Economía y Sistema Financiero

Con datos engañosos Inegi muestra progresos en inclusión financiera en sector rural

25-09-2017 06:30

Hay más cuentas de ahorro entre los mexicanos que viven en el sector rural pero porque Prospera las tramita, no la gente, prueba de ello es que el desuso del instrumento bancario va en ascenso.

En tres años la posesión de cuentas de ahorro y su uso disminuyó 14% entre los mexicanos que viven en el sector rural. Agrandar
En tres años la posesión de cuentas de ahorro y su uso disminuyó 14% entre los mexicanos que viven en el sector rural.

El progreso que nos muestran los datos engaña.

El porcentaje de mexicanos que poseen una cuenta de ahorro en las comunidades menores a 15 mil habitantes aumentó de 23% a 35% en tres años.

Aseguró la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2015 que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la más reciente.

El progreso entre 2012 y 2015 es extraordinario, si fuera verdad.

Pero no lo es. Si hay más cuentas de ahorro entre los mexicanos que viven en el sector rural es porque Prospera las tramita, no la gente, prueba de ello es que el desuso del instrumento bancario va en ascenso.

Así lo demostró un estudio de caso sobre la inclusión financiera de pequeños productores rurales que realizó Pilar Campos, investigadora independiente para la Comisión Económica para América Latina (Cepal) en agosto de 2017.

Desde 2010 Prospera comenzó a entregar las transferencias condicionadas a través de una tarjeta de debito asociada a una cuenta bancaria del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi).

Si se excluye a los beneficiarios de Prospera, la adopción de cuentas de ahorro y su uso por mexicanos que viven en comunidades rurales –un indicador para medir la inclusión financiera- retrocedió 14% de 2012 a 2015.

Pasaron de un total de 917 mil 700 cuentas en 2012 a 785 mil 390 en 2015 con base en los datos del Consejo Nacional de Inclusión Financiera (Conaif). 

Estos datos son más confiables que los registrados por la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera -según la investigadora- porque se basan en registros administrativos de la CNBV.

 

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El progreso que revela el Inegi a través de la ENIF 2015 es un reflejo de que cada vez más beneficiarios del programa Prospera reconocen que tienen una cuenta de ahorro asociada a la tarjeta donde reciben el apoyo de gobierno, no significa que haya una mayor apertura o uso de cuentas en el sector rural, aclara Pilar Campos.

En 2012 65% de los beneficiarios de Prospera –alrededor de 4.5 millones- desconocía que tenía una cuenta de ahorro asociada a su tarjeta y por lógica tampoco la utilizaba.

Las cuentas de ahorro tramitadas genuinamente por personas que vivien en el sector rural representó aproximadamente el 8% del total en 2015, el resto fueron tramitadas por Prospera.

 

Tres años después las pláticas de educación financiera hicieron conscientes a los beneficiarios de Prospera de que poseían una cuenta de ahorro.

Fue entonces que la ENIF cambió la pregunta hecha en 2012 por una más explícita y la redactó a modo de recordatorio para obtener respuestas más certeras.

Mientras que en 2012 la pregunta fue ¿Tiene usted alguna cuenta de ahorro, nómina, inversión u otra en algún banco?, en 2015 cambió a ¿Tiene usted alguna cuenta o tarjeta de nómina, ahorro, pensión o donde reciba apoyos de gobierno en algún banco o institución financiera?

Así, la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2015 reflejó un aumento en el reconocimiento de los beneficiarios de Prospera sobre la posesión de una cuenta de ahorro.

 

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La revelación contundente de la ENIF es que en tres años menos personas en las comunidades utilizan sus cuentas de ahorro.

58% de los habitantes en el sector rural hizo algún deposito en su cuenta de ahorro durante el último año según la ENIF 2015, en 2012 fueron 62%.

El menor porcentaje se registra sobre una base mayor de personas que reconocieron tener una cuenta de ahorro, hace notar la investigadora.

 

Tarjeta de crédito gana terreno frente a microcréditos

Las tarjetas de crédito cobraron fuerza entre los mexicanos que viven en comunidades.

Desde 2010 observan una tendencia de penetración creciente. Tan sólo de 2012 a 2015 se incrementó 30% el uso de tarjetas de crédito entre la población rural al pasar de 240 mil cuentas a 311 mil.

Las tarjetas de crédito representan el 40% de las cuentas de ahorro tramitadas genuinamente por gente que vivie en una población rural, son el único instrumento de financiamiento que creció en ese lapso de tres años, hecho que “la coloca como una vía potencial de bancarización” asegura Pilar Campos.

Las tarjetas de crédito cobraron fuerza entre los mexicanos que viven en comunidades rurales.

 

Su uso creció porque resulta más conveniente que los microcréditos ya que permite a la población de las comunidades comprar diversos artículos para el hogar o negocio a meses sin intereses, frente al Costo Anual Total de las microfinancieras que es superior a 60%.

No obstante el mayor uso de tarjetas de crédito, la investigadora asegura que hay un proceso de desbancarización en el sector rural porque entre 2012 y 2015 disminuyeron las solicitudes de créditos directamente a la banca.

El porcentaje de personas en el sector rural que solicitó un crédito grupal disminuyó de 3.5% a 2% en el mismo periodo de tiempo, y, a pesar de que aumentaron de 2.7% a 3.3% las solicitudes de crédito personal no compensaron la disminución del primero.

 

MÁS INFORMACIÓN: Inclusión financiera de pequeños productores rurales: estudio de caso en México, Pilar Campos, documentos de proyectos, Cepal, agosto 2017.

MÁS INFORMACIÓN: Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2015, Inegi y CNBV, 2016.

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