Las dos justicias

19-07-2017 18:25

Los mexicanos queremos dos tipos de justicia, una para los buenos y otra para los malos.

 

JUSTICIA PARA LOS BUENOS

El 10 de junio del 2011 se reformó el artículo primero de nuestra Constitución Política, cambiando dramáticamente la forma de concebir, interpretar y aplicar los derechos humanos; ellos se encuentran en la cúspide del triángulo social y jurídico de todo estado de derecho moderno.

En este marco, abandonamos el viejo sistema de enjuiciamiento penal para adoptar otro, más justo y garantista. Hemos sacralizado la presunción de inocencia, el debido proceso y el respeto a la libertad y dignidad de la persona que se encuentra en el trance de un proceso penal.

Con la adopción del procedimiento penal acusatorio, el imputado generalmente puede llevar su proceso en libertad. Las medidas cautelares se aplican con el criterio de mínima intervención, según las circunstancias particulares de cada persona. Una persona como usted o como yo, no tendría por qué ser sometida a prisión preventiva que, de suyo, es una pena anticipada.

Los organismos internacionales, comisiones de derechos humanos, organizaciones civiles, poderes federales Legislativo y Judicial, conquistaron para nosotros un orden jurídico más civilizado y justo.

Que lejos quedaron aquellos días donde nos avergonzábamos de nuestras leyes penales. ¿Recuerda el caso de la francesa Florence Cassez?

 

Una serie de cambios se presentan con el nuevo Sistema de Justicia Penal.

 

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JUSTICIA PARA LOS MALOS

La justicia para los malos debe ser inquisitiva en su expresión más cruda, empezando con la forma de su detención, no importa que sea legal o ilegal. Se requieren órdenes de aprehensión expeditas, sin muchos requisitos para su otorgamiento.

No merecen ser tratados como inocentes durante el proceso. ¿Cómo es posible que los delincuentes tengan ese o cualquier otro derecho?  Sólo las víctimas tienen derechos.

Tampoco merecen enfrentar su proceso en libertad con medidas cautelares distintas a la prisión preventiva, claro que no. Hay que retirarlos de inmediato de la sociedad, el juicio será lo de menos, no hay prisa mientras permanezcan en prisión. No importa presurizar las cárceles nuevamente.

¿Las pruebas? Con el dicho del denunciante, el policía, la fe pública e inquisitiva del ministerio público y algunas pruebas pre constituidas es suficiente. La observancia al principio de contradicción, es decir, de igualdad procesal entre las partes no la merecen los delincuentes, ellos son los malos.

Quienes defienden estas ideas inquisitivas, afirman que el aumento en el número de delitos cometidos en el último año, es por culpa del sistema de justicia penal acusatorio, que es laxo (poco riguroso o severo) e hipergarantista.

 

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COMENTARIO

Pues muy bien, requerimos entonces un procedimiento inquisitivo paralelo. Luego, necesitamos que alguien nos diga quienes son los buenos y quienes los malos, para saber cuál aplicar. Sólo así le daremos gusto a todos. Perdón por la ironía.

La verdad es que algunas autoridades federales, gobernadores y organizaciones civiles, pretenden reformas al naciente sistema de enjuiciamiento penal, pues confunden seguridad pública con administración de justicia.

Para dar sólo un ejemplo, si tanto les preocupa el tema de las personas en posesión de armas de fuego capaces de abatir helicópteros, deberían blindar las aduanas del país que es por donde entran el 80% de ellas; la prisión preventiva no es la solución de fondo.

Sólo espero que el Congreso de la Unión no se deje convencer y respete el nuevo sistema de justicia. Los operadores, jueces, ministerios públicos, defensores de oficio y abogados en general, nos hemos esforzado en los últimos años para que el sistema funcione.

Entendamos que el nuevo sistema se aplica para todos, pues antes de una sentencia, no hay buenos ni malos.

 

@borozco16

 

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