Economía

Carlos Romero Deschamps, el cacique arropado por políticos

“Romero Deschamps acude a todos los eventos de Pemex donde se le rinde pleitesía. Lo mismo el Presidente que el secretario de Energía, los gobernadores o el director general en turno”.

19-12-2017 15:20 Por : Arena Pública
Las redes de poder que lo llevaron a convertirse en cacique son muy amplias, se extienden desde la fidelidad de los delegados seccionales hasta los presidentes.
Las redes de poder que lo llevaron a convertirse en cacique son muy amplias, se extienden desde la fidelidad de los delegados seccionales hasta los presidentes.

Carlos Antonio Romero Deschamps va por su quinto periodo al frente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).

El 11 de diciembre volvió a ser reelegido para liderar de 2019 a 2024. El próximo año cumplirá un cuarto de siglo manejando el destino de los trabajadores petroleros.

Romero Deschamps es un cacique, un hombre con poder, lo engendró la estructura sindical centralista y poco transparente, la misma que hace veinte años se encargaba de las contrataciones en Pemex y realizaba sus elecciones con una sola planilla “a mano alzada”.

Con los pies sobre el poder que le confiere dirigir al sindicato de la empresa Estatal más importante de México, Romero Deschamps negocia con presidentes y directores de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo ha hecho por cuatro sexenios y lo hará en el próximo.

 

Al líder sindical le gusta mantener un bajo perfil, es parco con las explicaciones que ofrece a sus agremiados y evasivo con la prensa, pero sus yates, aviones privados y relojes de 18 quilates gritan lo que él calla.

 

A lo largo de su trayectoria ha sido acusado de nepotismo, opacidad en el manejo de los recursos, desvío de dinero, financiamiento ilegal de campañas, enriquecimiento inexplicable, entre otros.

Sin embargo, nunca ha pisado la cárcel –hasta hoy- impune es una palabra imprescindible en sus reseñas de vida, una parte importante de la notable característica la logró gracias al fuero que le concedieron sus cinco periodos como legislador federal.

No obstante su infortunada fama, líderes políticos y funcionarios públicos de alto rango presumen sin empacho su cercanía con el líder. La carrera de Romero Deschamps creció bajo su arropo.

Su ascenso fue impulsado por expresidentes como Carlos Salinas de Gortari, por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) e incluso por su propio antecesor, Joaquín Hernández Galicia, alias “La Quina”.

“Romero Deschamps acude a todos los eventos de Pemex donde se le rinde pleitesía. Lo mismo el Presidente que el secretario de Energía, los gobernadores o el director general en turno”, escribió el columnista Mario Maldonado en diciembre de 2017.

 

Datos generales

El líder sindical cumplirá 75 años el 17 de enero de 2018.

El próximo año también acumulará un tercio de su vida como secretario general del sindicato y tres cuartos como miembro del PRI, es decir, casi seis décadas.

Públicamente no se le conoce como Antonio, su segundo nombre, Romero es del norte, nació en Tampico, Tamaulipas y perteneció a una familia pobre.

Según lo que el mismo ha relatado públicamente antes de trabajar en el sindicato fue mandadero, vendedor ambulante, cargador y hasta chofer.

Romero Deschamps tiene más de un tercio de su vida liderando el sindicato.

 

Estudió la primaria y luego una carrera técnica de contador en la Escuela Bancaria y Comercial de Tampico.

Hasta hoy nunca ha trabajado para la iniciativa privada, pero ha sido tres veces diputado federal y dos veces senador, en las cinco ocasiones bajo la fórmula de listas plurinominales, sin sufrir el desgaste de tener que esfrozarse por conseguir el voto popular.

Mueve a cientos de obreros, tuvo la habilidad de ir escalando posiciones en el sindicato, desde trabajador eventual, comisionado nacional, hasta la secretaria general, así como de negociar con presidentes de partidos políticos opuestos.

Sin embargo, no sabe lidiar con la prensa, rehúye abruptamente de las preguntas incomodas, ordena a los reporteros no hacerlas.

En 2003, durante la boda de su hijo José Carlos un reportero le cuestionó qué sería de su futuro en septiembre de ese año, fecha en que concluía uno de sus periodos como diputado federal y por tanto su fuero, ya que por aquel entonces estaba acusado de desviar fondos del sindicato para la campaña presidencial del PRI que encabezaba Francisco Labastida en el 2000.

“Ahí se congeló la sonrisa […] y estalló: ¡esto es una iglesia, tengan respeto!”, relata La Crónica.

 

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En septiembre de 2002 aceptó una entrevista con la revista Proceso a condición de que no le preguntaran sobre el caso conocido como Pemexgate. En marzo de 2013 un reportero le preguntó “Todo esto que se habla del gasto de su familia, de algunos millones, un auto, ¿es guerra sucia, son mitos, son leyendas o es cierto todo?”

“Por supuesto que no, pero quisiera que con todo respeto me evitaran hablar del tema” respondió y ante la insistencia del reportero arremetió “es una de las críticas, pero para nosotros no tienen fundamento. Insisto, permítanme no opinar sobre el tema. Yo les respondo como dirigente sindical y como senador de la República que soy, con mucho gusto” y concluyó la breve entrevista.

 

Sindicato petrolero fuente de poder

El sindicato que lidera Romero Deschamps desde hace 24 años fue fundado en 1935 y actualmente cuenta con más de 110 mil afiliados, aunque llegó a tener hasta 200 mil.

Una de sus mayores fuentes de poder en el sindicato fue la llamada cláusula de exclusión que se pactaba dentro de los contratos colectivos de trabajo, la cual le permitía solicitar al director general de Pemex que despidiera al trabajador que renunciara o fuera expulsado del sindicato.

 

Durante ocho años tuvo en sus manos el poder de despedir a los trabajadores y evitar que se fortaleciera la disidencia.

 

Pues la cláusula de exclusión fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en abril de 2001.

“Esta cláusula ha sido una de las armas más poderosas que han tenido los líderes sindicales para tomar venganza, amedrentar o imponerse a los trabajadores”, aseguran los investigadores Graciela Bensusán y Kevin Middelebrook de Flacso-México.

La cláusula de exclusión favoreció también al PRI, pues fue hasta 2000 que se reformaron los estatutos para garantizar que todos los sindicalizados pudieran tener libertad de militancia en el partido político de su preferencia.

Hasta 2013 Romero y sus aliados podían influir sobre la asignación de contratos y otras decisiones institucionales de Pemex, pues poseían cinco de los 15 asientes que conformaban al Consejo de Administración, un domino que mantuvieron por 75 años y que les arrebató la reforma energética.

Un sindicato con presupuesto intocable, centralista y con participación en el Consejo de Administración de Pemex convirtieron a Deschamps en un cacique.

 

Eso sí, el presupuesto del sindicato es intocable, tan solo en los primeros tres años del sexenio, cuando las finanzas de Pemex estaban más presionadas por la merma en la producción de hidrocarburos y la disminución del precio del petróleo, aumentó 18% al pasar de 302.9 millones de pesos en 2013 a 358.9 millones en 2015.

El sindicato petrolero es uno de los que más dinero recibe en América Latina y el que más se opone a la transparencia. En la última década el sindicato captó de Pemex casi mil 600 millones de pesos tan solo para los festejos del 18 de marzo y el 1 de mayo.

Algunos de los acuerdos económicos más opacos en el contrato colectivo de trabajo son los que benefician directamente a la cúpula sindical, en 2012, por ejemplo, Romero Deschamps recibió un apoyo económico por 100.3 millones de pesos y 30.9 millones para los gastos de sus colaboradores cercanos y para 2014 ambas partidas se incrementaron 25% y 13%, documentó El País vía transparencia.

 

Redes de poder

Las redes de poder que lo llevaron a convertirse en cacique son muy amplias, se extienden desde la fidelidad de los delegados seccionales, pasan por diputados y llegan hasta los presidentes.

 

La Quina

Uno de los principales impulsores de su carrera fue Joaquín Hernández Galicia alias “La Quina”, quien le antecedió en el encargo.

El fenecido líder sindical fue su compadre y tutor político, pero cuando Romero Deschamps asumió la dirigencia sindical en 1993 rompieron relaciones, entonces "La Quina" se convirtió en el “cacique de la horca y el cuchillo”, según sus palabras.

A los 27 años, cuando Romero era secretario de acción política de la dirección juvenil del PRI, Hernández Galicia comenzó a apoyarlo para que se diera a conocer en la sección 35 de Azcapotzalco, en la Ciudad de México, que en 1980 dirigió formalmente por órden suya.

 

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“Era un buen administrador, lo apoyé con cuatro tiendas y dos ranchos, los manejó bien […] Siempre se mostró como el más servil de todos los secretarios generales, el que estaba más dispuesto a alabarme, a echarme porras, a apoyarme en todo, llegaba al grado de ser arrastrado, pero se enmascaró bien”, dijo Hernández Galicia a Proceso.

En 1989 durante el sexenio de Carlos Salinas, Hernández fue acusado de homicidio y acopio de armas y posteriormente encarcelado, un acto que trascendió a la historia como “El quinazo”.

Su remoción fue el punto de quiebre para que Romero Deschamps ascendiera a la secretaria general, pero también lo que rompió su relación, Hernández Galicia lo acusó de haber proporcionado información al gobierno de Carlos Salinas para su detención.

 

Los Presidentes y el apoyo condicionado

Romero Deschamps sabe bien que primero hay que dar y luego cobrar, es su modus operandi, apoyar a los presidentes o candidatos y luego imponer su voluntad.

A Carlos Salinas le manifestó su lealtad incondicional, pero marcó su raya al advertir que el sindicato ya no toleraría más despidos masivos. Comprometió el voto del gremio a favor de Ernesto Zedillo, luego impidió la venta de los complejos petroquímicos durante su sexenio.

Deschamps apoya a los presidentes y luego les cobra el favor.

 

A Vicente Fox le manifestó su solidaridad, pero rechazó su decisión de incorporar como consejeros de Pemex a cuatro prominentes empresarios, señaló la revista Proceso.

Durante el sexenio de Peña logró que la reforma al contrato colectivo de trabajo que debía realizarse para disminuir la pesada carga del pasivo laboral de Pemex tocara únicamente a los de nuevo ingreso, pero dejó intactas las prestaciones muy superiores a la ley y hereditarias para el resto de los sindicalizados.

El líder sindical arrancó ya el modus operandi con el actual candidato del PRI, “bueno sí, pero no (es) obligación eh”, respondió cuando un reportero de El Economista le preguntó si llamaría a los agremiados del sindicato a votar por José Antonio Meade, durante una comida que sostuvo con el aspirante a la presidencia.

 

Amigo de sus jueces

Es amigo de quien debería juzgarlo, Romero Deschamps extendió su red de poder con la cercanía de procuradores, ministros y abogados.

En 2003 el entonces procurador del Estado de México, Francisco Navarrete Prida, asistió a la boda de su hijo José Carlos, llegó para acompañar a “mi amigo”, dijo a la prensa. A las nupcias también asistió Odette Mobarak, abogada del sindicato cuando Romero enfrentaba cargos por desvío de fondos para la campaña del PRI en 2000.

En 2009 el ministro de la Suprema Corte, Luis María Aguilar invitó al líder sindical a su toma de protesta.

En 2017, el primer procurador general de la República durante el sexenio de Enrique Peña, Jesús Murillo Karam, fue uno de los invitados a la boda de su hija Paulina Romero.

 

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El PRI y su caja chica, el sindicato

El PRI es una de las fuentes de poder y protección del líder sindical.

Romero Deschamps arrancó su carrera en el partido, se afilió desde muy joven, en 1961 cuanto tenía 18 años, desde entonces coordinaba campañas para diputados locales y gobernadores en su natal Tamaulipas.

El sindicato petrolero que lidera Romero sobrevivió a la reforma energética de 2013 porque “ha sido un soporte financiero clave que por décadas ha financiado movimientos políticos y campañas electorales”, es la caja chica del PRI, asegura el periodista Martín Moreno, autor del libro Demonios del sindicalismo.

 

Momentos clave en su vida

1969. A los 26 ingresó a trabajar como eventual en la refinería de Salamanca, Guanajuato, por inivtación de un superintendente de Pemex, Romero lo conoció porque solía cortar leña para su esposa.

Su primo hermano Víctor Deschamps lo ayudó a conseguir una plaza de planta en Pemex, él mismo lo presentó y recomendó con Joaquín Hernández Galicia cuando era secretario de la Sección 24.

El exlíder sindical de Pemex, Joaquín Hernández Galicia, acusó a Romero de haber proporcionado información al gobierno de Carlos Salinas para su detención.

 

1989, la remoción de Joaquín Hernández Galicia, alias “La Quina”, impulsó su acenso a la secretaria general del sindicato en 1993.

Durante su mandato como líder sindical logró que la pensión de los trabajadores fuera vitalicia, la protección médica de por vida a las viudas y los aumentos automáticos a los jubilados, algunas de las prestaciones que hoy ahogan a Pemex en un pasivo laboral de 1.25 billones de pesos.

2003 – Pemexgate, fue acusado de desviar mil 500 millones de pesos del sindicato para la campaña presidencial del PRI Francisco Labastida en 2000. El caso se cerró sin consecuencias para Romero con una multa al partido por mil millones de pesos.

 

Familia y patrimonio

Es hijo de José Romero García, originario de Jalisco, un campesino, trabajador petrolero y ferrocarrilero; su madre fue Clementina Deschamps, de Oaxaca.

Tiene dos hijos conocidos: Paulina y José Carlos Romero Durán.

 

No existe declaración patrimonial, fiscal o de intereses pública de Carlos Romero Deschamps, sin embargo, su patrimonio se adivina a partir de los lujos que él y sus hijos han exhibido en redes sociales o que han sido captadas por la prensa.

 

Oficialmente tiene un salario de 25 mil pesos en Petróleos Mexicanos, pero sus pertenencias distan mucho de lo que un trabajador con ese ingreso podría adquirir.

A las sesiones del Senado asiste con un reloj de oro valorado en 40 mil dólares o 764 mil pesos al tipo de cambio de 19.1 pesos por dólar. Un trabajador de Pemex que gana el salario oficial de Romero tardaría 30 años en comprarse uno igual invirtiendo su ingreso integro.

Es amante de los autos Ferrari. Tiene por lo menos un yate de 3 millones de dólares en Cancún, Quintana Roo y dos departamentos de “ultralujo” en la torre The Bath Club Miami en Estados Unidos.

Ni él ni sus hijos escatiman gastos en artículos de lujo como bolsas, relojes, viajes o visitas a restaurantes costosos.

Paulina Romero en uno de sus viajes.

 

En 2010 Romero regaló a su hijo un Ferrari Enzo rojo edición limitada valuado entre 3 y 7 millones de dólares y en 2017 se le vio paseando por Mónaco con un Ferrari 458 Spider dorado con un costo de 280 mil dólares.

Durante su boda en mayo de 2017 Paulina Romero utilizó seis brazaletes de oro amarillo de 18 quilates y uno de oro blanco de 18 quilates engastada con 216 diamantes de la colección Love de Cartier con un valor de 2 millones de pesos.

En sus redes sociales presume bolsas de la marca Hermes con un costo de 12 mil dólares, viajes a Francia, Moscú, Londres, entre otros destinos; presume de beber vinos Vega Sicilia de más de 10 mil pesos la botella y de viajar en aviones privados.