El Ascenso de Trump

16-01-2017 12:05

Hoy más que nunca, es miope y perjudicial ver la agenda de Trump y la política americana separada de la de México.

Nuestro país va a estar en la práctica, en las expectativas y en la percepción como un tema de la política americana (y del mundo), como nunca lo había estado y, como sabemos, no para bien.

Y a la inversa, aunque asimétricamente, pues la agenda estadunidense estará presente en México en toda su plenitud. Con Trump en la presidencia, la vulnerabilidad mexicana ante los EUA no sólo no puede soslayarse sino que debe atacarse con un verdadero pilar de la gobernanza nacional en el sentido de la capacidad de respuesta y estrategia.

Lo será porque temas clave de la agenda mexicana serán referentes y contrapartidas de Trump presidente. Pero no sobra inquirir qué tanto puede nuestro gobierno, de suyo debilitado en lo interno, enfrentar la relación con EUA más compleja y difícil desde que gobernaba Plutarco Elías Calles.

Podemos distinguir desde ahora algunos de estos temas clave, al menos los más importantes:

En lo económico porque las tasas de la FED, el fortalecimiento del dólar y la demanda estadounidense por productos del mundo y especialmente de México pesarán sobre las posibilidades de estabilidad cambiaria y el crecimiento; otro tema económico es la inversión americana directa o en cartera que pudiese llegar o permanecer en nuestro país.

Trump podrá reabrir la negociación del TLCAN o salirse de él; podrá usar sus fichas disponibles en política de seguridad para sacarle a México segmentos de muro fronterizo a cambio de otras políticas de cooperación si es que, como todo indica, insistirá en el tema del muro y si es que México sabe negociar con habilidad.

De la mano de lo anterior está sin duda la política del área de seguridad de EUA que incluye a México por tierra y por mar; también podría darse cooperación en materia de seguridad en el sentido del trasiego de droga y del combate al narcotráfico de forma concertada entre ambos países. Habrá que ver si de veras se hace política en todo ello y en temas tan complejos.

El problema es que, como apunta Carlos Elizondo en su artículo de Excélsior (Negociar desde la Debilidad), partimos de una posición de debilidad inédita frente al nuevo gobierno de los Estados Unidos. No parece haber duda de que el presidente Trump usará sus armas de política castigando al que quiere invertir o seguir invirtiendo con el argumento del empleo en su país.

Y no parece haber duda de que nuestro discurso oficial no es el más audaz y perspicaz al respecto. Habrá que esperar los buenos oficios de un Videgaray que regresa al plano mayor del presidente Peña como canciller.

No adelantemos vísperas. De que debemos esperar complejidad y dificultad en los temas clave de nuestra política, de un presidente Trump, ni duda cabe.

Por otra parte, México no puede confiarse simplemente a que las firmas estadounidenses limiten -por estar en su interés- las políticas que emprenda Trump con prejuicio para nuestro país. De forma similar, no podemos esperar simplemente que la gran estructura del gobierno federal estadounidense y el congreso limiten a un presidente Trump que ve el mundo de la manera en extremo sencilla. Lo cual, como se ha dicho hasta el cansancio, puede ser una fuente de debilidad en la que en absoluto no debemos confiarnos.

La hora de la verdad, pues, es el ascenso al poder del presidente Trump.

Nuestro gobierno tiene que hacer una doble tarea muy compleja: por un lado, cultivar a las fuerzas aliadas de México en EUA dentro y fuera del gobierno; por otro lado, México requiere posicionamientos claros y estratégicos en el plano doméstico que hagan menos vulnerable al gobierno federal, no reaccionando a las consecuencias sociales de las medidas drásticas de política -como el gasolinazo- sino anticipándose a ellas.

Nuestro gobierno va a necesitar de un despliegue de funcionarios hábiles y capaces que actúen en el plano de la política estadounidense, de nuevo, desde las empresas y los inversionistas, hasta las grandes agencias gubernamentales como el Departamento de Estado, el llamado Departamento de “Homeland Security”, el Departamento de Comercio y otras más (según expertos una mala negociación comercial vis-a-vis EUA sería peor que la salida estadounidense del TLCAN).

 

@CJonesTamayo

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