernador priista Alfredo del Mazo, tendrá que lidiar con un congreso local que responderá a López Obrador.

En estados del norte del país, tradicionalmente con gobiernos priistas o panistas, Morena arrasó. En Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Morena ganó con más del 60% de los votos, en muchos de ellos quintuplicando la votación que obtuvo el segundo lugar. Estados como Querétaro –la tierra de Ricardo Anaya- o Hidalgo –la tierra de Miguel Angel Osorio Chong- López Obrador se impuso holgadamente.

Y ya no digamos en el centro y sur del país. En Veracruz el PRI perdió todo lo que estaba en juego: gubernatura, diputaciones locales, senadores y diputados federales.

Mire. En los nuevos congresos locales Morena tendrá mayoría, y –a nivel federal- la cámara de diputados y de senadores estarán en manos de los legisladores de la coalición que encabeza Morena. En suma, Morena ganó en el 91% de los distritos electorales del país y el PRI no obtuvo uno solo.

¿Realmente nos hemos dado cuenta de lo que pasó en México el 1 de julio?

Se produjo una revolución: Pacífica, silenciosa, civilizada; pero una revolución. Entendamos bien esto: Los mexicanos –mayoritariamente- decidieron darle un cheque en blanco a López Obrador. Aquí no se trata de populismos. Se trata de que masivamente los mexicanos –por hartazgo, por castigo a los políticos del PRI y del PAN, o por capacidad política de AMLO- decidieron, libremente, darle su voto. Así que estamos frente a una revolución que la gente decidió y de la que aún desconocemos sus consecuencias.

López Obrador tendrá un poder como no lo ha tenido ningún presidente desde la alternancia. Lo puede usar responsablemente o no; eso es otra cosa. No desconocemos que esta decisión conlleva riesgos naturales que los propios ciudadanos tendremos que vigilar con atención. Y aquí los analizaremos con todo cuidado en las próximas semanas y meses. Pero, hoy por hoy, los mexicanos han decidido darle la vuelta a la página de la historia, e iniciar una nueva con López Obrador al frente.

Ésa es la nueva realidad del país, mis queridos amigos.

 

Comentar