Tiempo extra
Análisis y anécdotas del mundo deportivo. Un enfoque diferente sobre todo lo que pasa en el campo y fuera de él. La táctica, técnica y polémica del deporte. Este blog es un espacio libre para intercambiar opiniones.

La herencia de un gafete

20-09-2019 15:37

Una historia que tiene a un padre como un histórico del AC MIlan y a un hijo que quiso seguir los pasos.

Paolo y Cesare Maldini, leyendas del AC Milan (Foto de Maldini Fans Twitter)
Paolo y Cesare Maldini, leyendas del AC Milan (Foto de Maldini Fans Twitter)

Hablar de la Associazione Calcio Milan es hablar de una de las instituciones más prestigiosas en la historia del futbol. No es casualidad que muchos de los nombres más importantes de este juego hayan portado la rossonera, mucho menos que sus vitrinas estén repletas de todos los trofeos posibles. 

Entre esos grandes nombres que han pasado por el club, el de Cesare Maldini es uno que está grabado con letras de oro. El gran capitán del primer Milan que conquistó la Copa de Europa en el ‘63 y que alzó 4 scudettos en una de las épocas más gloriosas en la historia del club.  

Defensor imperial tanto de la azzurri, como del Milan. Uno de los futbolistas que mejor ha llevado a la práctica el catenaccio y una auténtica leyenda de la escuadra milanesa. Tras el retiro de Cesare en el ’66, el apellido Maldini quedaba de por vida marcado en la historia de este gigantesco club, luego de 412 partidos oficiales y 6 títulos conquistados como capitán. 

En casa de los Maldini colgaba esa foto del padre levantando la primera Copa de Europa del AC Milan en Wembley, pero nadie la miraba tan atentamente como el cuarto de sus hijos, Paolino. Aquel niño inquieto que a diferencia de sus hermanos, tenía clarísimo lo que quería a hacer.

Cesare observaba a la distancia el crecimiento de Paolo y en ningún momento lo aconsejaba; el padre dejaba que el hijo aprendiera solo. Era tal la intención de darle total libertad, que el niño era hincha de la Juventus de Turín y no del club en el que había triunfado su  papá. Finalmente, cuando Paolo no aguantó más y a los diez años le hizo saber a su padre el deseo de convertirse futbolista profesional, Cesare le preguntó que dónde quería ser probado, ¿Inter o AC Milan? Paolino estaba predestinado.

 Cesare se limitó a conseguirle una prueba en la instalaciones del cuadro rossoneri y a llevarlo a Milanello para su primer entrenamiento. Impresionado por la presencia de una leyenda del club, el entrenador del equipo infantil le preguntó sobre el estilo de juego de su hijo. Cuando el técnico seguía hablando, el padre ya caminaba para irse del lugar. Solamente volteó y le dijo: “No tengo ni idea, él sabe hablar, si quieres preguntale”. 

Paolo tuvo que cargar durante todo el crecimiento con el peso de su apellido, se esforzaba al doble para que no existiera ni la mínima suposición de que estaba ahí por lo que había hecho su padre. Se esforzó tanto que se convirtió en el futbolista más joven en debutar con el AC Milan. Se esforzó tanto para llegar a la selección italiana y convertirse en una referencia. Se esforzó tanto que se convirtió en uno de los mejores defensores en la historia del futbol. 

Aquella foto que miraba en casa de su padre levantando la Copa de Europa, la haría propia alzando 5 veces ese mismo trofeo, por supuesto, también como capitán. Ese mismo niño que se emocionaba cuando su padre por instantes se asomaba para verlo jugar en el jardín, se convirtió en la máxima leyenda del AC Milan. 

ACERCA DEL AUTOR
Alonso Revilla
Apasionado de los deportes, estudiante de Negocios Internacionales en la Ibero, comentarista en EXA 95.5 Querétaro y colaborador en donbalon.com
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