Economía y Sistema Financiero

Empresas fintech, un gran paso a la innovación financiera pero un riesgo para los ahorradores

14-11-2017 17:00

El ahorro de los clientes de las fintech no están respaldados por el IPAB.

A diferencia de los bancos, las fintech no están obligados a responder por el dinero de los ahorradores en caso de quiebra. Agrandar
A diferencia de los bancos, las fintech no están obligados a responder por el dinero de los ahorradores en caso de quiebra.

No todo lo que brilla es oro.

Las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF) o fintech promoverán la competencia en el sector financiero y representarán una puerta innovadora en el sector, sin embargo, hay riesgos.

La iniciativa de ley para regular estas instituciones está dejando desprotegidos a los ahorradores de país a cambio de una mayor competencia financiera.

Pues ninguna fintech tiene respaldado el ahorro de sus clientes a través del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), esto debido al marco legal en el que nacieron y aquel en el que se pretende se integren de aceptarse la iniciativa de ley.

 

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Las empresas fintech son compañías dedicadas a la oferta de productos y servicios financieros a través de nuevas tecnologías como aplicaciones o páginas web a bajo costo para los clientes y con una menor cantidad de requisitos para abrir una cuenta en comparación a un banco.

Sus principales clientes son jóvenes con acceso a internet y a un smartphone con el interés de incorporarse al manejo financiero de su dinero, pero con características que ya sea por edad, capital limitado o falta de confianza en el sistema financiero tradicional, no se incorporan a este.

Sin embargo, todas estas facilidades dejan a la abundancia de la compañía el futuro del ahorro de sus clientes, pues no pueden ofrecer la garantía de que, en caso de quiebra, sus ahorradores recibirán al menos una parte de los guardaron en sus sistemas.

Lo que no ocurre con la banca tradicional que, por ley debe contar con hasta un monto de respaldo que equipare hasta 400 mil UDIs por cada cuenta de ahorro, de cheques, débito o depósitos a largo plazo que esté adscrito a cada institución.

De tal manera que si un día un banco quiebra los ahorradores recibirían la totalidad de sus ahorros si son menores al valor de 400 mil UDIs -2.343 millones de pesos al 13 de noviembre de 2017- o al menos este monto del total guardo en la entidad financiera.

Es por ello que, todas las fintech deben colocar en sus respectivas páginas de internet que, ni el Gobierno Federal ni las entidades de la administración pública paraestatal podrán responsabilizarse o garantizar los recursos de los clientes que sean utilizados en las operaciones que celebren con la ITF o frente a otros.

 

Las fintech son compañías dedicadas a la oferta de productos y servicios financieros a través de nuevas tecnologías como aplicaciones o páginas web.

 

De acuerdo con la iniciativa de ley para la regulación ITF, las reglas impuestas a las fintech deben ser “prudenciales” pues de atribuirles una gran carga regulatoria podría obstruir su principal objetivo, la innovación.

Al mismo tiempo, regulaciones más fuertes estropearían el propósito de competencia en el sector financiero, debido a la disparidad de poder de capital e infraestructura de estos emprendimientos y los de la banca múltiple.

No obstante, la iniciativa de ley no pretende meter a las IFT y a los bancos en el mismo saco, pues al darles el nombre de Instituciones de Tecnología Financiera las separa de las Entidades Financieras -donde entran los bancos- y por lo tanto hace un corte en cuanto a sus posibilidades de crecimiento.

Cada empresa fintech tendrá un límite mínimo y máximo de capital que pueda manejar, así como una cantidad máxima de transacción, esto para limitar problemas de lavado de dinero u otros actos ilícitos.

 

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Hasta la segunda mitad del 2016, se estimaba que en México existían 158 empresas fintech en el ecosistema financiero mexicano, mismos que se integraban a sectores de pagos y remesas, préstamos, crowfunding, gestión de finanzas empresariales y de finanzas personales.

Alguna de ellas son Piggo, en cuestión de inversiones, Bitso, en el área de pagos y criptomonedas, Broxel en pagos y remesas; y Fondeadora en crowfunding.  

De hecho, Broxel es la empresa que respalda la nueva tarjeta del Metro de la Ciudad de México, aquella con dos chips y que puede ser usada para el pago de servicios o tarjeta de débito y crédito.

Y de acuerdo con el informe Panorama del Fintech en México de Fiinlab, las IFT están compitiendo por captar el 30% del mercado bancario en México, durante los próximos 10 años.

Sin embargo, hasta la fecha ninguna de estas empresas está regulada. La iniciativa de ley remitida al senado el 10 de octubre, sería la primera en su tipo en todo América Latina de ser aprobada.

 

MÁS INFORMACIÓN: Iniciativa de ley para regular la Institucions de Tecnología Financiera, 2017. 

MÁS INFORMACIÓN: Panorama del Fintech en México, Fiinlab, febrero 2017. 

MÁS INFORMACIÓN: Bancos con productos protegidos por el IPAB. 

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