Peso No Mejora, Empeora

06-01-2016 09:54

“Mercado se equivocó al augurar mejoría después de la decisión de la Fed”: Alfredo Coutiño

 

Como bien lo anticipamos, las presiones sobre el peso no solo no han disminuido como la mayoría de los participantes del mercado lo auguraba una vez que se diera la primera alza de tasas por parte de la Fed, sino que incluso las presiones han arreciado desde finales del año pasado.

El grueso de los analistas del mercado una vez más se han equivocado con respecto a sus buenos deseos para el peso.

Hasta poco antes de la primera alza de tasas estadounidense que se dió a mediados de diciembre, la mayoría del mercado mexicano aseguraba que el peso iba a regresar a menores niveles una vez conocida la decisión de la Fed de subir la tasa por primera vez.

Para sorpresa del mismo mercado, el peso terminó el año en niveles cercanos al máximo histórico e inicia el 2016 con presiones que lo ponen más cerca de las 18 unidades por dólar.

Existen muy pocas razones para pensar que el peso regresará a menores niveles si lo único que la autoridad monetaria ha hecho es mantener el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos.

La sincronización mexicana de la primera alza de tasas, tanto en tiempo como en magnitud, lógicamente no ha mejorado el atractivo de los bonos mexicanos ya que continúan perdiendo terreno ante sus contrapartes estadounidenses.

Para que los bonos mexicanos recobren atractivo, el diferencial de tasas debería crecer a favor de México. Esto implica que el ciclo de alza de tasas debería acelerarse en el país, ya sea a través de alzas más contínuas o bien de mayor magnitud; es decir, un escenario de sincronización acelerada. De lo contrario, los bonos mexicanos seguirán perdiendo terreno y con ello el peso continuará presionado a lo largo del año.

Dado que la normalización monetaria estadounidense continuará gradualmente por al menos los dos próximos años, la paridad del peso se mantendrá en los niveles ya alcanzados bajo el supuesto de sincronización normal con la Fed. Incluso, bajo este escenario, la paridad del peso podría rebasar las 18 unidades en el presente año.

No debería ser una sorpresa la depreciación hasta ahora observada, ya que el peso mexicano está solamente alcanzando los niveles que debió haber tenido en ausencia de condiciones monetarias globales extraordinarias.

Ante la ausencia de mejoría en el diferencial de tasas, de poca probabilidad de un repunte de la “apagada” euforia reformista, y ante la permanencia de precios deprimidos del petróleo, el regreso del peso mexicano a menores niveles se ve como un evento muy poco probable, al menos para el 2016. 

 

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