Gobiernos y Finanzas Públicas

Gerardo Ruiz Esparza, un intocable al cobijo de Enrique Peña

18-08-2017 09:45

La estrecha relación con Enrique Peña y Alfredo del Mazo blinda a Gerardo Ruiz de los errores y escándalos de corrupción que lo envuelven.

Gerardo Ruiz Esparza es el hombre intocable del sexenio de Enrique Peña. Agrandar
Gerardo Ruiz Esparza es el hombre intocable del sexenio de Enrique Peña.

Intocable.

No hay mejor forma de describir a Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal.

Ninguno de los tropiezos a lo largo de su gestión lo ha hecho moverse siquiera un centímetro de su escritorio en la delegación Benito Juárez de la Ciudad de México.

Desde la revocación de la licitación del tren de alta velocidad México-Querétaro a la empresa China Railway Construction Corporation (CRCC), pasando por los escándalos de corrupción de las concesiones carreteras adjudicas a la española OHL, hasta el reciente socavón abierto en la ampliación del libramiento a Cuernavaca, Morelos, el afamado Pasó Express, donde fallecieron dos personas.

Su permanencia a pesar de los errores solo puede explicarse por su estrecha cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto.

Ruiz Esparza es parte de su equipo desde 2005 y desde que Peña se convirtió en Presidente en diciembre de 2012 el nombre del secretario ha aparecido detrás de cada acto de corrupción que lo apunta.

El abogado capitalino forjó su cualidad de intocable al convertirse en la sombra de un poderoso líder político: Alfredo del Mazo González, exgobernador del Estado de México vinculado al afamado “grupo Atlacomulco” que domina las elecciones de la entidad desde ese municipio, de acuerdo con autores como Jorge Toribio Cruz.

Alfredo del Mazo González, exgobernador del Estado de México y Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes.

 

El padrino político de Ruiz Esparza es también padre del actual gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza y tío lejano del Presidente, pues es primo en segundo grado de su padre, Gilberto Enrique Peña del Mazo.

La Secretaría de Hacienda fue el punto de encuentro entre el secretario de Comunicaciones y quien apadrinaría su carrera.

Hacia 1977 el joven Ruiz Esparza de 28 años se convirtió en subdirector jurídico de la dirección de Deuda Pública, liderada por Del Mazo González que en ese entonces tenía 34 años.

A partir de entonces Ruiz Esparza se convirtió en la sombra de Del Mazo, es decir, por casi dos décadas trabajó bajo sus órdenes en diversos organismos y llegó al Estado de México de su mano.

Cuando Alfredo del Mazo González se convirtió en gobernador en 1981 lo designó subsecretario general de gobierno, a los 32 años, cargo que ocupó hasta el final del sexenio en 1987.

Un año después Ruiz Esparza se convirtió en coordinador general de giras del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, un cargo que bien pudo haber sido un premio de su padrino político, pues Alfredo del Mazo González gozaba de gran amistad con el mandatario, inclusive la prensa lo señaló como uno de los candidatos para sucederlo.

En 1997 la carrera política del Del Mazo se apagó al ser derrotado por Cuauhtémoc Cárdenas en la competencia por la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal, contienda electoral cuya campaña coordinó Ruiz Esparza.

Pero la vida política de su apadrinado estaba por tomar vuelo bajo el cobijo del PRI y de su sobrino, Enrique Peña Nieto, aunque su afiliación llegaría años después, hasta el 17 de julio de 2014 de acuerdo con los registros del partido.

 

Mano a mano con Peña

Alfredo del Mazo fue el puente. “Le heredó a su sobrino Peña Nieto la relación con Gerardo Ruiz,” asegura Francisco Cruz Jiménez, periodista especializado en temas de poder político en el Estado de México.

Ruiz y Peña han trabajado juntos desde 2005, cuando este último se convirtió en gobernador de la entidad con más votantes a nivel nacional y el primero en secretario de Comunicaciones local.

Mano a mano, durante la gubernatura del Estado de México, el duo Ruiz-Peña fue cabeza de diversas decisiones que tiempo después explotarían en la prensa con olor a corrupción.

La primera de ellas fue el empoderamiento de Grupo Higa, propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, que durante el sexenio 2005-2011 se convirtió en una potente empresa constructora con la adjudicación de 58 caminos en el Estado de México.

La factura se conocería más tarde, en 2014 -segundo año de Peña al frente de la presidencia- se dio a conocer que una filial de Grupo Higa había construido una mansión a la esposa del Presidente, Angélica Rivera y otra al exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Actos que fueron investigados por la Secretaría de la Función Pública y por los que el Presidente pediría disculpas en julio de 2016, un año y ocho meses después.

Gerardo Ruiz Esparza toma protesta a funcionarios públicos a su cargo.

 

El segundo mano a mano del duo Ruiz-Peña fue el empoderamiento del grupo español OHL en el Estado de México.

Durante su gestión la empresa adquirió la Administradora Mexiquense del Aeropuerto Internacional de Toluca y cuatro concesiones carreteras entre ellas el Viaducto Elevado Bicentenario y el Libramiento Norte de Puebla.

La bomba explotó ya con Ruiz como secretario de comunicaciones federal y Peña como Presidente. Primero se filtraron diversas conversaciones entre funcionarios públicos y directivos de la empresa que revelaron la manipulación de aforos vehiculares en las concesiones carreteras de OHL y posteriormente el maquillaje de sus estados financieros.

En uno de los audios se reveló que Ruiz Esparza habría compartido a funcionarios de OHL información sobre el viaducto elevado La Raza-Indios Verdes-Santa Clara desde antes de que se lanzara la licitación y que en pago a diversos favores se hospedó en el hotel Fairmont Mayakoba de Cancún, un desarrolló de la empresa española.

Las filtraciones no concluyeron en investigación al secretario, ni al Presidente.

Con bajo perfil, Alfredo del Mazo González siguió de cerca cada movimiento que dieron su sobrino y ahijado político en el Estado de México. A mitad del sexenio -en 2007- inició su gestión como presidente del Consejo Mexiquense de Infraestructura (Comin), un órgano de asesoría para el gobierno estatal.

 

Un buen padre, Ruiz prepara el camino político de su hijo

50 años han transcurrido desde que el joven Gerardo Ruiz Esparza de 28 años conoció a su padrino político.

A sus 78 años y ya como abuelo, prepara los pasos de Gerardo Ruiz Dosal, uno de los dos hijos que engendró con Rocío Dosal Noriega.

Ruiz Esparza aprovechó bien su ascenso como secretario de Estado, el cargo más alto que ha tenido en su carrera, para introducir a su hijo en la política.

El heredero de Ruiz arrancó el sexenio con el pie derecho, en diciembre de 2012 se convirtió en director de área de la oficina del procurador General de la República, Jesús Murillo Karam.

Gerardo Ruiz Dosal y Alfredo del Mazo Maza, gobernador electo del Estado de México.

 

Sin experiencia previa en la función pública tuvo un ascenso vertiginoso, pues para febrero de 2014 ya se había convertido en director general. En la práctica se desempeñó como secretario particular de Murillo y después ocupó la dirección general de formación profesional con la procuradora Arely Gómez hasta diciembre de 2015.

Ruiz Dosal ha sido señalado en la prensa por presumir sus viajes por el mundo, acompañarse de cantantes reconocidos y trasladarse en autos de lujo que muestra a través de sus redes sociales.

La ostentosidad de Ruiz Dosal refleja bien la ambición de su padre, a ejemplo de este ha comenzado a cobijarse de personajes de peso político como Manlio Fabio Beltrones, quien lo nombró secretario de Asuntos Migratorios del Consejo Ejecutivo Nacional del PRI, cargo que desempeña actualmente.

La experiencia de su padre demuestra que hay que estar protegido, nadie sabe cuando podría abrirse un socavón.

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