No hay enemigo pequeño

16-12-2016 15:39

Hace muchos años representando a uno de mis clientes, demandé en Guadalajara el pago de 200 mil pesos a una empresa.

En la diligencia de embargo, el representante legal se burló de mí diciéndome que nunca me pagarían, que todos los activos ya los habían sacado y llevado a otras de sus varias empresas. Con la cola entre las patas, me echaron sin embargar un solo lápiz.

En esas condiciones y bajo la antigua ley de Quiebras y Suspensión de Pagos, el no tener bienes el deudor en los cuales poder trabar embargo era una presunción de quiebra. Presunción que podría destruirse si el deudor demostraba lo contrario ante un juez, en un plazo breve que para ese efecto se le otorgaba. De manera que acudí a denunciar la quiebra, no perdía nada.

Pocos días después, recibí una llamada urgente en que me ofrecían el pago inmediato, con la condición de que me desistiera de mi procedimiento.

¿Qué fue lo que pasó? Pues que ese grupo de empresas, en aquellos días, estaban renegociando con sus bancos acreedores todo un paquete millonario de créditos y, el procedimiento de quiebra iniciado por mi, tiraba toda la negociación. Me pagaron y siguieron adelante con sus planes, es decir, me quitaron del camino y yo feliz.

¿Pero a qué viene el cuento? Pues para demostrar la tesis de que no hay enemigo pequeño. Aprendí también, que el rival más débil es aquel que tiene más que perder en un pleito.

Sin ser experto, como simple hombre de a pie, utilizando únicamente mi sentido común, pienso en lo que será la relación futura con los Estados Unidos.

El discurso del presidente electo fue siempre en contra de México. Un enemigo al que él considera pequeño y que puede dominar fácilmente. Sin embargo, no parece percatarse que los frágiles equilibrios económicos al interior de su país y en relación con México, pueden verse seriamente afectados con las medidas anunciadas.

Por otra parte, el presupuesto de defensa que mantiene es enorme, y los verdaderos enemigos de los Estados Unidos no son mexicanos, sino todos los que hay alrededor del mundo.

Constituyéndose como el policía del mundo después de la Segunda Guerra Mundial, hoy tiene enfrente enemigos como Rusia, China, Corea del Norte, Palestina, Libia, Sudán, Yemen, Afganistán, Irán, Irak y los grupos terroristas árabes.

Su interés por inmiscuirse en las guerras de Siria y Ucrania y tantas más. Para colmo, los Estados Unidos cargan una deuda externa enorme, de la cual ya es dueña China con 30% según nos dicen. ¿No son acaso estos los verdaderos acreedores de Estados Unidos que están esperando cobrarse viejas cuentas?

Mi teoría es que si los Estados Unidos rompieran los equilibrios económicos domésticos que guardan con México, pudieran afectar también sus frágiles equilibrios a nivel mundial. Ellos se encuentran en una ruta donde no pueden parar, volverse proteccionista dejaría espacios vitales desprotegidos que otros tomarán para vengarse.

Pienso que en poco tiempo se darán cuenta que México no es enemigo pequeño, y que que en ciertas circunstancias globales, podemos ser estratégicos aliados.

¿Y nosotros que podemos hacer mientras? Seguir trabajando y pacificar al país, casi nada. Un muro que impida el paso ilegal de inmigrantes indocumentados me parece bien, pero el trasiego de armas y las drogas igualmente son ilegales y no deberían pasar tampoco. Si el muro sirviera para evitar ese trasiego, saldríamos ganando.

El 90 % de las armas que utiliza el crimen organizado en nuestro país provienen de Estados Unidos. Imagínense qué distinta sería la guerra aquí contra el crimen sin armas; a palos y piedras.

Por otra parte, con una frontera cerrada, privaríamos a nuestra delincuencia organizada del mercado de drogas más grande del mundo, significaría un golpe durísimo a sus finanzas, ganaríamos también.

En medio de todo esto, pienso en el ejército mexicano y la discusión actual sobre el papel que debe jugar. En mi opinión la respuesta es simple, si la principal misión de las Fuerzas Armadas es defender la integridad, independencia y soberanía nacionales en nuestro territorio, y éste empiezan en nuestras fronteras, deberíamos permitirles el control y vigilancia de las aduanas. (artículo 1 de Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos).

Una misión específica que les gustaría ejecutar y para a cual están preparados, dejando a las policías la seguridad pública interior. Así de contundente. La verdad es que la puertas del país están abiertas y el SAT perdió hace mucho el control de sus aduanas. Además, el artículo 2 de la ley orgánica mencionada, dice que las dependencias deberán apoyar de forma conjunta al ejercito en esas tareas.

Por último, si le preguntamos a un militar sobre estrategias de guerra, diría que una de ellas es cortar los suministros del enemigo, armas y dinero.

¿Usted qué opina General?

 

@Borozco16

 

P.D.: En el debate sobre el papel de las fuerzas armadas, nada tiene que ver el artículo 29 Constitucional al permitirle al Presidente que, por decreto, restrinja o suspenda en todo el país o en lugar determinado, el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a una situación de peligro.

Esto es cirugía mayor que sí militarizaría al país. Además, por definición la restricción de garantías debe ser por tiempo limitado, lo que no resuelve nuestra situación. Y para colmo, establecer la restricción de garantías a lugar determinado sería inoperante, pues cada vez que el ejército tuviere que acudir a alguna entidad federativa, requeriría un decreto presidencial y la aprobación del Congreso de la Unión.

¿Se imagina  usted?

 

Comentar