Política Social y Seguridad

Los abusos de los grandes diseñadores hacia los artesanos indígenas

08-09-2017 18:30

Grandes marcas aprovechan la riqueza cultural y creativa de las etnias que aún sobreviven para que sean reconocidas, sin embargo los grupos étnicos no se sienten homenajeados sino abusados.

Las buenas intenciones de diseñadores y grandes marcas ya tienen alertas a los grupos étnicos. Agrandar
Las buenas intenciones de diseñadores y grandes marcas ya tienen alertas a los grupos étnicos.

Intropia no dio crédito a la comunidad  San Juan Bautista Tlacoatzintepec, Oaxaca, al tomar un huipil tradicional de la región como inspiración para una de sus prendas.

La prenda se vendía en 198 euros, unos 4 mil 191 pesos al cambio actual.

Se trata de una marca de ropa que distribuye en diferentes países, entre ellos México.

La marca además de plagiar el diseño, también dijo que se trataba de un bordado azteca en vez de chinanteco.

 

El diseño original del huipil del lado izquierdo y el diseño plagiado por Intropia del lado derecho.

 

Por su parte los chinantecas hicieron una publicación a través de Facebook expresando su descontento y exigiendo una iniciativa que proteja su patrimonio cultural.

Como lo anterior, cada vez son más los casos en que el patrimonio cultural es plagiado y explotado por diseñadores y marcas reconocidas.

Regiones de México son  vulnerables con esta situación.

La riqueza cultural e histórica con la que cuenta el país es la mina de oro para las marcas de moda. Gracias a ellos el folclore mexicano esta disponible en países como Italia, Francia, Estados Unidos y España.

Retomar un poco de la cultura de otras etnias es una oportunidad que las empresas no han desperdiciado.

 

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Pottery Barn, Étoile Isabel Marant y Stella Rittwagen son otras de las marcas que han plagiado diseños de otras culturas sin darles el crédito requerido..

Maggie Galton, fundadora de la marca Onora Casa, dice que los consumidores ya no buscan un producto bonito sino algo único, con identidad e historia.

 

Artesanos incómodos

Mixes, chinantecas, otomíes y mayas han mostrado por redes sociales y otros medios su descontento ante la explotación de sus raíces por extranjeros y, también, por connacionales.

Su incomodidad se debe a las ganancias que obtienen las marcas, a que no reconocen la cultura a la que pertenecen, a la explotación de artesanos, y a la poca importancia por parte de las autoridades.

Para los consumidores la etiqueta dice más que la calidad de los productos; así las grandes marcas venden sus productos por un alto valor monetario aún a pesar de haberse producido en serie.

Artesanos mexicanos por el contrario, viven regateando sus precios a pesar de ser únicos y elaborados a mano.

Otros grupos indígenas son abusados por empresarios quienes, como buenos amos, los hacen trabajar mucho pero pagan poco.

Christian Louboutin, diseñador francés es un ejemplo, pues hace unos meses presentó su colección de bolsos con diseños mexicanos y se le hizo fácil abusar.

Los bolsos fueron elaborados por mujeres mayas a quienes les pagó alrededor de 200 pesos mientras que sus bolsas se venden en 28 mil pesos cada una. Eso sí, no faltó la foto para twitter con las mujeres mexicanas.

 

Christian Louboutin junto a las mujeres mexicanas que trabajaron para él.

 

La incomodidad de los artesanos indígenas es aún mayor cuando los actos de plagio no han recibido castigo por parte de las autoridades.

Por ejemplo, los habitantes chinantecas nunca recibieron respuesta del gobierno de Oaxaca ni de la Secretaría  de Asuntos Indígenas acerca del plagio cometido por Intropia.

 

Que las culturas sean reconocidas

La percepción de algunas de las marcas que han plasmado elementos característicos de diferentes regiones en sus productos no resulta negativa.

Existen diseñadores y marcas que tienen como objetivo dar a conocer al mundo parte de la riqueza cultural y sobre todo autóctona que ha ido desapareciendo y que para ellos vale la pena rescatar y mostrar.

Industrias en México como la moda, la música y el arte han mostrado esa necesidad de participar e incluir un poco del legado cultural que posee el país.

 

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Francisco Cancino, creador de la marca de ropa Yakampot, en su afán por reconocer y exponer el legado cultural de México, trabaja en colaboración con comunidades indígenas rescatando técnicas y diseños propios de las regiones y plasmándolo en sus productos.

Su empresa da crédito de los diseños además de emplear a los indígenas mexicanos quienes son los verdaderos autores.

Aunque son percepciones diferentes, es necesario lograr un trabajo colaborativo para que ambos sobrevivan, sin abusos como lo exigen los artesanos y con visión como lo demuestran los diseñadores y las marcas.

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