Fake News: Del Chupacabras a La Paca

24-07-2017 00:24

En un mundo de ignorantes apenas somos una masa manipulada.

Leemos con morbo los encabezados a ocho columnas de las primeras planas de los diarios, o escuchamos y vemos las notas de los “pseudo-comentaristas de radio y televisión” -a quienes nutren de información los directores editoriales de los principales medios, sin cuestionarnos siquiera si existe una agenda oculta impulsada por una mano invisible, así sea el jefe de redacción, el dueño del medio o algún maestro titiritero operando por detrás.

¿Acaso nos hemos preguntado por el proceso que utilizan los directores editoriales para determinar las noticias que aparecerán en sus medios? ¿las notas que ocuparán las primeras planas? ¿las que ameritan las ocho columnas o las que ni siquiera merecen un espacio?

Hablando de periodismo independiente ¿acaso creemos que aquellos que se ostentan como tal, no son filtros que manipulan la información destacando, trastocando u ocultando la información a conveniencia de sus intereses?

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Diarios, noticiarios televisivos y radiofónicos, y plataformas de Internet, todos se guían por “políticas editoriales”. Un reciente ejemplo de ello fue el escándalo del periódico El Universal, cuando el 6 de julio pasado, seis de sus colaboradores renunciaron por la cobertura adversa, establecida como línea editorial del diario, incluso en llamados de ocho columnas en contra del Sistema Nacional Anticorrupción.

Aunque difícilmente una “política editorial” de tal envergadura es establecida por el director editorial de un diario, el embrollo fue resuelto por el dueño y presidente de El Universal mediante el despido del director editorial y el nombramiento de un nuevo equipo. Eso fue suficiente “para taparle el ojo al macho” y darle vuelta a la página.

Pero en esta época, el intento sistemático y deliberado de dar forma a percepciones, manipular conciencias y dirigir comportamientos para obtener respuestas acordes a los intereses deseados por los manipuladores, ya no está limitado a los medios tradicionales: es decir, la prensa, la radio, el cine y la televisión.

Es innegable que el Internet ha abierto un espacio para que nuevos medios informativos puedan generar plataformas desde las cuales pongan a disposición de cualquier interesado sus contenidos, en donde el éxito o el fracaso de su esfuerzo es la calidad y diferenciación del mismo.

El internet se ha convertido en una vía de acceso a la información.

Pero, en cuestión de comunicación, esa no es la gran revolución que trajo el Internet. Desde cualquier punto de vista, las redes sociales han transformado radicalmente la forma en que los individuos y grupos sociales interactúan: han transformado sus hábitos, la forma en que se comunican, sus creencias y poco a poco van trasfigurando sus valores.

Dependiendo de la red social de que se trate, cada uno puede estar más o menos seguro de que su interacción será no sólo individuos que se identifican, dan la cara y se responsabilizan por sus opiniones, sino que en muchos casos, se enfrentará a cuentas anónimas que reaccionan en base a instrucciones y algoritmos, sin identidad ni lógica en sus actuaciones. Cuentas que son meras repetidoras y que sirven de cajas de resonancia a noticias falsas, que de tanto repetirse se vuelven creíbles o “trending topics” que sirven como estrategia para ocultar algo que puede estar sucediendo, pero que no quieren que se sepa.

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Las noticias falsas (“fake news”) que cada vez aparecen con mayor frecuencia en las redes sociales, van incrementando el descrédito de lo que en esas redes aparece, de tal suerte que cada vez con mayor frecuencia, cualquier noticia difundida por esos medios tiene que ser confirmada por los medios tradicionales para que pueda ser considerada como fidedigna.

He ahí el quid del asunto: los señores del establishment tenían control de los medios y podían establecer un cerco informativo haciendo que la población deglutiera como cierta la información que a cuenta gotas le daban, por inverosímil que pareciese –bueno hasta el cuento del “chupacabras” y el de “La Paca”. 

El Internet es un medio disruptivo que les impide controlar el acceso a la información, muy especialmente cuando ésta se transmite a través de las redes sociales. En consecuencia, para mantener el establishment es indispensable desacreditar, desvirtuar, difamar la credibilidad de la información que se transmite a través de dichas redes, y ese es el objetivo.

Así que si me permiten una sugerencia, aquellos que estemos en contra de volver al redil de los borregos acarreados, antes de creer como verdad absoluta la noticia de primera plana de cualquier diario; el comentario del locutor noticioso o del “pseudo intelectual” de preferencia, o del tuit del momento, otorguémonos una pausa.

Preguntémonos: ¿quién?¿porqué? y ¿para qué? Antes de saltar a conclusiones. La verdad siempre esta oculta detrás de la noticia. Se los digo por experiencia.

 

Twitter: @PuriCarpinteyro

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