Sin Maniqueísmos
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Emprendedor de la paz

30-11-2017 16:53 Javier Llausás y el reto de Culiacán

Empresario y activista, Javier Llausás no tiene un nombre que suena afuera de su natal Sinaloa, hecho que debe mucho a su notable modestia.

Pero Llausás ha dedicado gran parte de su vida a promover el deber comunitario entre los empresarios del estado. Sobre todo, se ha comprometido a combatir la maldición de la violencia que ha manchado el nombre de Sinaloa y hecho que Culiacán anualmente se encuentre entre las cinco ciudades más violentas de la nación, medida por tasa de homicidios

En 2011, Llausás lanzó una atrevida estrategia para rescatar Altata, en el municipio colindante de Navolato. Altata era una meca turística de los culiacanenses de clases media y popular, donde durante tres años una tendencia criminal—homicidios, robos, asaltos a turistas—la había transformado en pueblo fantasma.

“Rescatemos Altata” empezó por convencer al Secretario de Seguridad Pública de Sinaloa de mandar elementos de la policía estatal a detener los delincuentes. Luego se organizó una caravana de 300 vehículos para ir a Altata un fin de semana y recuperar el pueblo en forma tanto simbólica como física.

Los mil participantes llenaron sus restaurantes y disfrutaron de su malecón. Sentaron un precedente, ya que el equipo de Llausás y las autoridades locales revivieron o establecieron toda una serie de eventos para seguir recuperando a las turistas, tal y como el Festival de Jaiba o concursos de papalotes y castillos de arena.

Pero estos esfuerzos no eran suficientes. Llausás vio en los expedientes de los delincuentes arrestados que casi todos tenían entre 17 y 25 años; habían ganado 1,500 pesos por coche robado o un sueldo fijo como “halcones” para los cárteles. Se dio cuenta que, para asegurar una paz duradera, tendría que proveer alternativas para tales jóvenes.

Llausás y ocho amigos empresarios ayudaron a los pueblerinos a establecer pequeños negocios para rentar kayaks y jet skis o para operar farmacias. Uno de los amigos, un ingeniero colaborador de la NASA, concibió el proyecto Near Space Explorers para involucrar a los alumnos de la prepa local en la construcción de microsatélites, impulsados por globos de helio.

Fue por medio de “Rescatemos Altata” que Llausás recibió una invitación de emplear sus instintos emprendedores y filantrópicos para proyectos de más amplio espectro. El ofrecimiento vino de Alberto Coppel Luken, uno de los cinco hermanos dueños de la cadena minorista nacional Coppel y un amigo desde la prepa.

Coppel Luken lo invitó a dirigir los programas sociales de su Fundación C1, que ya tenía un programa ambicioso para rescatar los 1,150 parques públicos de Culiacán y Navolato, la gran mayoría de ellos descuidados. En abril de 2014, Llausás aceptó.

“Parques Alegres” ha resultado un largo trabajo en elaboración. Coppel Luken y Llausás comparten la visión de que un parque puede ser un sitio fundamental para promover el “tejido social” de una comunidad, pero para sostener cualquier plan de recuperación hay que involucrar a los lugareños.

Así, la Fundación C1 emplea a 23 asesores a cultivar proyectos de rescate en 50 parques cada uno. Empiezan por tocar timbres y convencer a los vecinos a formar comités. Luego éstos presentan sus planes a las autoridades y empresas locales. Los fondos para mejorar los parques vienen de estos tres grupos. Hasta la primavera, se habían formado 800 comités.

Ahora la Fundación C1 opera unos ochos programas sociales y quizás el más ambicioso es “Culiacán Participa”. Enfocado por lo pronto en las seis colonias más afligidas por el crimen, el programa emplea un acercamiento multifacético para restaurar el tejido social local. Escuelas y empresas, parques y calles, todas son objetos de estudio y blancos de un remedio tanto económico como social, como el que funcionó en Altata.

Llausás suena con una Culiacán libre de violencia, donde cada joven tiene la perspectiva de un trabajo digno. Es un sueño obstaculizado por eventos de fuerza mayor. A partir de enero de 2016, con la (tercera) detención de Joaquín Guzmán, y aún más desde su extradición, la batalla por Culiacán se ha intensificado, en parte debido a una lucha interno en su Cártel de Sinaloa.

No obstante, Llausás piensa a largo plazo. Menciona Ciudad Juárez, que ha logrado bajar su tasa de homicidios notablemente, con la ayuda de proyectos sociales en que trabajan juntos los ciudadanos, los empresarios y las autoridades. Según Llausás, ésa es la triple alianza que más eficazmente puede asegurar la paz.

Nota: Esta columna es una abreviación de “Javier Llausás: emprendedor de la paz”, en Froylán Enciso y Fernando Nieto, coords., Sembradores de paz (México: Senado de la República/Colegio de México, 2017).

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ACERCA DEL AUTOR
Andrew Paxman
Profesor de historia y periodismo del CIDE. De origen inglés, es coautor de El Tigre(2000; reeditado en 2013), biografía de Emilio Azcárraga Milmo. Fue reportero radicado en México durante los años 90. Luego obtuvo una maestría de Berkeley y un doctorado de la Universidad de Texas. Su biografía más reciente, En busca del señor Jenkins: Dinero, poder y gringofobia en México, trata del empresario norteamericano radicado en Puebla, William Jenkins (1878-1963). Ahora está investigando la biografía de Carlos Slim.
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