Los derechos de transmisión del Tri: ¿un asunto solo deportivo?

03-10-2017 09:12

La semana pasada las columnas y los programas deportivos en la radio y la televisión le destinaron un buen número de horas y de tinta a la renovación de los derechos de transmisión de la selección mexicana de fútbol.

Creo que las columnas financieras y económicas lo olvidaron con una o dos excepciones, lo que sorprende por la relevancia del tema en la materia.

Me sorprendió una entrevista en una cadena de televisión de paga que concedió el “vocero” de la Federación Mexicana de Fútbol, Alejandro Irarragorri (en realidad, es parte del comité de comercialización, antes de que también me acuse de ignorante).

Su comportamiento se dio con aires de superioridad intelectual -por no decir arrogancia- y descalificando a los periodistas deportivos a quienes prácticamente llamó ignorantes e incompetentes.

En otros programas, los comentaristas deportivos debatieron acaloradamente entre sí, acerca de si era legal o no, de si era corrupción o no y otros argumentos vertidos.

 

Alejandro Irarragorri, descalificó a periodistas con el argumento de que malinforman al público.

 

Me gustaría insistir en que me alegra que el periodismo deportivo le haya dado cobertura a esta noticia por sobre los comunicadores económicos, los que literalmente ignoraron el tema, a pesar de la relevancia en materia de competencia económica y de representatividad financiera.

Infortunadamente los periodistas deportivos no mostraron (y nadie esperaba eso de ellos) una cultura de aspectos económicos, pero se animaron a hacerlo porque sus contrapartes económicas no le prestaron atención al asunto.

 

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Vayamos por partes.

En efecto, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) es una entidad privada que se conforma por los dueños de los equipos profesionales.

Al ser un ente privado, Irarragorri (como seguramente también sus colegas dueños) piensa que no debe rendirle explicación alguna a nadie y así se lo hizo saber a los comentaristas.

Comentó que no necesita ser transparente ni rendirle cuentas a nadie porque es una decisión privada. Incluso retó a los periodistas a divulgar sus ingresos. ¿Es cierto esto?

En primer lugar, debemos decir que efectivamente los equipos no tienen por qué ser transparentes si no reciben dinero público.

En general, el periodismo deportivo ha errado en esto. Su proceder normalmente incluye preguntas que un periodista realizaría más a un político, el que en turno debe contestar porque recibe su sueldo de los impuestos de los mexicanos.

 

El millonario negocio que produce la selección mexicana de fútbol es asunto de disputas.

 

Acá he captado una confusión entre los dos tipos de periodistas. Frecuentemente, los deportivos se comportan como periodistas del área política y exigen transparencia en todo, como si fueran sujetos obligados (y no lo son).

Al pobre Osorio lo traen mareado. Ahora, estos debates y programas elevan el rating de la selección, de aquí que les convenga a los directivos que se les dediquen debates con muchas horas de transmisión en la TV de paga. La relación es simbiótica.

 

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Sin embargo, entre los integrantes de la FMF hay equipos que pertenecen a empresas públicas (en el sentido de estar listadas en la Bolsa Mexicana de Valores, BMV).

Acá la cosa cambia, pues la decisión de no maximizar el valor de la empresa (con la oferta de Grupo Carso) pudo haber afectado a los accionistas minoritarios de esas empresas, y ellos merecen una explicación, la que por ley deben dar en un informe público (es decir, Irarragorri debe explicar los detalles aunque sea privado).

De hecho, los accionistas minoritarios de esas empresas están protegidos por ley. En EU la Securities and Exchange Commission (SEC) es muy celosa en este sentido, y aquí en México la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) debiera también serlo.

Desde este punto de vista, la regulación financiera y su órgano deben poner atención a esta transacción pues puede afectar negativamente a los accionistas minoritarios de las empresas públicas que sean dueñas de algún o algunos equipos de fútbol.

Segundo. En materia de competencia económica el asunto no es tan claro, pero podría haber alguna anomalía.

La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) debería estudiar el problema. En concreto, podrían existir barreras a la entrada (artículos 94 y 96 de la Ley Federal de Competencia) para un nuevo competidor oferente. Y este si es un asunto público que puede ser ventilado en prensa.

 

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En suma, si Irarragorri asume que porque es privado no debe cumplir con la normatividad de las leyes mexicanas, está equivocado y el que no se preparó para la entrevista fue él (acusó a los periodistas de no prepararse para la entrevista).

La FMF podría estar incurriendo en problemas de competencia económica y, algunos de sus integrantes, en problemas de agencia-principal.

Es decir, en la práctica de no maximizar deliberadamente el valor de la empresa, que es la misión de toda empresa listada en la BMV y para lo que la CNBV tendría que intervenir en defensa de los accionistas minoritarios, si es que hubiera alguna acción que les perjudicara.

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