¿Sigue pendiente la renuncia de Osorio?

15-09-2016 10:05

¿Era la salida de Osorio la renuncia esperada y no la de otros? El impensable encuentro de días recientes en territorio nacional con quien se ha manifestado abiertamente como nuestro enemigo, así como nuestra actuación en el plano internacional han dejado muy mal parado a México.

Como no se recuerda en tiempos cercanos, tanto los medios de comunicación (los afines al grupo en el poder y los opositores), como los expertos de opinión, como el ciudadano de a pie, lamentamos al unísono el cuestionamiento que internacionalmente se ha hecho al frío y tímido desempeño de quienes –en teoría- nos representan. Lo presenciado desde Estados Unidos recientemente fue, simple y sencillamente, humillante.

Podrá decirse que son varios los responsables y que muchos tendrían que hacerse a un lado –como de hecho ha sido el caso. Es cierto. Podría decirse que Osorio no es el máximo dirigente en estas lides. Cierto también. Pero es claro que la conducción de la estrategia para encauzar de mejor manera los problemas que nos aquejan, le corresponden normativamente a él. Ésa es la responsabilidad que él asumió al recibir su cargo.

Estamos a la vuelta del 2018 y lo que seguimos viendo a estas alturas son improvisaciones, designaciones inexplicables y relevos interminables que hacen pensar que todos son expertos en las tareas que se les encomiendan, cuando en realidad no lo son.

¿Es la salida de Osorio la solución? Probablemente no. Él, como seguramente quien pudiera sucederlo, se enfrenta a resistencias de grupos de poder, a prácticas de corrupción y a “dedazos”. Sin embargo, creo que su renuncia –o de plano su remoción- darían una señal muy clara de la importancia del momento, de que nadie es indispensable y de que deben anteponerse los intereses colectivos sobre las ambiciones personales o de ciertos grupos o camarillas.

La perspectiva que dan los años nos permiten predecir una verdadera catástrofe si no somos capaces de dar un decidido golpe de timón. Las crisis del pasado son la mejor evidencia de ello.

Hoy México goza de infraestructura y de un presupuesto holgado para conseguir las metas y los resultados esperados con solvencia. Sin embargo, ante los errores vemos una estrategia de salir a la defensiva o de no aceptar recomendaciones o críticas. Osorio debe darse cuenta que los planteamientos de su partido no son atractivos y que una nueva derrota es inminente.

Estados Unidos volverá a ser un tema fundamental el próximo noviembre. Si no somos capaces de derrotar a los norteamericanos o si se repite la gris y medrosa actuación contra Honduras, como la tenida en días pasados en el Estadio Azteca, México pondrá en peligro su participación en el Mundial de 2018 que –como recién dijimos- se encuentra a la vuelta de la esquina.

La humillante goleada ante Chile sufrida en Estados Unidos, el papelón del primer tiempo ante El Salvador y la ineficacia ofensiva ante Honduras –abierto enemigo futbolístico del tricolor- son innegables. Considero que para impedir un desastre mayor Juan Carlos Osorio debe renunciar a su cargo, o de plano debe ser removido, para evitar que nuestra representación nacional quede fuera de la justa mundialista.

@erevillamx

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