Entrevistas

La reforma fiscal se hizo para pagar la deuda

24-06-2016 12:51

La reforma fiscal no se hizo para satisfacer las grandes necesidades financieras que tiene el país, dice en entrevista el Dr. Fausto Hernández, investigador del CIDE

En México la variable por excelencia a reducir en tiempos de crisis es el gasto de capital, una tendencia que obedece exclusivamente a factores políticos, dice el director de El Trimestre Económico Agrandar
En México la variable por excelencia a reducir en tiempos de crisis es el gasto de capital, una tendencia que obedece exclusivamente a factores políticos, dice el director de El Trimestre Económico

Su respuesta es tajante: El servicio de la deuda del gobierno es insostenible.

Cruzamos los jardines del Centro de Investigación y Docencia Económicas, al pie de la vieja carretera México-Toluca, para buscar una acojedora cafetería situada en dos niveles con un hermoso paisaje que se alcanza a ver desde los grandes ventanales.

El lugar invita a la conversación y, seguramente, al estudio y a la investigación de los cientos de alumnos y profesores que alberga el CIDE, como se le conoce.

“El gobierno tiene un serio problema, sus ingresos tributarios no le alcanzan para pagar el servicio de una deuda que ha incrementado considerablemente desde el inicio de la administración” nos explica Fausto Hernández, un veterano investigador y académico, experto en los asuntos de las finanzas públicas del país.

Sin perder su tono y ritmo de profesor universitario, lanza duras sentencias, una tras otra, sobre el estado que guardan las finanzas del país y critica la reforma fiscal emprendida por el presidente de la República.

La reforma fiscal de Enrique Peña Nieto no fue suficiente para dar estabilidad de largo plazo a las finanzas públicas, suelta. Los cálculos del doctor en economía y autor de varios libros y artículos sobre estos asuntos, sostienen que tan sólo en 2016, el costo financiero de la deuda pública absorberá entre el 70% y el 75% de la recaudación generada por la reforma.

“La reforma fiscal se hizo -en equivalencia ricardiana- para pagar la deuda y no las grandes necesidades financieras que tiene el país”. Y, como flechas, lanza una cifra tras otra. Para que las finanzas públicas mexicanas sean sostenibles, de acuerdo con sus ingresos, la deuda y su costo financiero debería ser equivalente a 30% del PIB –calcula Hernández- pero hoy se registra en 46% y seguirá creciendo, prevé.

“La gran preocupación de los mercados es que la deuda pública no es sostenible hoy y eso lo castigaran,” advierte el también director de la prestigiada publicación El Trimestre Económico, del Fondo de Cultura Económica. Los mercados saben que el ambiente de volatilidad internacional elevará las tasas de interés el próximo año y ello impactará en un incremento de ése costo, mucho mayor a lo previsto.

Para el investigador no hay duda. Los gastos de operación del gobierno son un foco rojo para las finanzas públicas, especialmente los que tienen que ver con la deuda contingente relativa a las pensiones y los ingresos tributarios, sin contar los petroleros, no alcanzan para costearlos.

“El próximo presidente -inevitablemente- tendrá que abordar una reforma fiscal porque la deuda no es sostenible”

La política determina el gasto

Cuando se discute sobre el destino y el financimiamiento de los presupuestos públicos, los intereses políticos juegan un papel determinante, practicamente en todo el hemisferio; pero en México este yugo luce aplastante.

En México la variable por excelencia a reducir en tiempos de crisis es el gasto de capital, una tendencia que obedece exclusivamente a factores políticos, coincide el doctor en Economía por la Universidad Estatal de Ohio.

“Lo malo” –explica- es que el país no ha logrado superar los recortes al gasto de capital que hay en los tiempos de crisis para repuntarlo al nivel promedio de otros países emergentes, por ejemplo de Corea, que destina el equivalente a 6% de su PIB en construcción de infraestructura carretera, eléctrica y de agua. En México el gasto -exclusivamente para estos rubro de inversión- es de tan sólo 1.2% del PIB, cuando hace 35 años era de 4.3%, recuerda Hernández.

La discusión entre los economistas sobre el impacto del gasto público de inversión sobre el ciclo económico es de antología. Son discusiones que han acumulado, por décadas, cientos de libros al respecto en las bibliotecas del mundo.

Para el investigador del CIDE, mantener las finanzas públicas sanas a costa de recortar la inversión en la infraestructura básica es una decisión que detiene el crecimiento. Más allá de la generación de empleos, la inversión en infraestructura abona al crecimiento porque es el canal hacia la inversión privada ya que abarata los costos, explica.

Y recuerda que por este tipo de decisiones México dilapidó totalmente el ‘bono petrolero’ que tuvo en sus manos durante años en el pasado reciente. Los ingresos petroleros no se invirtieron en infraestructura, “se financió gasto corriente con dinero no recurrente; ese fue el gran pecado entre el 2003 y el 2012”

 

El urgente pacto fiscal, que deberá esperar

La conversación transcurre por mas de media hora y Fausto Hernández hila cifra tras cifra para argumentar la grave situación de finanzas públicas que enfrenta el actual gobierno y la necesidad de darle una salida.

Es necesario un pacto social que tenga impacto en el presupuesto y deje en claro hacia donde va el país, es su propuesta.

“El gasto público es un instrumento para alcanzar un proyecto de nación que ahora no tenemos, el problema es que no nos hemos dado cuenta que no lo tenemos”.

Claro que este tipo de pactos no son políticamente factibles llevarlos a cabo en la segunda mitad de un gobierno como el actual. O se hace en el primer año, o no se hace, tal y como lo ha mostrado la historia económica reciente y que relata Fausto Hernández con detalle.

En México habrá que esperar al siguiente gobierno.

 

MAS INFORMACIÓN: Urge un acuerdo fiscal, la deuda es insostenible, dice Fausto Hernández en entrevista.

 

(Derechos Reservados, Arena Pública 2016)

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