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OHL, Televía y el secuestro de los automovilistas

30-08-2017 23:22 Ahora lo que nos queda a los usuarios de las autopistas concesionadas a la española OHL es guardar silencio, pagar y no quejarnos.

La española OHL México opera la mayor parte de las autopistas en el Estado de México La española OHL México opera la mayor parte de las autopistas en el Estado de México

Para la empresa española OHL, que aquí dirige Sergio Hidalgo, el incremento en sus tarifas de peaje es un mal necesario que los usuarios de sus carreteras tienen que asumir con o sin un buen servicio.

La calidad de la atención a sus usuarios no es un tema que les preocupeEn OHL se aumentan las tarifas para mantener las ganancias de la concesionaria. Nada más.

La financiera OHL que opera varias de las vías concesionadas más importantes en el centro del país asume que la construcción de carreteras es casi un favor que le han hecho a los gobiernos que les otorgaron concesiones.

 

Sergio Hidalgo, director general de OHL México. (Foto: Quadrantín México)

 

Por lo tanto, como ya lo han demostrado, no hay espacio para renegociaciones y si alguien se atreve se enfrentará a un largo y feroz litigo.

Ellos no están dispuestos a perder ni un peso bajo su premisa de rentabilidad garantizada que, por cierto, no está reconocida en ningún título de sus concesiones.

Sin OHL, dicen sus directivos, muchas carreteras en México simplemente no se hubieran construido. Quizás, entonces, el gobierno hubiera invertido en vías de libre acceso. 

 

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Ahora lo que nos queda a los usuarios de las autopistas concesionadas a OHL es guardar silencio, pagar y no quejarnos sin importar que de vez en vez se desprenda un bloque de cemento de alguna de sus carreteras. Esas cosas pasan, dice OHL. A cualquiera le pasa, repite.

Sin embargo, los usuarios de las  vías carreteras concesionadas a OHL –casi siempre segundos pisos o carreteras a zonas de difícil acceso que debieron ser construidas por el gobierno– nos preguntamos porque OHL y sus empresas subsidiarias se autogobiernan, se autoregulan sin observar el interés público.

Por ejemplo, algunas de las vías construidas y operadas por OHL han dejado a sus usuarios sin otras opciones.

Vea usted: Resulta que al llegar a los puntos de acceso a estas vías de paga, el usuario tiene que mostrar un dispositivo de prepago.

Lo interesante es que la compañía Televía, que opera los sistemas de telepeaje y que distribuye los dispositivos de cobro, también forma parte de OHL.

 

Sin importar las condiciones de las autopistas concesionadas a OHL, los usuarios deben pagar para tener acceso.

 

Esta situación, sin embargo, no representa una ventaja para el usuario. Al contrario, resulta que usted corre el riesgo de no poder ingresar a la vía concesionada por varias razones:

1) Su dispositivo no fue diligentemente actualizado; en otras palabras, usted no pagó en tiempo y forma (siempre, claro bajo las condiciones de Televía. Usted, para cubrir los parámetros de Televía, tendría que ligar su tarjeta de débito o crédito a su tag para evitarse problemas.

De esta forma, usted le daría a Televía un sistema seguro de cobranza. Un negocio de viudas en donde el usuario, una vez más, es quien pierde. Sigamos con las razones.

2) Usted no cuenta con el saldo suficiente, aunque sólo le falten un par de pesos. El problema es que quizás su tag pudo haber sido exprimido al pasar muy cerca de los puntos de acceso aunque usted circule por vías libres de cobro. ¿Cómo saberlo? Robo en despoblado.

3) Otra razón. Usted tiene un tag de otro operador que no se lleva muy bien con OHL y cuyos sistemas no se comunican adecuadamente. 

En fin, los usuarios de las vías que administra OHL –en donde por cierto se cobran las tarifas más caras del país por kilómetro– tendrán que salir de la fila de autos aceptados para transitar por las autopistas de la española.

 

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Los conductores de estos autos tendrán que regresar muchos kilómetros atrás para reincorporarse a las vías de libre acceso. O, en su defecto, podrán seguir de frente y buscar algún camino entre comunidades y brechas. Esas son las opciones que deja OHL y Televía a sus clientes.

En la Profeco, sin embargo, son pocas muy pocas las quejas contra este tipo de empresas aunque los daños simplemente podrían rebasar lo que clientes de otras industrias como las telecomunicaciones o salud han perdido.

OHL busca contratos en todo el país; busca a toda costa las vías más rentables, en donde los usuarios no tengan mucha opciones. Cuidado con OHL y el secuestro de los automovilistas.

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ACERCA DEL AUTOR
Claudia Villegas
Periodista y emprendedora con estudios en Comunicación Institucional y Marketing digital. Fundadora y directora de la revista Fortuna. Fue subdirectora del periódico El Semanario y coordinadora de la agencia de noticias de El Financiero, Finsat. En la agencia Reuters estuvo a cargo de la cobertura de empresas del mercado de valores y, antes en el periódico El Economista, cubrió el sector bancario. Es columnista en varios medios, colaboradora en W Radio. Es columnista en el diario La Crónica y el periodo regiomontano El Horizonte. Participa en la producción y conducción del programa de radio Salud, dinero y amor que se transmite por Grupo Acir por el 88.9 de FM.
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