La cuarta revolución industrial y la política de competencia

09-04-2019 09:10

Klaus Schwab1 en su libro “La cuarta revolución industrial” (2016),2 argumenta que estamos inmersos en un proceso de desarrollo tecnológico que nos llevará a una nueva revolución industrial modificando de manera irreversible todas las relaciones humanas.

El fundador del Foro Económico Mundial indica también que, dada su escala, alcance y complejidad, esta transformación será distinta “a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes”.  Siguiendo esta línea de pensamiento, la comunidad global ha destinado ya varios años analizando y previendo los posibles efectos de esta cuarta revolución y cómo las sociedades, industrias y gobiernos deben de prepararse para enfrentar los retos que vienen.

Las autoridades de competencia en el mundo se preparan para entender de mejor manera lo que la cuarta revolución implica para los mercados preguntándose específicamente si la política de competencia - tal y como está conceptualizada y aplicada actualmente en la mayoría de los países del mundo- está preparada para responder con efectividad a los retos que enfrentan ante esta nueva realidad de la economía digital.

Los esfuerzos de entendimiento, han sido nutridos y acompañados tanto por agendas desarrolladas por órganos de cooperación multilaterales como por el trabajo de diversos expertos y académicos que han llenado los espacios con un importante número de reflexiones y artículos académicos y científicos sobre el tema.

Temas tales como (i) la relación entre economía digital, competencia e innovación; (ii) el uso de las herramientas y enfoques existentes en la materia; (iii) los retos prácticos en la aplicación; (iv) los aspectos específicos en diferentes industrias y sectores; y (v) la revisión de la regulación actualmente son abordados por la Organización de la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) dentro de su agenda de política de competencia.3

 

Las autoridades en el mundo se preguntan si la política de competencia está preparada para responder con efectividad a los retos que enfrentan ante esta nueva realidad de la economía digital

 

Diversas autoridades de competencia del mundo, han hecho públicos documentos de análisis elaborados tanto internamente como encargados a expertos o han lanzado amplias consultas. Por ejemplo:

1. En septiembre de 2018, la autoridad alemana (Bundesminist für Wirtschaft und Energie) emitió un documento sobre la necesidad de  modernización de la legislación con respecto a el abuso de poder de mercado en la economía digital (Reporte de Alemania);4

2. En diciembre de 2018, la autoridad de Australia (Australian Competition & Consumer Commission) emitió un Reporte Preliminar5 sobre plataformas digitales, mismo que actualmente está sujeto a consulta pública.

3. En marzo de 2019, el gobierno del Reino Unido dio a conocer el reporte emitido por un panel de expertos titulado Unlocking digital competition6 en el que presentan recomendaciones de política y competencia tendientes a abordar los retos que representa para la materia la economía digital (Reporte de RU); y

4. Recientemente, a principios de abril de 2019, la Comisión Europea publicó el reporte Competition policy for the digital area7 elaborado también por expertos independientes que también presenta recomendaciones específicas (Reporte UE).

En el caso de México, desde una perspectiva de planeación, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) convocó a los interesados de la sociedad a presentar comentarios sobre la visión regulatoria de los sectores para los años 2019-2023. Entre los temas incorporados en la agenda está incluida la economía digital. De este proceso de retroalimentación incluyente, el IFT recibió 31 comentarios de diferentes actores.8

Por su parte, la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) publicó el 1º de marzo de 2018 el documento titulado “Repensar la competencia en la Economía Digital”9 en el que reflexiona sobre los aspectos de competencia relevantes para el análisis de la economía digital y las alternativas para el futuro.

Sin duda, el debate apenas empieza: aunque los Reportes parten de la premisa que los fines y herramientas tradicionales de la política de competencia bien pueden adaptarse para tratar con eficacia a la nueva realidad digital, algunos de los reportes abogan por cambios relevantes a los enfoques en materia.

Por ejemplo, tanto el Reporte de Alemania, RU y el de la UE, sugieren evaluar la inclusión en el análisis de plataformas digitales, un estatus especial para aquellos incumbentes con una posición estratégica. En el caso de Alemania, toman el concepto de “dependencia relevante” que ha sido utilizado en esa jurisdicción para evaluar relaciones comerciales entre empresas grandes con empresas de menor tamaño.

El Reporte RU importa  de alguna manera ese concepto proponiendo el calificativo de plataformas digitales con un “estatus estratégico de mercado” (strategic market status) y, en el caso de UE, el reporte sugiere el análisis de poder de mercado bajo un concepto de “poder de intermediación” o de “agente comercial inevitable”.

Igualmente, el Reporte de UE busca revertir la carga del error regulatorio (i.e. sub regular o sobre regular) partiendo de la base que una plataforma poderosa tiene la responsabilidad de asegurar interoperatibilidad a efecto de evitar se generen barreras en mercados adyacentes.  

En general, los Reportes coinciden que los objetivos de mantener el Multihoming y asegurar la portabilidad de datos privados son aspectos relevantes que inciden de manera positiva en la competencia en estos mercados.

Sin duda, cada una de las propuestas contenidas en los Reportes debe ser ampliamente analizada y evaluada con mesura y seriedad. Sería gravísimo que sin reflexión las autoridades reaccionaran a la “moda” del momento. En efecto, el mayor reto será identificar cuáles aspectos pertenecen claramente al ámbito de las autoridades de competencia, así como cuáles de estos deben depender de una regulación ex –ante o deben seguir requiriendo de una aplicación ex post.

En general, la mayor preocupación radica en que, ante un mercado que se mueve de manera particularmente rápida, la intervención de las autoridades de competencia para reaccionar de manera adecuada ante estrategias anticompetitivas puede ser muy poco oportuna.

Un aspecto que sin duda está presente en todos los análisis, es la necesidad que tienen las autoridades de competencia de tener personal altamente especializado con la capacidad no sólo de entender la interacción económica de los mercados involucrados, sino de entender la evolución de la tecnología y de los procesos creativos que impulsan la innovación.

 

La mayor preocupación radica en que, ante un mercado que se mueve de manera particularmente rápida, la intervención de las autoridades de competencia para reaccionar de manera adecuada ante estrategias anticompetitivas puede ser muy poco oportuna

 

En México, diversas autoridades tienen competencia sobre diversos aspectos que han sido debatidos en los Reportes. Por ejemplo. El IFT es la autoridad reguladora y de competencia para los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión; COFECE es la autoridad de competencia para todos los mercados salvo para los que son competencia exclusiva de IFT; el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, es la autoridad competente para proteger la privacidad de los usuarios de las plataformas, mientras que la Procuraduría Federal del Consumidor, es la autoridad encargada de proteger a los usuarios de las mismas plataformas. Otras autoridades, como sería el Banco de México también tendrían facultades sobre plataformas financieras.

En fin, el complicado entramado institucional requiere una cooperación efectiva e inteligente entre las diferentes autoridades que inciden para poder abordar de manera efectiva y coordinada una agenda regulatoria comprensiva que beneficie la innovación, el desarrollo eficiente de los mercados y la protección de los derechos de los usuarios.

 

@L0jeda


[1] Fundador del Foro Económico Mundial en 1971.

[2] La primera revolución resulta del paso de la producción manual al mecanizado (siglo XVIII), la segunda la marcó  el uso de la electricidad a mediados del siglo XIX, la tercera surge a mediados del siglo XX con la llegada de las tecnologías de la información.