El Observador

Huachicoleros y la ‘ordeña’ de Pemex

10-05-2017 23:50

Inverosímil.

Hemos visto en imágenes de televisión a grupos delictivos declarando la guerra al Estado Mexicano por las miles de tomas clandestinas que poseen en decenas de ductos de gasolinas que atraviesan el territorio nacional, particularmente en el centro y norte del país.

Son comunidades completas que –azuzadas por la estrategia del crimen organizado- han salido a la defensa del robo como modo de vida, de la ilegalidad como agarradera para su sobrevivencia, y de la corrupción como cultura autoimpuesta.

Estamos, una vez más, frente a una cruda y descarnada estampa de viejas mafias de funcionarios públicos, empresarios, líderes sindicales y organizaciones criminales que por años fueron licenciados para robar y lucrar con los bienes públicos bajo la premisa de la impunidad.

Un jugoso negocio que da para repartir a manos llenas, para silenciar bocas y para acallar cualquier asomo policiaco o de la justicia. La corrupción enquistada en el Estado.

Nada que los mexicanos no hayan intuido desde hace años, después de tantos escándalos de corrupción que han explotado en los últimos años; aunque la ‘ordeña’ –como se le llama coloquialmente- de los ductos de Pemex ya ha rebasado a cualquier mente imaginativa.

 

El año pasado la ordeña de combustibles en los ductos de Petróleos Mexicanos superó los 2 mil 600 millones de litros. 

 

Si bien las cifras conocidas hay que tomarlas con ciertas reservas dada la ilegalidad de estas actividades, dan una idea de que estamos frente a una ‘industria’ de grandes dimensiones, con estructuras complejas y con miles de implicados que –aún si así fuera la intención- será difícil de desmantelar.

Un cálculo simple que se obtiene del reporte anual 2016 de Pemex Logística en el que se da a conocer que los 13.1 millones de litros recuperados representan el 0.5% del total de lo robado, arroja que el año pasado la ordeña de combustibles en los ductos de Petróleos Mexicanos superó los 2 mil 600 millones de litros.

Esto es, alrededor de 35 mil millones de pesos, en números redondos, si tomamos en cuenta el precio promedio de la gasolina magna para 2016 de 13.3 pesos por litro.

Estas cifras dan dimensión al tamaño de un ‘negocio’ que no ha parado de crecer en los últimos cuatro años particularmente en entidades como Veracruz, Puebla, Hidalgo, Tamaulipas y el Estado de México, en los que la corrupción han reinado.

Pero no solo en los últimos cuatro años, aunque sí en este sexenio se han multiplicado las tomas clandestinas y los volumenes de ordeña prácticamente sin ningún control.

 

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Ayer el reportero Noé Serrano de El Universal, publicó información relevante que debemos atender porque revela la gravedad de la situación que se tiene enfrente.

Solo entre enero y febrero de este año se detectaron 1,646 tomas clandestinas, que representan el 24% del total de tomas clandestinas detectadas en todo el año pasado que ya había marcado un récord histórico.

Es decir, estamos frente a la multiplicación del ‘negocio’ de la ordeña porque a este ritmo –como lo menciona el propio periodista- las tomas clandestinas podrían superar las 9 mil en 2017 y, con ello, se superarían –conservadoramente- la cifra de 3 mil millones de litros robados en un año.

Una ‘industria’ delictiva de este tamaño y con este nivel de complejidad no pasa desapercibida.

Un reporte de Juan Carlos Miranda de La Jornada que cita a Dwight Dyer, un experto en seguridad energética y corresponsal de Natural Gas Intelligence para México, señala que Pemex ha tenido pérdidas por 160 mil millones de pesos en los últimos 8 años.

 

 Entre enero y febrero de este año se detectaron 1,646 tomas clandestinas.

 

La cifra obtenida por Dyer de Pemex vía solicitudes de información, incluso luce conservadora ante el crecimiento exponencial reciente de las actividades de esta mafia que está ‘ordeñando’ a la propia petrolera con la aparente complacencia de las autoridades. No se puede explicar de otra manera.

Incluso el propio secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ha agregado a estas abultadas cifras de la delincuencia, ‘otras pérdidas’ al Estado Mexicano derivadas de la no recaudación del impuesto especial a las gasolinas (IEPS) que sumarían entre 15 y 20 mil millones de pesos anuales adicionales, según el secretario.

El asunto es de tal tamaño que nadie en el gobierno puede atribuirlo solo al crimen organizado sin que se ruborice.

 

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El estallido de violencia reciente en los municipios poblanos de Quecholac, Tepeaca, Amozoc de Mota, Acatzingo, Acajete y Palmar de Bravo en los que se desataron confrontaciones con las fuerzas policiales y el ejército con graves consecuencias, solo es la punta del iceberg de un entramado de corrupción más allá de lo que hemos conocido.

Sabemos que Pemex ha sido un botín político y financiero para cientos de funcionarios públicos, empresarios y políticos; pero ahora estamos frente a una mafia que decidió ‘ordeñar’ a la petrolera con el uso de la violencia.

La pregunta es si hay una decisión del gobierno por acabar con esta mafia.

 

Twitter:  SamuelGarciaCOM

Correo:  samuel@arenapublica.com

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