Salud y Medio Ambiente

Las fake news también provocan riesgos en la salud

Brasil intenta contener el peor brote de fiebre amarilla en décadas, pero las fake news sobre la peligrosidad de las vacunas corren rápidamente.

15-03-2018 10:30 Por : Arena Pública
A través de redes sociales se han difundido grabaciones advirtiendo falsamente que las vacunas contra la fiebre amarilla son peligrosas. Foto: Juan Bello /algunos derechos reservados.
A través de redes sociales se han difundido grabaciones advirtiendo falsamente que las vacunas contra la fiebre amarilla son peligrosas. Foto: Juan Bello /algunos derechos reservados.

Detener la propagación de noticias falsas (fake news) a través de las redes sociales ha representado un desafío para todas las plataformas. Sin embargo, las aplicaciones están generando riesgos reales a la salud, inclusive con peligro de muerte.

El sitio Wired documentó el caso de la fiebre amarilla en Brasil, donde WhatsApp está perjudicando seriamente el control de la enfermedad en el país.

En Brasil, la fiebre amarilla ha sido una enfermedad inherente a las áreas remotas de la cuenca amazónica. Pero desde 2016, el virus ha comenzado a expandirse, infectando a más de mil 500 personas y matando a casi 500.

 

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Wired indica que en las últimas semanas, los rumores de reacciones fatales a las vacunas, conservantes de mercurio y conspiraciones gubernamentales han surgido con alarmante velocidad en WhatsApp.

La aplicación es utilizada por 120 millones de los aproximadamente 200 millones de residentes de Brasil. Para muchos brasileños WhatsApp se ha convertido en su principal plataforma para el consumo de noticias.

 

Salud vs. fake news

En el país, las autoridades de salud se esfuerzan por contener el peor brote en décadas; sin embargo, la desinformación de WhatsApp es un factor que ha perjudicado la situación.

En enero de 2018, los funcionarios de salud de Brasil lanzaron una campaña masiva para vacunar a 95 por ciento de los residentes en los 69 municipios directamente en el camino de la enfermedad, un total de 23 millones de personas. La vacuna contra la fiebre amarilla es obligatoria desde 2002 para cualquier brasileño nacido en regiones donde el virus es endémico. Pero en los últimos dos años, la enfermedad se ha extendido más allá de su rango normal.

Las fake news en la aplicación han sido alarmantes y recurrentes. Un mensaje de audio de una mujer que afirmaba ser médico en un instituto de investigación reconocido comenzó a circular por WhatsApp, advirtiendo que la vacuna es peligrosa. El instituto negó que la grabación provenga de cualquiera de sus empleados.

 

Enfermedades que ya se consideraban extintas regresan después de que se difundieran las fake news sobre la peligrosidad de las vacunas. Foto: PAHO.

Enfermedades que ya se consideraban extintas regresan después de que se difundieran las fake news sobre la peligrosidad de las vacunas.
Foto: PAHO.

 

Igor Sacramento, investigador de comunicación de salud de Fiocruz, una de las instituciones científicas más grandes de Brasil, explicó que la presentación de las fake news contribuye a su credibilidad. Después de que aparecieron videos que sugerían que la vacuna contra la fiebre amarilla era en realidad una estafa destinada a reducir la población mundial.

“Estos videos son muy sofisticados, con buena edición, testimonios de expertos y experiencias personales”, dice Sacramento. “Es el mismo formato periodístico que la gente ve en la televisión, y cuando la gente comparte estos videos o noticias en sus redes sociales como mensajes personales, cambia el cálculo de la confianza”.

Las personas son más propensas a creer los rumores de familiares y amigos. No hay ningún algoritmo que medie la experiencia. Y cuando esa información errónea se presenta en forma de textos y videos reenviados, que se parecen a los mensajes personales en WhatsApp, se les otorga otra capa de legitimidad. Además, si la persona está en múltiples grupos de chats que reciben fake news, la repetición los hace aún más creíbles.

 

Preocupación

A pesar de ello, Wired aclara que sólo son teorías, ya que debido a la encriptación de extremo a extremo de WhatsApp y la naturaleza cerrada de sus redes, es casi imposible estudiar cómo la información errónea se mueve a través de ella.

“Creo que los engaños y las campañas de desinformación de WhatsApp son un poco más perniciosos (que Facebook) porque su difusión no puede ser monitoreada”, dice Pablo Ortellado, investigador de noticias falsas y profesor de políticas públicas de la Universidad de São Paulo. La desinformación en WhatsApp sólo se puede identificar cuando salta a otros sitios de redes sociales o se filtra al mundo real.

Una portavoz del Ministerio de Salud de Brasil dijo en un correo electrónico que la agencia ha visto un aumento en la preocupación de los residentes sobre los eventos adversos posteriores a la vacunación desde el comienzo del año y reconoció que la difusión de noticias falsas a través de las redes sociales puede interferir con la cobertura de las campañas de vacunación.

Por su parte, un portavoz de WhatsApp señaló los beneficios para la salud pública de hacer que las comunicaciones sean más baratas y más confiables para millones de personas, al tiempo que reconoce que algunas de ellas desafortunadamente han encontrado formas de abusar de la plataforma.

“Alentamos a la gente a pensar dos veces antes de reenviar mensajes sospechosos”, escribió el vocero en un correo electrónico. “Las personas siempre pueden informar contenido problemático a WhatsApp para que podamos ser conscientes y ayudar a tomar medidas.”

No todas las noticias falsas son 100 por ciento falsas. Pero están fuera de proporción con la realidad, y ese es un aspecto que se potencia en las redes sociales. Puede amplificar cosas reales pero estadísticamente improbables tanto como difunde cosas totalmente inventadas. Al final la información está tan mezclada que tiene la verdad suficiente para ser creíble.

 

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