La venta de boletos de espectáculos: Profeco, Cofece y diputados

15-11-2017 17:23

Hay un servicio que se ofrece en México y que está sujeto a cargos excesivos, y frecuentemente a mal servicio.

Estamos hablando de la(s) compañía(s) que vende(n) boletos para eventos a través de internet y/o telefónicamente.

Para empezar a pesar de que existe la tecnología para poder elegir los asientos del espectáculo de manera que se sepa qué tipo de boleto es el que se está comprando, esa compañía no lo permite (difícilmente se puede escoger con precisión). Esto es un derecho básico del consumidor en cualquier país.

Segundo, el boleto se encarece hasta en 20 o 25 por ciento por concepto de comisiones. Este es un porcentaje de mucho más del doble al que existe en otros países, en particular en EU. Desde el punto de vista de benchmarking, el punto de referencia internacional se encuentra muy por debajo del que se carga en México.

 

En México los intermediarios en la compra de boletos provoca un incremento  al costo de 20 o 25 por ciento.

 

Hay una reducida competencia. Desconozco si hay barreras a la entrada, pero es de llamar la atención que una sola empresa ejerza un poder de mercado importante. Creo que corresponde a la COFECE estudiar el caso, por el bien del consumidor mexicano. Es curioso que, con precios tan altos, que extraen excedente de consumidor, no haya surgido un retador.

En caso de algún error en la compra, los servicios telefónicos son demasiado lentos y una vez que uno tiene la suerte de comunicarse el trato las más de las veces es despótico. La persona a que a uno le contesta frecuentemente le indica a uno que esa no es su área.

De hecho, en la página de internet, y en el menú telefónico no existe un rubro destinado a quejas. La PROFECO debía obligar a esta compañía a que tenga una “hot-line” de quejas, o un ícono en la página para poder realizarla.

De hecho, le pueden a uno colgar y el consumidor está a la intemperie. Indefensa(o).

 

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En EU los propios proveedores del espectáculo son cada vez más los que proveen directamente el servicio de compra en línea, es decir, las oficinas de venta de boletos como la que existe en México tienden a desaparecer. Recuerde usted a la compañía IATA que expedía los boletos de avión. Hoy prácticamente ha desaparecido.

 

El consumidor sería el rincipal beneficiado de lograr promulgar una ley para la venta de boletos en línea.

 

Por ello, es necesario que en defensa del consumidor se elabore y promulgue una ley que obligue a los proveedores directos del espectáculo a vender en línea los boletos sin la utilización obligada del intermediario. De la manera como se da hoy, puede levantar suspicacias de arreglos entre el proveedor del espectáculo y la oficina intermediaria.

¿Porqué los cines sí lo pueden hacer de manera directa e independiente y sin alterar el precio y, por ejemplo, el Auditorio Nacional no? Es una cuestión elemental de proteger los derechos del consumidor.

 

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Mi propuesta es que se modifique la ley federal de protección al consumidor y que se requiera que los proveedores de espectáculos deban ofrecer servicios de venta de boletos en línea, de manera alternativa a la oficina intermediaria de venta de boletos.

Esto protegería a los consumidores de un encarecimiento de 20 por ciento del costo del boleto de un espectáculo y de un servicio en el que los consumidores inconformes quedan a merced de dicha oficina.

 

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