Economía

Productividad crece sólo 2% en seis años, castigando salarios y remuneraciones a trabajadores

Una parte importante de los salarios que oferta el mercado en México están por debajo de la productividad de los trabajadores, una brecha que ha crecido en el último sexenio.

06-11-2018 18:00 Por : Arena Pública
Los servicios privados no financieros que aportan 30% al PIB son los que más castigaron los salarios para elevar su productividad en seis años.
Los servicios privados no financieros que aportan 30% al PIB son los que más castigaron los salarios para elevar su productividad en seis años.

El mercado laboral mexicano incrementó su productividad marginalmente durante el sexenio liderado por el Presidente Enrique Peña Nieto, pero a un costo muy alto para los ciudadanos.

El índice que mide la productividad creció 2% de diciembre de 2012 a junio de 2018 con datos del Banco de México, pero para lograrlo se montó sobre los salarios, impidiéndoles crecer al mismo ritmo y abriendo una pronunciada brecha entre ambos.

Así lo demuestra la caída de 6% que registró el costo unitario de la mano de obra durante el mismo periodo, este índice mide la productividad de las empresas en relación con las remuneraciones reales pagadas a los empleados y las horas trabajadas.

Una caída del costo unitario significa que la rentabilidad de las empresas va al alza, pero que los salarios y las prestaciones en términos reales no están creciendo al mismo ritmo, como sería lo ideal.

Fuente: Gráfica extraída de la minuta 62 de la reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México publicada el 18 de octubre de 2018.

 

Cuando los salarios no se corresponden con la productividad los empleadores tienen la posibilidad de incrementar las remuneraciones o bien la oferta de empleo, según explica el Inegi.

En México ocurrió los segundo pero no lo primero, es decir, se abrieron más plazas, pero con salarios precarios. El sexenio liderado por Enrique Peña se caracterizará por disminuir el desempleo a niveles no vistos en 12 años.

La tasa de desempleo cayó a 3.3% en septiembre de 2018 desde 5.2% que se ubicaba en enero de 2013, incluso llegó a 3.2% en mayo, un nivel solo visto durante el mismo mes pero de 2006 cuando se ubicó en 3.1%, con datos del Inegi.

Sin embargo, en el mismo periodo creció de 11% a 16% el porcentaje de personas que trabajan en condiciones precarias, esto es, ganando hasta 5 mil 400 pesos mensuales -dos salarios mínimos- por una jornada completa o menos de 2 mil 700 pesos mensuales -un salario mínimo- por casi seis horas diarias.

Además, el salario promedio asociado a los trabajadores asegurados tuvo apenas ligeras modificaciones, en diciembre de 2012 era de 8 mil 127 pesos mensuales y en septiembre 2018 alcanzó los 10 mil 554 pesos, un incremento acumulado en los 6 años de apenas 3.6% en términos reales, de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. 

Sector servicios, el que más reprime los salarios

Haciendo un zoom por sectores de la economía, los servicios son los que más reprimieron el salario de sus trabajadores durante el sexenio de Enrique Peña.

Su productividad creció 18% entre diciembre de 2012 y junio de 2018, al tiempo que el costo unitario de la mano de obra cayó 9%, con datos del Inegi. En esta categoría se incluyen desde servicios profesionales, inmobiliarios, educativos, de salud, esparcimiento, alojamiento hasta medios de comunicación.

El sector construcción tuvo el mismo comportamiento, creció montándose en los salarios, pues registró un repunte de la productividad de 4% a costa de una caída del costo unitario de 9% en el mismo periodo.

Fuente: Elaboración propia con datos del Inegi. Punto de equilibrio = 100

 

Ambos sectores aportan aproximadamente 37% del PIB, de ahí que movieran la balanza general del mercado laboral a favor de la productividad y en detrimento de las remuneraciones, no obstante que existen sectores donde el costo unitario creció significativamente, lo que significa que los salarios están por encima de la productividad.

Es el caso de la industria manufacturera donde la producción cayó 1% en seis años mientras que el costo unitario creció 8%, cabe destacar que prevalece la brecha entre producción y salarios en el sector, aunque actualmente es menor que al arranque del sexenio.

El comercio al por menor tuvo un comportamiento atípico, ambos factores crecieron y se ubican por encima de su punto de equilibrio, el costo unitario 4% y la productividad 12%, tres veces más que el primero entre 2012 y 2018.

 

Amplio margen para incrementar el salario mínimo

En el primer semestre de 2018 el costo unitario de la mano de obra se recuperó de una larga caída que comenzó en junio de 2013, un movimiento que podría explicarse por el agresivo aumento de 10.4% al salario mínimo no visto desde el 2000, pues con excepción de 2017, durante los últimos 15 años los aumentos anuales no superaban el 5%.

Sin embargo, el costo unitario de la mano de obra aún no llega al punto de equilibrio, el nivel donde las remuneraciones pagadas se empaten con la productividad.

En el sector manufacturero, por ejemplo, el costo unitario de México sigue siendo inferior al de países como Estados Unidos o Japón, aún cuando creció con fuerza durante el último sexenio, en estos países incluso se ubica por arriba del punto de equilibrio (=100), lo que se traduce en salarios competitivos para los trabajadores.

Fuente: Elaboración propia con datos del Inegi. Punto de equilibrio = 100

 

El problema en esos países es cuidar que el crecimiento del costo unitario no se prolongue demasiado por encima de su punto de equilibrio, lo que tampoco es deseable para una economía porque implica que los empleados están sobrevaluados y debe incrementarse la productividad.

Pero México está muy lejos de preocuparse por una sobrevaluación de su base trabajadora. El salario mínimo actual de 2 mil 695 pesos mensuales es 11% inferior de los 3 mil 019 pesos que una persona necesita percibir para poder adquirir los alimentos, bienes y servicios más básicos para tener una vida digna según el Coneval.

De hecho, el ingreso familiar disponible en México es el tercero más bajo de entre los países de la OCDE -solo por arriba de Sudáfrica o Brasil- con 13 mil 891 dólares promedio anuales contra la media de los integrantes de la organización que son 30 mil 563 dólares.

 

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Especialistas en el tema refuerzan la idea de que existe un amplio margan para elevar el salario mínimo. Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Coneval, asegura que “no es descabellada”, “ni provocaría inflación” incrementar a 100 pesos el salario mínimo como lo propuso el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

El economista Jonathan Heath, próximo subgobernador del Banco de México, señala que incrementar el salario mínimo “es un imperativo moral” y asegura que “hay margen para aumentarlo, y mucho”.

“La clave es cómo hacerlo y a qué plazo: sería muy equivocado meter un decreto el 1 de enero para subirlo de una vez. Lo que hay que hacer es aumentos agresivos, pero no descabellados y estudiar su efecto […] Si hoy estuviéramos más cerca del punto de equilibrio, mis argumentos serían otros. Pero estamos muy lejos aún”, señaló en entrevista para El País.

 

MÁS INFORMACIÓN: Minuta número 62, reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 4 de octubre de 2018, 18 de octubre de 2018, Banco de México.