El Observador

Las razones del Banco de México para subir las tasas

10-02-2017 22:56

Ayer la Junta de Gobierno del Banco de México decidió subir la tasa de interés líder en medio punto porcentual, a 6.25%.

Una decisión que ya se ha vuelto costumbre en los últimos doce meses. Y es que de febrero de 2016 a la fecha el banco central ha incrementado la tasa objetivo en seis ocasiones desde el 3.25% en que se encontraba en febrero del año pasado.

Esta tasa objetivo, que fija unilateralmente el Banco de México de acuerdo a las opiniones de los cinco miembros de su Junta de Gobierno, es el referente principal para la determinación de las tasas que se aplican a los créditos en todo el país, tanto a empresas como a personas.

De allí la importancia de su trayectoria, porque en la medida en que el banco central decide elevar la tasa objetivo –y por lo tanto el costo del dinero para los bancos- en esa misma medida se encarecerá el crédito para las personas y las empresas.

Pues bien. La decisión que tomó ayer la Junta de Gobierno se da apenas ocho semanas después del último incremento que se dio el 15 de diciembre pasado -que también había sido de medio punto porcentual- lo que revela las fuertes presiones que enfrenta la política monetaria del banco central.

Creo que hay dos razones principales de porqué los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México decidieron subir -otra vez- la tasa de interés.

La primera tiene que ver con el contenido explícito que se lee en el Anuncio de Política Monetaria que dio a conocer el banco central. Y se refiere básicamente a un importante incremento en los precios al consumidor al mes de enero (4.72% a tasa anual) y, principalmente, al deterioro en las expectativas de inflación para 2017 que, de acuerdo a la encuesta de Banamex, ya se plantea en 5.32%. Un nivel muy superior al 3.0% que es el objetivo de inflación que persigue el banco central.

El propio comunicado del Banco de México lo refiere así: “Se prevé que durante 2017 la inflación se ubique por encima de la cota superior del intervalo de variación del Banco de México”.

El incremento observado y esperado en los precios internos tiene como causas principales a la fuerte depreciación que ha sufrido el peso frente al dólar y a los incrementos en los precios oficiales de los combustibles (gasolinas, diesel y gas) y de las tarifas eléctricas.

De esto se deriva que una parte de los incrementos en los precios que estamos observando tienen raíces en la incertidumbre externa –principalmente derivada del llamado ‘efecto Trump’, y otra parte causal de estos incrementos de precios proviene de la debilidad de las finanzas públicas que han elevado el nivel del ‘riesgo México’.

La segunda razón de porqué la Junta de Gobierno decidió subir otra vez la tasa de interés objetivo, está implícitamente expuesta en el comunicado de Banco de México. Y tiene que ver con dejar en claro que el banco central está preocupado por la inflación y no por el crecimiento económico, de acuerdo a su mandato constitucional.

Y es que en los últimos años, particularmente cuando Luis Videgaray estaba al  mando de la secretaría de Hacienda, se cuestionó la independencia del banco central en su toma de decisiones.

Aquí expusimos este asunto particularmente en relación a los históricos montos que el banco central ha transferido –y transferirá este año- al Gobierno Federal por los remanentes de operación derivados de las ganancias cambiarias que obtuvo con la depreciación del peso.

En 2015 estos remanentes superaron los 239 mil millones de pesos y en 2016 probablemente ronden los 470 mil millones de pesos. Así que en los últimos tres años el banco central habría entregado unas ganancias cambiarias históricas a Hacienda por unos 740 mil millones de pesos, que –de ser así- bien servirán para que el gobierno federal no reduzca su gasto público en la medida de la caída de sus ingresos y de los objetivos del déficit fiscal.

De allí la relevancia de que la Junta de Gobierno –todavía con Agustín Carstens al frente- haya implícitamente buscado disipar dudas sobre la calidad e independencia de sus decisiones de política monetaria. Un asunto de la más alta importancia dada la credibilidad que requiere cualquier banco central para que sus medidas sean efectivas particularmente en períodos de alta incertidumbre.

Ahora bien, el deterioro de las expectativas inflacionarias va a requerir de pasos adicionales por lo que es probable que se den nuevas alzas en la tasa objetivo para este año hacia 7% o más.

La razón es sencilla: En la medida en que la inflación se enfile a niveles de 6% en términos anuales (un escenario previsto hacia mediados de 2017), se tendrá que compensar a los ahorradores e inversionistas por el deterioro en el poder de compra de sus activos financieros.

Y es que con el incremento de las tasas, no se trata de ‘parar’ la inflación, sino de combatir sus consecuencias negativas en los bolsillos de los ahorradores e inversionistas.

 

@SamuelGarciaCOM

samuel@arenapublica.com

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