Tiempo extra
Análisis y anécdotas del mundo deportivo. Un enfoque diferente sobre todo lo que pasa en el campo y fuera de él. La táctica, técnica y polémica del deporte. Este blog es un espacio libre para intercambiar opiniones.

Sin lealtad, con dinero

21-06-2019 17:21

Los futbolistas cada vez disfrutan de mejores contratos, lo que los lleva a olvidarse por completo de la esencia del juego.

Las decisiones del futbolistas tienen un sólo interés. (Foto de El Orden Mundial)
Las decisiones del futbolistas tienen un sólo interés. (Foto de El Orden Mundial)

La globalización del futbol ha tenido como consecuencia principal que los futbolistas expandan sus horizontes y emigren a ligas alrededor de todo el mundo. Sin importar la nacionalidad del jugador, la posibilidad de jugar en cualquier club del orbe es una realidad, algo que era inimaginable hace algunos años.

A consecuencia de este fenómeno, la tradición de varios futbolistas de permanecer toda una carrera en el mismo club, se ha ido desvaneciendo. Grandes nombres de la historia del futbol como Lev Yashin, Pelé, Uwe Seeler, Piru Gainza, Sepp Maier, Ryan Giggs, Maldini, Totti y Puyol, vistieron la misma camiseta durante toda su carrera profesional; futbolistas que más allá del legado que dejaron por su calidad, lo dejaron por un amor verdadero hacia los clubes que los vieron nacer.

 Hoy en día, los intereses económicos del futbolista en general, lo son prácticamente todo. De club en club, los jugadores van besando escudos, declarando amor a las camisetas y vendiendo pasión falsa hacia unos colores. Tristemente, los jugadores saben que llegan a los clubes porque es lo que más les conviene en ese momento y que en un futuro habrá una oferta que les beneficie más.

El oficio de futbolista se ha ido profesionalizando en todo los sentidos con el paso de los años. Los primeros jugadores de futbol no tenían contratos y jugaban para el equipo que más les apasionaba. Actualmente, son contados los casos de futbolistas que tomen decisiones en su carrera basadas en los sentimientos y tristemente es una de las tendencias del futbol moderno.

Durante su estancia en los clubes, los futbolistas son conscientes de que deben  generar armonía con la afición. En su momento, el jugador lo lograba con lo que hacía en el campo, pero en un futbol plagado de medios de comunicación, eventos y redes sociales, el hincha está mucho más cerca de los futbolistas. Por lo tanto, los jugadores buscan llegar a la afición demostrando que ellos sienten lo mismo,  amor a la camiseta y odio al rival. El hincha, por supuesto lo cree.

El problema es que cada vez las trayectorias de los jugadores incluyen más clubes y ese romance con la camiseta, es menos creíble. Estamos viviendo un futbol de infidelidades, en el que cada vez es más normal escuchar promesas de futbolistas que nunca se pondrían cierta camiseta y terminan jurándole amor a la misma.

Probablemente, como aficionados no estamos listos aún para aceptar que los últimos protagonistas del futbol que aún no lo percibían como un negocio, están desapareciendo.  Los clubes desde hace mucho años fungen como empresas, ni que decir de las instituciones y organismos.  Los futbolistas son quienes todavía pueden generar emociones por encima de dinero con este deporte, sin embargo, sin lealtad hacia sus clubes es difícil provocar emociones en los aficionados.

ACERCA DEL AUTOR
Alonso Revilla
Apasionado de los deportes, estudiante de Negocios Internacionales en la Ibero, comentarista en EXA 95.5 Querétaro y colaborador en donbalon.com
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