Por México al Frente se mueve

13-04-2018 11:10

Uno de los elementos más desesperantes de la pre-campaña de la coalición PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, Por México al Frente, que postula para la presidencia del país a Ricardo Anaya, era la ausencia de propuestas de política pública.

La excepción era su planteamiento de un Ingreso Básico Universal que, aunque interesante, es cuestionable y sobre todo insuficiente para definir una agenda de política social.

Con los convenios de coalición finales, registrados ante el Instituto Nacional Electoral al término de marzo, esta deficiencia ha sido subsanada, pues van acompañados de las plataformas y programas de gobierno correspondientes.

Por México al Frente presentó dos documentos donde motiva y plantea sus acciones en caso de llegar al poder, mientras que las otras coaliciones integran en uno sólo sus propuestas y aún no se cuenta con lo que correspondería a los candidatos independientes.

El más detallado de los dos documentos mencionados corresponde a sus Apuntes para un Programa de Gobierno. Dentro de él, en la sección Por un Gobierno para la Igualdad, se encuentra el diagnóstico de los problemas de bienestar de la población y las acciones para enfrentarlos. Su propuesta de política social.

El diagnóstico del documento mencionado identifica como el mayor problema nacional a la desigualdad. Señala que las oportunidades de crecimiento igualitario y de movilidad social han sido bloqueadas por quienes han dominado las decisiones de política pública.

Como respaldo a sus planteamientos cita a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que coloca al país como el de mayor desigualdad del ingreso entre sus miembros, al Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, que establece un elevado y persistente nivel de pobreza, y al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que reporta retrocesos en el lugar que ocupa México en el mundo en cuanto a su nivel de desarrollo humano.

 

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Los problemas identificados son atribuidos a una política social asistencialista que no ha resuelto los problemas sustantivos que van más allá del ingreso.

Algunos de estos problemas, señala el documento, son la segmentación de los servicios de salud, la creciente distancia entre las condiciones de la educación pública y privada, la informalidad laboral, la discriminación y el uso clientelar de los programas sociales.

Además, señala que el gasto social, pese a haberse incrementado sostenidamente, no se ha traducido en reducciones significativas de la pobreza o la desigualdad debido a la falta de coordinación de los programas sociales, su cobertura inadecuada, su sesgo contra los más pobres y su descuido de las distintas necesidades a lo largo del ciclo de vida.

Los grandes objetivos y el diagnóstico del programa de gobierno abundan en menciones a la desigualdad de oportunidades que ha obstaculizado la movilidad social. Para ello se hace particular referencia al Informe sobre Desarrollo Humano 2016, elaborado por el PNUD y financiado por la Secretaría de Desarrollo Social.

Sin embargo, quizás lo más sobresaliente es la mención de varias de sus recomendaciones para igualar oportunidades y combatir la falta de movilidad social tales como consolidar un sistema universal de salud, reformular los planes de estudio de la educación media superior para mejorar su pertinencia, impulsar la inserción de los jóvenes al mercado de trabajo y facilitar la vida laboral de las mujeres con centros de cuidado para sus hijos.

Las políticas para las dimensiones de salud, educación y laborales se complementan con un plan de desarrollo regional que prioriza al Sur-Sureste, un programa de infraestructura territorial y urbana y un acceso más amplio al sistema financiero para la actividad productiva.

También aparecen elementos heterodoxos como el aumento paulatino y delimitado del salario mínimo y el inicio del Ingreso Básico Universal, aunque todo ello en un marco de estabilidad económica, impulso a la competencia en los mercados y apertura económica al mundo.

 

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Una buena parte de lo propuesto se detalla en la forma de instrumentos de política, ya sea nuevas leyes, fondos o programas.

Otra parte se queda en la generalidad de los objetivos o los buenos deseos. Frecuentemente, falta la mención explícita de cómo se financiará lo que se propone, aunque en ocasiones se especifican medidas fiscales, como los impuestos ecológicos.

Lo que ya no se puede decir es que Por México al Frente no ofrece contenidos que ligan problemas con objetivos y posibles soluciones. Estos contenidos podrán ser cuestionables, pero ciertamente ya hay muchos para examinar.

Si hubiera que resumir la idea central que anima la propuesta de política social de la coalición PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, esta sería la de corregir las desventajas socioeconómicas iniciales de las personas para que ellas puedan aprovechar, mediante su propia iniciativa y esfuerzo, las oportunidades que brindan los mercados.

Que la política social impulse la eficiencia productiva y los mercados materialicen una mayor igualdad en el bienestar complementándose entre sí. Esto de ninguna forma es una idea revolucionaria, pero tampoco es más de lo mismo.

 

Twitter: @equidistar

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