Economía y Sistema Financiero

La inflación se ensaña con los informales y alienta la desigualdad entre los trabajadores

03-11-2017 16:30

La inflación no solo ha restado poder adquisitivo al salario de los trabajadores, sino que le ha quitado competitividad internacional. México es el tercero más bajo entre los países de la OCDE.

Mientras en México no se logre un aumento al salario por lo menos acorde con la tasa de inflación, los trabajadores más vulnerables serán quienes continúen empobreciendo sus salarios. Agrandar
Mientras en México no se logre un aumento al salario por lo menos acorde con la tasa de inflación, los trabajadores más vulnerables serán quienes continúen empobreciendo sus salarios.

A los informales les llueve sobre mojado con la inflación.

El alza constante de los precios devora los salarios cuando estos no se incrementan en la misma proporción.

Pues mientras que los alimentos, bienes y servicios incrementan su costo, el monto del salario permanece igual y rinde para comprar menos.

En agosto la inflación alcanzó una tasa de 6.6%, la más alta en lo que va del sexenio y en septiembre bajo a 6.3%. Aún con la disminución es más del doble del nivel que debería tener para no afectar el poder de compra de los ciudadanos de acuerdo con el Banco de México.

 

Incrementan los costos de los productos y servicios pero los salarios no.

 

De ahí que México y Perú sean los únicos países donde el salario promedio real de los trabajadores haya caído durante el primer semestre de 2017 respecto del mismo periodo del año pasado, de entre ocho países analizados por la Comisión Económica para América Latina (Cepal). 

En el caso de México las percepciones de los trabajadores, descontando el efecto de la inflación, cayeron casi 1% anual, la Cepal captó únicamente la variación de los salarios en empresas formales.

 

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Pero el golpe más fuerte de la inflación es para los trabajadores informales, los más vulnerables del mercado laboral.

A quienes trabajan sin el auspicio de un contrato, la protección de un sindicato y no reciben prestaciones sociales por parte de su centro laboral, es mucho más probable que su patrón tampoco les aumente el salario año con año conforme se incrementan los precios.

Sin aumento al salario, el efecto de la inflación sobre sus ingresos es el de una prenda de ropa que encoje. Casi 6 de cada 10 trabajadores en México son informales, 29.5 millones de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Si bien la inflación golpea al parejo los ingresos de los trabajadores, para aquellos que se emplean bajo el amparo de un contrato o que son apoyados por un sindicato, como los trabajadores de gobierno, el impacto es menor.

 

Los trabajadores informales son los que más padecen los efectos de la inflación.

 

Los aumentos salariales que recibieron en el año, aunque menores que la inflación, amortiguan el impacto inflacionario sobre sus ingresos. En lo que va del año el promedio de las negociaciones salariales entre patrones y sindicatos ha logrado un incremento de 4.6%.

Sin embargo, aún entre los trabajadores sindicalizados hay sustanciales diferencias en los incrementos salariales y por ende en la forma en como les afecta la inflación a sus ingresos.

 

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Los trabajadores del estado de Zacatecas lograron un incremento salarial de 6%; los del estado de Morelos de 3.08%, en Durango de 5%, mientras que en la capital de Guanajuato lograron incrementos que van de entre el 17% y el 24%.

La inflación no solo ha restado poder adquisitivo al salario de los trabajadores dentro del país, sino que les ha restado competitividad a nivel internacional.

El salario de los mexicanos es el tercero más bajo de entre los 38 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), solo por arriba de Sudáfrica y Brasil.

Cada mexicano gana un promedio anual de 12 mil 850 dólares o 245 mil 435 pesos al tipo de cambio actual de 19.1 pesos por dólar, 28 mil dólares menos que el promedio de la OCDE que son 40 mil 974 dólares anuales o 782 mil 603 pesos.

De ahí que los bajos salarios se hayan convertido en una ventaja competitiva para el país –a costa de los trabajadores- en su búsqueda por atraer la inversión extranjera, un tema que actualmente Canadá y Estados Unidos reprochan a México en las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

La brecha salarial es abismal, en México el salario mínimo es de 4.2 dólares diarios, en Estados Unidos de 58 dólares en una jornada de ocho horas. En pesos los montos se traducen en 80.04 contra mil 108.

Mientras en México no se logre un aumento al salario por lo menos acorde con la tasa de inflación, los trabajadores más vulnerables serán quienes continúen empobreciendo sus salarios.

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