Inflación menor al objetivo: Un evento transitorio

09-02-2016 18:06

Como lo anticipamos desde hace varios meses, la inflación por abajo del objetivo era solo un evento temporal y tenía que regresar a tasas más consistentes con la verdadera estructura de formación de precios. La inflación ha empezado a mostrar su verdadero rostro.

El año pasado, por primera vez en los 22 años de independencia monetaria, la inflación cayó por abajo de su objetivo y se mantuvo allí por algunos meses.

Varios factores contribuyeron a esta sorpresa inflacionaria. Entre ellos está, primero, el efecto aritmético positivo generado por la alta base de comparación del 2014 cuando los nuevos impuestos elevaron los precios desde inicios del año. Segundo, la caída en precios de servicios de telefonía y financieros, ante la mayor competencia en esos sectores. Tercero, la reducción de precios de combustibles y electricidad decretada por el gobierno.

Como era de esperarse, todos esos eventos solo generaron un efecto transitorio a la baja en los precios. Por lo que la inflación tenía necesariamente que regresar, más pronto que tarde, a tasas más consistentes con la estructura de formación de precios en la economía. 

Así, en enero la inflación anual repuntó a un 2.61% desde su mínimo de 2.13% en diciembre.

Primero, es importante notar que la inflación de enero contiene un efecto aritmético negativo de la baja base de comparación del mismo mes del año pasado. Segundo, los precios comenzaron a aumentar de manera más normal en el mes, dada la ausencia de los factores positivos que ayudaron el año pasado. Tercero, algunos precios privados han comenzado a realinearse para reflejar el impacto de la depreciación cambiaria, sobre todo en el componente de mercancías.

Es importante destacar que el año pasado muchos productores se abstuvieron de trasladar a sus precios el impacto de la depreciación cambiaria ante la expectativa difundida de que la depreciación era transitoria.

Así, ante la esperanza de que el peso regresara a menores niveles como lo esperaban las autoridades, los productores decidieron absorber el costo cambiario a través de sus utilidades. Sin embargo, la depreciación del peso ha mostrado haber llegado para quedarse, lo cual puede ser la causa de una realineación de precios de las mercancías.

A pesar de que el repunte inflacionario era previsible y anticipable, la política monetaria se mantuvo pasiva con una tasa de interés en mínimos históricos.

El haber mantenido la tasa de interés sin cambio a lo largo del año implicó que la mayor parte del impacto de la volatilidad financiera se cargara al tipo de cambio. Como resultado, el peso se depreció 15% en promedio en el 2015 y más de 20% en los últimos quince meses.

La represión voluntaria de precios por parte de los productores parece haber llegado a su fin, con precios de los bienes importables realineándose para reflejar el costo de la paridad cambiaria. Por lo que la inflación continuará subiendo a lo largo del año para acercarse a su tasa estructural estimada en 4%.

Desafortunadamente, la inflación por abajo del objetivo en el 2015 ha empezado a demostrar que no era sostenible ni permanente en una economía que aún adolece de rigideces, que mantiene precios regulados y, sectores con baja competencia. 

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