Políticas públicas

Crece población con educación universitaria, pero su posibilidad de emplearse cae 8% en dos décadas

En 20 años la población económicamente activa con educación universitaria y de bachillerato se duplicó.

17-01-2019 11:20 Por : Arena Pública
El mercado laboral mexicano no está generando suficientes oportunidades para aprovechar el perfil educativo de la población actualmente más educada.
El mercado laboral mexicano no está generando suficientes oportunidades para aprovechar el perfil educativo de la población actualmente más educada.

México está desperdiciando el potencial productivo de sus habitantes con mayor nivel educativo.

En los últimos 30 años el país invirtió en mejorar el nivel educativo y la calidad de la población con resultados favorables, pero no en generar las condiciones necesarias para asumir ese logro, es decir, para dar un lugar a los más educados en la economía y sacarles provecho, concluyeron los investigadores Iván Flores y Miguel Székely del Centro de Estudios Educativos y Sociales (CEES).

De forma especial la cobertura en educación media y media superior registró un pujante crecimiento. El porcentaje de jóvenes que asisten al bachillerato dentro de la edad oficial –15 a 17 años- creció 43 puntos porcentuales al pasar de 23% en 1990 a 66% en 2016, el mayor avance respecto a cualquier otro nivel y seguirá creciendo, pues a partir de 2013 se declaró obligatorio.

En secundaria la asistencia de adolescentes entre 12 y 15 años se incrementó en 35 puntos al pasar de 50% a 85% en el mismo periodo; mientras que la cobertura a nivel universidad registró un avance lento con 20 puntos, se incrementó hasta 33% en 2016 desde 13% en 1990.

“La oferta de capital humano ha evolucionado hacia una que en su mayoría cuenta con niveles superiores de calificación equivalentes a la secundaria completa o por encima de ella”, aseguran Flores y Székely.

En 20 años la población económicamente activa con educación universitaria y de bachillerato se duplicó, pasaron de representar 7% del total a poco más de 14% para cada uno de los casos; por su parte la proporción de los educados con secundaria creció de 18% a 24%, al tiempo que se redujo de 22% a 16% el porcentaje de quienes cuentan únicamente con educación primaria.

 

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Los resultados de pruebas como Enlace apuntan a que la calidad educativa mejoró a la par que la cobertura. El porcentaje de alumnos con un desempeño bueno y excelente en matemáticas a nivel secundaria dio un salto de 4% en 2006 a 22% en 2013; en comunicación y uso de lenguaje avanzó de 15% a 20% durante el mismo periodo.

A nivel bachillerato el porcentaje de alumnos con un buen y excelente desempeño en matemáticas creció de 16% en 2008 a 40% en 2014, aunque en el mismo periodo la proporción de alumnos con un buen y excelente desempeño en comunicación disminuyó de 52% a 45%.

El Examen Nacional de Ingreso (Exani) a la universidad que también sirve para monitorear la calidad educativa del bachillerato catapultó el porcentaje de estudiantes que obtienen un desempeño satisfactorio de 32% en 2006 hasta 55% en 2016.

En lo que respecta a la educación superior el porcentaje de alumnos ubicados en el cuartil de mayor rendimiento académico según los resultados del Examen General de Egreso de la Licenciatura se incrementó de 16% a 65% en una década.

 

Sin lugar para los más educados

El mercado laboral mexicano no está generando suficientes oportunidades para aprovechar el perfil educativo de la población actualmente más educada, prueba de ello es el deterioro de su empleabilidad.

La subocupación y el desempleo han registrado el mayor crecimiento en 20 años entre quienes tienen estudios universitarios que entre la población con menor nivel educativo.

La tasa de desempleo de este grupo creció dos puntos porcentuales entre 1996 y 2016, al tiempo que la proporción de gente que trabaja a medio tiempo con la necesidad y disponibilidad de hacerlo más horas lo hizo en seis puntos.

Hay una tendencia a que la población con mayor educación se emplee en trabajos que requieren menos capacidades, es decir, para las que estarían sobre calificados.

El porcentaje de personas con educación superior que se empleó en ocupaciones que requieren mano de obra con bachillerato o secundaria se incrementó 15% en 20 años; la empleabilidad en ocupaciones que requieren de habilidades universitarias disminuyó ocho puntos porcentuales en el mismo periodo.

 

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La proporción de universitarios ocupados como funcionarios, directores y jefes, áreas que normalmente emplean a profesionales de mayor jerarquía y que requieren de un mayor nivel de estudios, disminuyó siete puntos porcentuales en 20 años por un desplazamiento de las personas con mayor nivel educativo hacia empleos de auxiliares en actividades administrativas, comerciales y de ventas que exigen un menor nivel de especialización.

“La tendencia parece sustentar que la economía mexicana no ha sido capaz de internalizar de la manera más productiva el capital humano generado en años recientes […] y que existe una tendencia a la baja en las posibilidades que encuentran los trabajadores con educación superior para insertarse en posiciones adecuadas para su nivel de preparación,” aseguran los investigadores.

Los universitarios no solo se emplean en trabajos para los que podrían estar sobre calificados, además, sus oportunidades de crecimiento se limitan porque cada vez es mayor la porción de este grupo que se emplea en empresa pequeñas, generalmente menos productivas y sin las condiciones necesarias para internalizar eficientemente al capital humano de mayor escolaridad.

Actualmente 40% de las personas con mayor educación trabaja en una empresa con más de 50 empleados, pero esta proporción se ha mantenido en los últimos 20 años, es decir, no creció. Los universitarios que laboran en unidades de entre 11 a 50 personas ascienden al 26% del total, lo que implica un crecimiento de tan solo 1% de 1996 a 2016.

Hecho que ha tenido un impacto salarial. La brecha salarial entre los más calificados y los de menor educación se redujo en 20 años. En 1995 el salario por hora para aquellos que contaban con educación superior era 3.5 veces mayor al de personas con un nivel máximo de primaria, en 2016 la diferencia fue de apenas 2.4 veces.

En México “más que un problema de escasez de recursos humanos, la restricción [para la población con estudios superiores] se relaciona con el hecho de que la estructura de la economía no ha logrado aprovechar de mejor manera los recursos humanos existentes”, enfatizan los investigadores.

 

MÁS INFORMACIÓN: Educación y desarrollo en México, una historia de baja capacidad de aprovechamiento del capital humano, Miguel Székely e Iván Flores, vicepresidencia de sectores y conocimiento del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID).