Los candidatos independientes y la agenda pública

24-05-2018 12:14

¿Cuál es la contribución de los candidatos independientes a la presidencia al proceso democrático nacional? La respuesta a esta pregunta parece ser bastante pesimista si se mira al único candidato de esta naturaleza que se mantiene “compitiendo”.

La aportación de Jaime Rodríguez “El Bronco” luce negativa si se miran algunas de sus ocurrencias, desde la inaceptable pena de mutilación a quienes roben hasta la absurda propuesta de reducir la jornada de trabajo a cuatro días.

No es sólo que sus planteamientos revelen su primitiva falta de humanidad o su escasa comprensión de la realidad y el razonamiento lógico, sino que rebajan el debate público o al menos lo distraen para despejar una entretenida, aunque peligrosa, ignorancia. Sin embargo, aún la simple confrontación de lo evidentemente cruel o falso es útil para iniciar la deliberación democrática.

 

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Para ser justos, el propio “Bronco” va más allá de lo anecdótico proponiendo, por ejemplo, que la ayuda gubernamental deje de ser asistencialista, si bien plantea un sistema de salud cuya pretendida universalidad bien puede ser contradictoria con la eliminación del asistencialismo. En este tema, la aportación de Margarita Zavala es de mayor alcance, habiendo estructurado una propuesta que ofrece a todos los mexicanos acceso a servicios de salud de calidad, unificando los sistemas disponibles, mediante un Seguro Médico Universal de Gastos Médicos que no dependería de la condición laboral. El seguro sería gratuito para los mexicanos de menores recursos y permitiría elegir la clínica u hospital donde ser atendido.

Desafortunadamente, la declinación de la candidata opaca cualquier contribución a la agenda pública que haya tenido. No es sólo que sus temas no hayan penetrado significativamente mientras era candidata, como las llamadas a atender las desigualdades de género. También es una cuestión de que sus mensajes no lograron diferenciarse notablemente de la herencia del gobierno de su esposo, Felipe Calderón, particularmente aquellos referidos al tema de seguridad.

Al declinar, estas debilidades se hacen más evidentes, pues sus votantes esperan más una señal de por quién votar que por qué votar ¿Terminará apoyando a Meade por sus afinidades? ¿Respaldará a Anaya por pragmatismo? Si la señora Zavala expresa una preferencia por alguno de ellos sin comprometerlo a un tema de política pública su influencia central se habrá esfumado.

La mayor influencia potencial en términos de agenda proviene de algunos aspirantes a candidaturas independientes que no las materializaron. Por ejemplo, Armando Ríos Piter puede transmitir su diagnóstico y agenda sobre desigualdad de oportunidades a la campaña de José Antonio Meade, el cual no enfatiza suficientemente las disparidades en condiciones de salud, educación y trabajo que se transmiten de generación en generación, examinadas explícitamente por el fallido candidato independiente.

Esto podría revitalizar la propuesta de política social del abanderado del PRI, que luce relativamente conservadora, pero lo controvertido del proceso de recolección de firmas para la candidatura de Ríos Piter distrae de los temas sustantivos.

La sombra de las irregularidades para ser candidato o candidata independiente persigue a prácticamente todos quienes aspiraron a tal posición. No haber alcanzado un fallo favorable del Tribunal Federal Electoral para ser candidato no mejora la credibilidad, aunque hacerlo claramente la empeora.

 

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Contrario a lo que se puede pensar, ni siquiera alcanzar las firmas suficientes para una candidatura puede conferir mayor autoridad moral cuando las obtenidas resultan abrumadoramente legítimas. Este es el caso de María de Jesús Patricio, Marichuy, la aspirante a candidata que se ha centrado en la defensa de la dignidad de los pueblos indígenas, y cuya influencia habrá de reflejarse en el último debate de los candidatos a la presidencia.

Finalmente, Emilio Álvarez Icaza puede ser el aspirante a candidato independiente que deje la mayor marca en la agenda pública, pese a haber renunciado tempranamente a su objetivo. Esto se debe a haber evitado el desgaste reputacional que conlleva la fallida o posiblemente fraudulenta recolección de firmas y haber negociado temas y condiciones para su participación con la Coalición por México al Frente.

Su influencia ya es palpable en la agenda de Ricardo Anaya, no sólo en lo que corresponde a derechos humanos en un sentido restringido, sino también en política social, al introducir su experiencia como ombudsman en la Ciudad de México en materia de derechos sociales. Sin embargo, aún en el caso de que el candidato que apoya no llegara a ganar la presidencia, su voz en el Senado de la República continuaría resonando.

En suma, a mayor visibilidad y estridencia como candidato independiente o aspirante a tal, menor impacto en la agenda pública.

 

Twitter: @equidistar

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